En la ancianidad y en la debilidad, fieles a Don Bosco

Los salesianos más mayores, fieles a su vocación y devoción al santo fundador de la congregación, no han querido perderse los actos conmemorativos de esta fiesta. Desde las Casas de Salud que los salesianos tienen por la geografía española y donde residen los salesianos ancianos o enfermos, explican de qué modo se ha vivido la fiesta de Don Bosco. Don Ricaldone en Sevilla, El Mirador en El Campello (Alicante), Sagrado Corazón en Martí-Codolar (Barcelona), Felipe Rinaldi en Arévalo, Santiago el Mayor y Don Zatti en León, son las casas que acogen a los más veteranos de la congregación en España.

Un joven Don Bosco encarnado en un alumno de Salesianos Trinidad visitó a los ancianos de Don Ricaldone en Sevilla para recordarles que el carisma salesiano sigue más vivo que nunca. “Además los salesianos participaron en el triduo, el rosario por las vocaciones, la misa solemne y la comida fraterna” explica su director Javier Lopez Luna.

Por su parte Antonio Zaragoza cuenta que en la casa que dirige, El Mirador de El Campello, “los hermanos están participando activamente en todos los actos parroquiales que se han programado para celebrar la fiesta de Don Bosco y el próximo domingo 4 de febrero, y si el tiempo les acompaña, tienen intención de pasear por los patios con la gente y saludando a unos y otros, para participar también en la Fiesta de Don Bosco en Familia, y en la Eucaristía Familiar”.

Desde la Casa Santiago el Mayor de León, su director Eusebio Martínez, explica que a lo largo del mes de enero han regalado a los ancianos una “flor” para cada día con una frase de Don Bosco o un buen propósito y, cada noche en la oración de vísperas han dedicado un momento de lectura a la experiencia espiritual de Don Bosco. También organizaron un triduo de preparación a la fiesta consistente en tres sesiones. El día 28 de enero, participaron en una hora santa con Bendición del Santísimo. Al día siguiente, vieron un sencillo documental sobre la vida del santo. Y el tercer día, rezaron las vísperas de la solemnidad de Don Bosco. “Como colofón a la fiesta, el día 31 de enero, los ancianos participaron en la Eucaristía y una posterior comida fraterna con todos los trabajadores de la casa y amigos que viven con nosotros la presencia de Don Bosco” añade el director.

Actividades todas ellas repletas de ternura y oración, en un ambiente familiar, compartidas entre jóvenes y ancianos, enfermos y sanos que han hecho presente, una vez más, el espíritu de Don Bosco.

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