Ángel Asurmendi inicia su mandato como provincial de la Inspectoría María Auxiliadora

La fraternidad expresada en la alegría del reencuentro fue el distintivo de la cuarta Fiesta de la Inspectoría Salesiana María Auxiliadora, celebrada en el colegio de Barcelona Horta el pasado 5 de mayo con la participación de alrededor de 200 salesianos. Una fiesta especial porque su punto culminante fue la toma de posesión de Ángel Asurmendi como nuevo superior de la inspectoría para el sexenio 2018-2024.

Don Francesco Cereda, vicario del Rector Mayor y testigo cualificado de la aceptación del nuevo inspector, pidió a todos los salesianos que fueran testigos apasionados del Señor, combatieran la mediocridad o la inercia y encendieran el fuego de la pasión apostólica expresada en la entrega a los jóvenes y en el trabajo codo a codo con los laicos.

 

Ángel Asurmendi ha sucedido en el cargo a Cristóbal López, presente también en la fiesta y en la actualidad arzobispo de Rabat, Marruecos, desde hace dos meses; él también tuvo palabras de agradecimiento.

 

Antes de la concelebración, los salesianos participaron en un acto de familia en el teatro del colegio: un simpático audiovisual que presentó los 75 años del colegio y tomó la palabra su titular, Miquel Armengol, para hacerlo a continuación el Vicario del Rector Mayor y el nuevo inspector. Ángel Asurmendi afirmó: «La mayor riqueza que tenemos en la inspectoría son las personas» y dio gracias por el testimonio de tantos salesianos que acumulan años y fidelidad, en especial por los 25 que con ocasión de esta fiesta celebraban sus bodas de oro o plata, tanto de sacerdocio como de vida religiosa. El momento en que estos salesianos subieron al escenario para recibir el agradecimiento y el aplauso de todos fue muy emotivo.

«Partir del camino ya recorrido en estos cuatro años y construir desde lo positivo» fue una consigna repetida en las alocuciones tanto de don Francesco Cereda como de Ángel Asurmendi, quien realizó también una vigorosa llamada a construir puentes desde la rica diversidad de la inspectoría y visualizar juntos un futuro mejor de relaciones positivas.

Antes de la comida fraterna, un grupo de ‘castellers’ deleitó a los presentes con la ejecución en el patio de varias torres humanas. La fuerza de sus brazos entrelazados sumando el esfuerzo de todos fue una hermosa imagen del objetivo de avanzar juntos como inspectoría sumando la riqueza de las propias diferencias.

Unidos a Ángel Asurmendi desde Alcalá de Henares
También la Inspectoría Santiago el Mayor celebró su día grande, en este caso en Alcalá de Henares. Desde la ciudad complutense, el provincial, Juan Carlos Pérez Godoy, tuvo un recuerdo especial para su nuevo homólogo en la vecina Inspectoría María Auxiliadora.

Entre saludo y saludo al inicio de la jornada, los participantes también pudieron visitar las nuevas flamantes instalaciones de Las Naves, el centro salesiano en la ciudad complutense. La mañana continuó en la parroquia salesiana de San José con la celebración de la eucaristía, presidida por el Inspector. “Es tiempo del Espíritu. Hay que dejarse guiar por Él, ser sus instrumentos”, expresó Juan Carlos Pérez Godoy. Una máxima que, según aclaró, debe aplicarse a la acción educativo-pastoral de los salesianos: Hay preguntarse “dónde quiere que vayamos y dónde no”. “Vivimos en la Inspectoría la vocación salesiana. El rostro humano de nuestra Inspectoría quiere ser rostro de Cristo y de la Iglesia”, comentó el provincial salesiano en relación al sentido de pertenencia a la Inspectoría.

 

De vuelta a Las Naves, el director de esta obra salesiana, Antonio Esgueva, saludó a los asistentes y dio paso a un vídeo que presenta la atención que se da en este centro a los jóvenes a través de los distintos programas sociales y de los ciclos de Formación Profesional Básica y de Grado Medio.

A continuación, se rindió el habitual homenaje en la Fiesta Inspectorial a los salesianos que celebraban aniversarios de ordenación sacerdotal y/o profesión perpetua. “Damos gracias a Dios por la fidelidad de nuestros hermanos. Permaneced unidos como el sarmiento a la vid”, manifestó Juan Carlos Pérez Godoy.

El Inspector también dio un consejo a los participantes de cara a cumplir con la misión salesiana: “La sencillez y la espiritualidad cristiana son la clave educativa» en esta «sociedad de excesos y ausencia de Dios”. La comida fraterna en las instalaciones de Las Naves cerró esta jornada de fiesta salesiana.

 

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