Adviento

18 de diciembre

EVANGELIO (Lc 1, 5-25)

En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón, cuyo nombre era Isabel.

Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.

Una vez que Zacarías oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según la constumbre de los sacerdotes, le tocó a en suerte a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso.

Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.

Pero el ángel le dijo:

«No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría y gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, “para convertir los corazones de los padres hacía los hijos”, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».

Zacarías replicó al ángel:

«¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.»

Respondiendo el ángel le dijo:

«Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia. Pero te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno».

El pueblo, que estaba aguardando a Zacarías, se sorprendía de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo.

Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir de casa cinco meses, diciendo:

«Esto es lo que ha hecho por mí el Señor, cuando se ha fijado en mi para quitar mi oprobio ante la gente».

 

Palabra del Señor.

 

Dedica un tiempo de reflexión al comentario del Evangelio en Tiempo Interior, con José J. Gómez. AÑADIR ICONO TIEMPO INTERIOR con enlace

 

Celebrar el Adviento y la Navidad

Actividades y propuestas de oración y de celebración para vivir en grupo con sentido cristiano el Adviento y la Navidad.

Vivimos en una sociedad consumista que intenta anular el sentido cristiano de muchas de nuestras fiestas. Esta propuesta pretende ayudar a clarificar lo que celebramos los cristianos en Adviento y Navidad.

Para ello, ofrecemos diversas actividades y propuestas de oración y de celebración que se pueden realizar con grupos formativos en los tiempos de Adviento y  Navidad. 

Todas ellas ayudan a desarrollar y a hacer explícito el mensaje cristiano del Adviento y de la Navidad. Quieren ser estrellitas fugaces que señalan a la Estrella de Oriente que indica el camino hacia Belén.

 

Tiempo interior

Dedica un tiempo de reflexión al comentario del Evangelio en Tiempo Interior, con José J. Gómez.

«No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan»

CATEQUESIS

PREGUNTA

¿Cuáles son los regalos que hacen los Sabios de Oriente al llegar al pesebre?

RESPUESTA

Oro, incienso y mirra.