ACTUALIDAD SALESIANA
La vida es ahora

31 octubre 2018

Estamos a punto de entrar en el mes de noviembre. Los días son cada vez más cortos, la oscuridad va ganando la batalla a la luz, muchos árboles van ralentizando su vida y algunos animales emigran o entran en hibernación. Parece que el mes de noviembre está bien escogido como símbolo del declive de la vida humana, la muerte a la vuelta de la esquina y el mes de los difuntos, que comienza con su celebración el día 2.

Es un mes en el que recordamos a las personas queridas que ya no están con nosotros, en el que podemos aumentar nuestra sensibilidad ante las huellas de los que nos han precedido, agradecer su legado, sus buenas obras, los valores que nos dejaron, en fin, tener un recuerdo lleno de cariño, de oración y de perdón si hiciera falta. Es un tiempo para apreciar el lugar que todas esas personas ocupan en nuestra vida. Alguna de ellas nos proporcionó el modelo de vida que buscábamos. De otra aprendimos el amor al trabajo y a la honradez; de otra su manera de vivir la vida con madurez y entusiasmo a la vez; de otra a crecer en la vida cristiana con fe en Dios y solidaridad con los demás; de otra aprendimos su espíritu crítico para no comulgar con ruedas de molino lo que está sociedad materialista nos está queriendo vender…

Noviembre es un tiempo especial para reflexionar sobre la brevedad de la vida y su compañera la muerte, no para angustiarnos, ni entristecernos sino, sobre todo, para aprovecharla más y lo mejor posible. El pasado ya pasó y no volverá, el futuro está por venir y lo único que tenemos entre manos es el presente.  Es decir, convertir el tiempo presente en nuestro mejor compañero de camino. Ser capaces de saborear más el tiempo y las posibilidades que tenemos entre manos para ser felices y hacer felices a los demás. Sumergirnos, con espíritu positivo, en cada momento, en cada circunstancia, en cada acontecimiento de nuestra de nuestra vida cotidiana.

Pero el presente es una especie de puerta giratoria de la vida que sólo nos puede llevar de una cosa a otra. Vamos tan de prisa, tan acelerados, tan distraídos,  que no nos enteramos de lo que pasa a nuestro alrededor, de la cantidad de oportunidades que Dios nos va concediendo para ser felices, de las personas que caminan a nuestro lado, de la alegría de las pequeñas cosas que tenemos y de los pequeños acontecimientos que nos suceden. La vida es ahora, solo ahora y si lo descubrimos y lo aprovechamos habremos hecho el gran descubrimiento. La vida no se puede devorar, solo se puede saborear. Hay que beberla a sorbos y apurarla hasta al máximo. Como dice sabiamente el Eclesiastés, “hay tiempo para todo, para vivir y para morir”

1 Comentario

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

También te puede interesar…

El valor de la ‘presencia salesiana’ en la era digital

El valor de la ‘presencia salesiana’ en la era digital

Conmemoramos el 150 aniversario del Sistema Preventivo y, con este sencillo artículo, comienzo una serie que quiere acompañaros durante en este curso uniendo dos de mis pasiones: Don Bosco y la filosofía. En ella quisiera releer algunas de las intuiciones que Don Bosco nos regaló con aquel pequeño opúsculo a la luz de algunos pensadores que nos ayudan a comprender nuestro mundo. Con humildad os presento este primer artículo.

HASTA EN LA SOPA

HASTA EN LA SOPA

Queridos amigos y amigas, el Diccionario de la Real Academia Española nos indica que, en el lenguaje coloquial, cuando decimos que algo está “hasta en la sopa” es que aparece por todas partes, que se repite tanto y con tanta insistencia que termina por saturarnos.

Las chicas de Hermida

Las chicas de Hermida

Uno de los momentos más recordados fue cuando el joven periodista español tradujo para los espectadores españoles la famosa frase de Neil Armstrong (1930-2012): “Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”.