Hola, soy María, o Meri, depende de quién me llame. Mi familia, mi ‘kuadrilla’ y la gente que conozco de toda la vida son de Barakaldo y para ellos soy María, en cambio, para las personas que he conocido más recientemente en Mondragón, soy Meri.
Durante la semana, soy Meri, vivo en Mondragón y me rodeo de gente que no me conoce desde que llevaba pañales; sin embargo, los findes soy María, vivo en Barakaldo y me rodeo de personas que conozco desde que jugábamos a cualquier cosa en el patio en infantil, y obviamente, de mi familia.
A veces toca elegir entre si volver o quedarse en un fin de semana y es, en esos momentos, en los que a veces la elección se complica, pese a que dos días en un fin de semana no vayan a ninguna parte, es normal echar de menos el entorno familiar, pese a deber tener en cuenta que no porque seas conocida de hace menos tiempo te hace más lejana de la gente de Mondragón; aunque sí, los tuppers de la ‘ama’ ayudan a que los días que te sientes más lejana de dónde vienes, se hagan menos bola.
Estudiar fuera de casa
La situación de la gente que se va a estudiar fuera durante periodos largos es bastante conocida y aceptada por la mayoría de las personas. Algunos utilizan la excusa de estudiar fuera para desprenderse de sus orígenes, para volver a empezar, también teniendo en cuenta que hay otros que echan de menos sus casas pensando en que cuando vuelvan de esos períodos, todo seguirá igual. Sin embargo, la situación de las personas que nos vamos, pero a la vez seguimos en casa, ya que volvemos cada semana o cada poco tiempo, es poco entendida, pues estás en ambos sitios a la vez, pero sin estar al 100% en ninguno de los dos.
Es raro tener dos vidas paralelas en las que en ambas estoy cómoda y me permiten ser yo misma, aunque depende del lugar y, por ende, de las personas que me rodean, me hacen abrir partes diferentes de mi personalidad, puede que para algunos sea más friki y para otros, más payasa y popular, pese a que ambas personalidades sean parte de mí; pero bueno, puede que esa rareza sea la parte bonita de tener esa dualidad.
María, Meri o María Gómez… El final es el mismo. La vida nos da oportunidades que hay que aprovechar, nos hace crecer, nos enriquecen y aprendemos a ser mejores personas sea donde sea y con quien sea.




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