¡Alerta en Palabek! El coronavirus y la sequía ponen en riesgo a miles de refugiados

“En el campo de Palabek siguen aumentando los casos de coronavirus a la vez que la afluencia de personas no para. En las últimas semanas han llegado más de 500 personas, sobre todo, mujeres y niños”, cuenta Ubaldino Andrade, misionero salesiano en Palabek, en el norte de Uganda. “El coronavirus supone un alto riesgo en un campo de refugiados y es difícil cumplir con los protocolos de seguridad y la distancia”, explica el misionero Lazar Arasu, que también trabaja en este asentamiento. En Palabek viven hoy más de 56.000 personas y continúa siendo, como otros campos de refugiados, un lugar de alto riesgo.

Más de 80 millones de personas en el mundo viven lejos de sus lugares de origen. El 40% son menores y más de 30 millones se encuentran en otros países, es decir, son refugiados. El 1% de la población mundial se encuentra desplazada. Cada día 37.000 personas se ven obligadas a abandonar sus hogares por la violencia, los desastres naturales,… Y el coronavirus no ha sido un freno sino todo lo contrario.

Al miedo a los contagios y a que se produzca un brote entre las personas refugiadas se suman la falta de alimentos, de acceso a la sanidad, el cierre de las escuelas y la obligación de permanecer confinados. “El asentamiento sólo tiene dos centros de salud y una ambulancia y eso dificulta cualquier situación de emergencia”, asegura Andrade. “Cuando hay un caso positivo es muy difícil tratar a esa persona y a sus contactos. Nos han contado que a veces les hacen estar al sol para que el cuerpo produzca más vitaminas”, dice el misionero.

Debido a la pandemia, las raciones de alimentos para los refugiados se han reducido en un 30%. “Con lo que reciben los refugiados es imposible poder sobrevivir”, recalcan los misioneros salesianos. “Tampoco el tiempo está acompañando. Las lluvias son muy escasas y los cultivos se están secando. Creo que estamos ante un gran desastre”, añade Andrade.

En el asentamiento de Palabek hay alrededor de 30.000 niños y niñas sursudaneses y “ahora no tienen nada que hacer. Tras el cierre de los colegios están teniendo problemas de ansiedad y han visto empeorada su escasa calidad de vida”, explica el misionero.

Palabek es sólo un ejemplo de la situación que viven en el mundo más de 80 millones de personas. Ante la conmemoración del Día Mundial de los Refugiados que se celebra el domingo, día 20, desde MISIONES SALESIANAS pedimos a la comunidad internacional que no los dejemos solos. “Que al final ya no estén los otros, sino sólo un nosotros”, como recuerda Francisco en Fratelli tutti.

Salesianos con los refugiados

Los misioneros salesianos atendemos a más de 400.000 personas refugiadas y desplazadas en el mundo. Trabajamos en campos como el de Kakuma, en Kenia, o Palabek, en Uganda. Pero también atendemos a personas en las fronteras como la de México con Estados Unidos o en Colombia o Perú, con los refugiados venezolanos. Trabajamos en Egipto con refugiados sursudaneses, en Turquía con afganos, sirios y paquistaníes y en Europa ofreciendo alternativas a las personas que llegan con dificultades, sobre todo a los menores no acompañados.

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