La Asociación de Cultores de Historia Salesiana (ACSSA) cumple treinta años de historia. Erigida en 1996 por el entonces Rector Mayor, Juan Edmundo Vecchi, esta entidad promueve la investigación y el estudio de la historia salesiana, fomenta la colaboración entre especialistas y contribuye a difundir la figura de Don Bosco y el legado de las instituciones y los grupos surgidos de su carisma, en diálogo con la sociedad y la Iglesia.
Una red internacional de investigadores
ACSSA nació con alrededor de veinte miembros y cuenta actualmente con 243 socios de los cinco continentes. Entre ellos figuran 114 Salesianos, 91 Hijas de María Auxiliadora, 33 laicos y cinco representantes de otros grupos de la Familia Salesiana.
Su actividad se desarrolla en estrecha colaboración con el Instituto Histórico Salesiano (ISS), cuyo director forma parte de la presidencia de la asociación por disposición estatutaria, para coordinar e impulsar conjuntamente los proyectos de investigación.
El crecimiento de ACSSA ha favorecido también la creación de secciones nacionales, una iniciativa promovida por los propios socios. Actualmente, cuenta con secciones en Polonia, España, Italia, Brasil, Argentina, India y Ecuador.
Durante estas tres décadas, la asociación ha contribuido de manera significativa al desarrollo de la historiografía salesiana mediante la organización de 29 seminarios continentales, desde los primeros encuentros preparatorios del Congreso Mundial de 2000 hasta el seminario celebrado en 2025 con motivo del 150º aniversario de las Misiones Salesianas.
A esta actividad se suman siete congresos mundiales celebrados o programados desde los primeros años de la asociación. El próximo tendrá lugar en Brasilia en 2027 y estará dedicado a las misiones salesianas en el mundo.
La labor editorial constituye otra de sus principales aportaciones. ACSSA ha publicado once títulos en la colección Estudios, nueve en la colección Varia y un volumen independiente. Estas obras, editadas en italiano, francés, español e inglés, han permitido compartir investigaciones sobre las personas, las instituciones y las experiencias que han dado forma a la Familia Salesiana en distintos países.
El Rector Mayor y la Madre General destacan su legado
Con motivo del trigésimo aniversario, el Rector Mayor de los Salesianos, Fabio Attard, y la Madre General de las Hijas de María Auxiliadora, Chiara Cazzuola, enviaron sendas cartas de felicitación a la presidencia de la asociación.
En su mensaje, Fabio Attard puso de relieve la singularidad de una asociación de estas características en el ámbito de los institutos religiosos y consideró que su nacimiento abrió “una nueva etapa” en la trayectoria del Instituto Histórico Salesiano. También destacó la presencia equilibrada de Salesianos e Hijas de María Auxiliadora en la presidencia de la entidad.
El Rector Mayor expresó su agradecimiento a los miembros de ACSSA por su contribución a la vida de la Familia Salesiana: “A través de este trabajo, se han convertido en auténticos animadores de la Familia Salesiana en el ámbito historiográfico”.
Attard reconoció asimismo el valor científico y cultural de las iniciativas impulsadas durante estos años, que ayudan a descubrir la presencia de Jesucristo en la historia y a reconocer la acción de la gracia y de la caridad salesiana junto a los jóvenes y en favor de su desarrollo integral.
El Rector Mayor concluyó recordando que los cristianos son “hijos de la memoria”: una memoria que no los encierra en el pasado, sino que genera vida y abre caminos de futuro. Una perspectiva que resume el sentido de la labor de ACSSA: investigar y preservar la historia para comprender, transmitir y mantener vivo el carisma salesiano.
Por su parte, la Madre General subrayó que estas tres décadas han estado marcadas por el esfuerzo de recuperar y poner en valor la memoria de las instituciones nacidas del carisma de Don Bosco.
“La verdadera investigación no constituye un simple archivo de datos ni un ejercicio nostálgico, sino una misión de fidelidad y, quisiera decir, de justicia”, afirmó Cazzuola. En este sentido, recordó la responsabilidad de conocer, profundizar y transmitir el patrimonio recibido, no solo de cara al pasado, sino también al presente y al futuro.
La superiora general destacó, además, que la investigación histórica permite mantener viva la experiencia espiritual y apostólica de quienes han contribuido a hacer realidad el sueño de Don Bosco y transmitir sus valores a las nuevas generaciones.











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