El pabellón deportivo del Colegio Salesiano de Zaragoza acogió la exposición de proyectos de la 39ª edición del Premio Nacional Don Bosco, un escaparate de innovación educativa, científica y tecnológica en el que estudiantes de distintos puntos de España presentan soluciones a retos reales de la sociedad.
La muestra ha reunido decenas de iniciativas desarrolladas principalmente por alumnado de Formación Profesional y Bachillerato tecnológico que abordan cuestiones clave como la sostenibilidad, la salud, la inteligencia artificial, la inclusión, la movilidad o la transformación social.
Galardones y la mirada puesta en su 40ª edición
El acto central del Premio Don Bosco volvió a reunir a estudiantes, profesorado, empresas e instituciones en una jornada dedicada a reconocer el talento, la innovación y el compromiso de los jóvenes participantes en este certamen de investigación y desarrollo tecnológico.
En esta edición, el premio ha contado con 40 proyectos finalistas procedentes de 11 Comunidades Autónomas, en los que han participado 105 personas entre estudiantes y tutores, pertenecientes a 29 centros educativos de toda España. Estos datos reflejan el creciente alcance y consolidación de este certamen educativo.
La sesión comenzó con la bienvenida institucional a cargo del director del Premio Don Bosco, José Joaquín Coma, quien agradeció la implicación de todos los centros participantes, del profesorado y de las entidades colaboradoras que hacen posible este encuentro año tras año.
A continuación, tuvo lugar la ponencia titulada “El poder invisible: comunicación y liderazgo en la era tecnológica”, impartida por Sandra Parrilla, directora de la Fundación Hiberus. Durante su intervención, Parrilla reflexionó sobre la importancia de la comunicación y el liderazgo en un contexto marcado por la transformación digital, destacando el papel que las nuevas tecnologías desempeñan en la evolución de las organizaciones y de la sociedad.
Tras la conferencia se celebró uno de los momentos más esperados de la jornada: la entrega de los premios nacionales del certamen, que reconocen el trabajo, la creatividad y el esfuerzo de los estudiantes participantes en las distintas categorías del Premio Don Bosco. (Fallo del Jurado)
Durante el acto también se entregó el Premio “Compromiso” a la empresa SERUNIÓN, en reconocimiento a su implicación y colaboración con la formación y el desarrollo educativo. La jefa de zona en Aragón, Belén Conejo, intervino en nombre de la entidad para agradecer este reconocimiento y destacar la importancia de la colaboración entre el mundo educativo y el empresarial.
El evento concluyó con la intervención del director general de Planificación, Centros y Formación Profesional del Gobierno de Aragón, Luis Mallada, quien fue el encargado de cerrar el acto y proclamar oficialmente la 40ª edición del Certamen, una cifra simbólica que refleja la larga trayectoria y el impacto del Premio Don Bosco en la promoción del talento joven y la innovación educativa.
Innovación tecnológica y educativa
Entre los proyectos expuestos han destacado varias propuestas vinculadas a la transición ecológica y la economía circular. Los visitantes pudieron conocer sistemas de generación eléctrica mediante bacterias presentes en el lodo, soluciones inteligentes para la gestión automatizada de residuos alimentadas con energía solar o el desarrollo de bioplásticos biodegradables a partir de algas invasoras.
También se han presentado diseños de mobiliario urbano fabricado con paneles fotovoltaicos reciclados, una iniciativa que busca dar una segunda vida a materiales energéticos y fomentar modelos de ciudad más sostenibles.
La inteligencia artificial ha contado con un papel protagonista en esta edición del certamen. Entre los desarrollos presentados: tutores virtuales personalizados para estudiantes de Formación Profesional, asistentes conversacionales que facilitan trámites administrativos o herramientas capaces de traducir automáticamente código entre distintos lenguajes de programación.
Otro de los proyectos utilizaba técnicas de análisis de datos para estudiar el discurso político en redes sociales y detectar patrones en la comunicación digital.
El ámbito sanitario también ha estado ampliamente representado. En la exposición se mostraron plataformas de rehabilitación asistida con sensores que permiten monitorizar en tiempo real el progreso de los pacientes, pulseras inteligentes para el seguimiento biométrico avanzado o investigaciones sobre inteligencia emocional en el entorno educativo.
A ello se han sumado estudios sobre microplásticos y toxicología, así como propuestas de nanomedicina orientadas al tratamiento de patologías complejas.
La movilidad y la accesibilidad constituyeron otro de los ejes de la muestra. Entre los proyectos han destacado la conversión educativa de un vehículo de combustión a eléctrico, sistemas hidráulicos de estabilización para transporte de pasajeros o dispositivos de tracción eléctrica para sillas de ruedas.
También se han presentado prototipos de vehículos urbanos autónomos pensados para personas con discapacidad visual y soluciones tecnológicas para controlar la velocidad de motos de agua.











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