El 20 de julio de 1969 entró en el Libro de Oro de la Humanidad. El hombre llegaba y pisaba la Luna por primera vez en su corta historia. La misión estadounidense del Apolo 11 lo hizo posible. Un joven corresponsal de TVE lo retransmitió para España (por la diferencia horaria, ocurrió ya en la madrugada del 21 de julio). Uno de los momentos más recordados fue cuando el joven periodista español tradujo para los espectadores españoles la famosa frase de Neil Armstrong (1930-2012): “Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”.
Aquella retransmisión histórica convirtió al joven periodista en una de las voces más reconocibles de la televisión española. Jesús Hermida Pineda (1937-2015), que algunos de nosotros conocimos en Televisión Española e incluso imitamos, uno de los periodistas y comunicadores más influyentes en la historia de la televisión española. Nacido en Huelva, alcanzó enorme popularidad como corresponsal de TVE en Nueva York. Además, fue todo un pionero de la televisión moderna en España. Introdujo un estilo más cercano, narrativo y emocional, muy influido por la televisión estadounidense. Programas como De cerca (1980), Su turno (1981) o Por la mañana (1987), marcaron una época y cambiaron la forma de hacer magazines televisivos.
También tuvo una enorme importancia como “descubridor” de talentos televisivos, formador de equipos de trabajo y maestro del trabajo colaborativo en el mundo de la comunicación. Entre sus rasgos más recordados estaban: su voz pausada y su timbre aterciopelado particular; el uso innovador de los silencios y del tono emocional; una estética elegante y cosmopolita y una manera muy literaria de hablar en televisión. En España es considerado uno de los grandes maestros de la comunicación televisiva.
En nuestra lengua se ha llegado incluso a consagrar la expresión “Las chicas de Hermida”. En concreto, refiriéndose a un grupo de jóvenes periodistas y presentadoras que trabajaron junto a Hermida en sus programas de televisión durante los años 80 y 90. El término se hizo muy popular porque muchas de esas colaboradoras acabaron convirtiéndose en figuras importantes de la televisión española. Entre ellas estaban el sexteto del programa de Por la mañana: Nieves Herrero Cerezo (1957), Irma Soriano Sánchez (1963), Mariló Montero Abárzuza (1965), Miriam Díaz-Aroca González (1962), Consuelo Berlanga Martín (1955), Concha Galán Cascales (1963), entre otras. Con el tiempo, la expresión adquirió un significado casi simbólico: ser una “chica Hermida” equivalía a haber salido de la “escuela” profesional de Hermida, famosa por descubrir talentos y renovar el lenguaje televisivo y comunicativo en España. Curiosamente, el mismo Hermida no aceptaba del todo el término al considerar que sonaba algo paternalista; él decía que aquellas profesionales “no tenían por qué ser chicas de nadie”, eran valiosas por sus propios valores.
Aquí aparecen dos valores muy importantes en nuestra escuela salesiana: el valor de la comunicación y el de hacer y trabajar en equipo. Don Bosco (1815-1888), entre sus varios instrumentos pastorales usó la comunicación actual y creativa. Soy testigo de varios de los grandes comunicadores salesianos, como un pequeño e incompleto botón de muestra, recordar a José María Campoy, Luis Valpuesta, Galería Salesiana, Felipe Santos, José Diaz-Cotán, Jesús Borrego, Francisco Fuentes, Alfonso Francia, Eduardo Menot, Miguel Aragón, José J. Gómez Palacios, Antiguos Alumnos de la Trinidad, Josep Lluís Burguera, Carlos Martín… y cuantos más con publicaciones, homilías incisivas, hojas Informativas, teatros, buenos días motivadores, carteleras creativas, clases con mensaje, formación a padres, alumnos y educadores…
Y el trabajo en Equipo. La dedicación de esos directores que deben ir organizando el trabajo en equipo en nuestras comunidades educativas, los coordinadores de pastoral,… Recuerdo con especial simpatía, por su enfoque novedoso, creatividad e intuición los trabajos realizados por Paco Rodríguez de Coro (Juan Bosco con la fuerza de un equipo, Don Bosco, la fuerza de un equipo),… centrados en la figura histórica de San Juan Bosco y en cómo desarrolló su obra educativa y pastoral formando y apoyándose en equipos, colaboradores, jóvenes y Familia Salesiana.
Y nosotros, ¿seguimos estas intuiciones carismáticas? ¿Comunicamos con eficacia y garra que estos nuevos tiempos digitales nos exigen? ¿Formamos equipos en nuestro trabajo educativo y pastoral? ¿Somos otros Hermidas salesianos, formando escuela y estructuras o francotiradores estériles?




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