¿Ahora leemos menos?

Estoy viendo cabezas diciendo “pues claro…mucho menos. No tiene color”. Propongo una reflexión sencilla que nos pueda servir para: quienes son padres de niños pequeños aprovechar todas las “plataformas” de lectura; para quienes tenemos hijos algo mayores sepamos valorar que quizá estén leyendo, aunque no tengan un libro en la mano, y para los que ya sois abuelos acercaros a los nietos con la curiosidad de aprender, de ver que ellos también nos pueden enseñar algo más.

El tiempo de vacaciones es un momento propicio para leer con tranquilidad e incluso para enseñar a los más jóvenes nuevos formatos, nuevas pantallas, hasta incluso libros. Si lo hemos aprovechado así perfecto, pero también tenemos que dar la vuelta al enfoque y colocarnos en otro plano que nos permita ver en qué otros “lugares” podemos descubrir esos mundos literarios, fantásticos que nos ofrecían antes los libros y películas y ahora nos los ofrecen otros espacios.

los especialistas invitan a los padres a tener una concepción amplia de la lectura y pensar que en una casa circula una gran variedad de textos. Qué bonita expresión: “en casa hay textos circulando”. El diario, revistas, notas, envases, carteles, notas, mensajes de wathsapp, el Facebook, el twitter…

Y las actividades cotidianas son excelente oportunidad para crear un ambiente lector. No es necesario pretender que busquen un rincón de lectura (tranquilo, cómodo, aislado quizá esta forma de leer es una propuesta de otro tiempo, no muy lejano, pero otro tiempo).

El ejemplo es el mejor maestro para que los más jóvenes de la casa lean. Se puede leer y escribir en presencia de los más jóvenes. Escribir por placer, y leer para informarse, leer y escribir para resolver una tarea o compartir situaciones con ellos.

No tenemos que desechar las pantallas para leer, las pantallas son el lugar por excelencia para leer de las jóvenes generaciones (y de las no tan jóvenes). Debemos usarlas en su beneficio, aprovechar todo su potencial. Si oír la radio ya no es sólo oírla, también es verla, lo mismo puede pasar con la buena lectura, no se hace solo en un sillón, con luz de lámpara y un té cerca…Podemos leer, y eso es habitual, en un móvil paseando por el centro comercial.

Aun así, no renunciéis a ofrecerles el placer de la lectura de forma reposada: dejando el periódico cerca de su tazón de desayuno en días que no hay que salir corriendo al colegio o compartiendo lectura en la piscina aprovechando el tiempo de espera antes de ir a la bañarse… la respuesta a esos estímulos os puede llegar a sorprender mucho.

¡Buena lectura!

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