Cuaresma: tiempo de amor y esperanza

El Rincón de Mamá Margarita

25 febrero 2026

Inmaculada Pérez

Inmaculada Pérez

Hace unos días celebrábamos el Miércoles de Ceniza y comenzábamos una cuaresma. Iniciamos este tiempo de conversión, propicio para meditar y orar, y os invito a hacerlo  con la actitud del caminante, con el corazón despierto, abierto a la novedad de Dios que nos seguirá presentando Jesús de Nazaret; necesitamos que nos acompañe la Madre y nos llene de Esperanza, que nos Auxilie con su manto de amor y nos bendiga.

Ahora ha llegado el momento de mirar hacia delante, de trabajar unidos, remando en la misma dirección, Esta Cuaresma vamos a vivirla desde el interior profundizando en nosotros mismos y encontrándonos con el Señor, es un buen momento para hacer un parón en nuestras vidas y dar gracias por haber sido llamados. Es Él quien nos ha elegido con confianza para una misión especial, ponemos nuestra vida en sus manos para que la siga llenando de amor, de sentido, de paz, de fuerza, de servicio…. Y de entrega  para juntos construir el Reino de fraternidad.

Como ya he dicho en alguna ocasión he estado dirigiendo la Cofradía Medinaceli-Esperanza como Hermana Mayor y he podido comprobar cómo las manos atadas de un Cristo hecho de bondad y el manto protector de una Dolorosa muy guapa acogían las penas  y alegrías en la Capilla de San Isidro de la ciudad de Algeciras, como el cielo de Algeciras se hace con todas las miradas cada Martes Santo precedido por la lluvia de besos del primer viernes de marzo.

Jesús, muchas veces nuestros ojos no pueden ver, ni nuestras manos pueden palpar, pero ahí estás Tú, para comprobar cuánto hay detrás de cada corazón, y allí donde Tú habitas tu dulce mirada se hace vida eterna. Ahí quiero que alcance nuestra voz, para que seas la Luz que ilumina nuestro camino y escuches nuestras súplicas, pues Tú estás con los que sufren, con los que tienen tristeza, con los que están agobiados y también con los que enferman. Transitamos tiempos difíciles y deben ser oportunidades a voces con esperanza.

Vamos en esta cuaresma a beber de las fuentes de nuestra historia, a vivir con plenitud el culto, la caridad y la formación, vamos a darles referentes a nuestros jóvenes, para que sean nuestro principal motor de crecimiento, llegando al Triduo Pascual para presentarle nuestra amistad aún más fuerte.

Ayúdanos, Señor a caminar contigo:
a no enjuiciar ni condenar los defectos de los que comparten mi vida.
A comprender las cruces de los que caminan a mi lado.
Ayúdanos, Señor a caminar contigo
Necesitamos volver de los caminos equivocados
hablarte, con oraciones que nacen en el silencio.
Escuchar palabras que sanan y salvan
corregir pautas y comportamientos,
actitudes y olvidos que me alejan de Ti
Ayúdanos, Señor, y haz que esta Cuaresma,
sea una oportunidad para acercarme a todo ello
viviendo siempre desde el amor.

Somos herederos de un soñador… y nos ponemos en camino siguiendo las huellas de Cristo….

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