
Marian Serrano
Estamos en el mes de enero, el mes de Don Bosco, pero no sólo el suyo. También en este mes celebramos la fiesta de San Francisco de Sales, el día 24. De San Francisco de Sales Don Bosco tomó el nombre para su congregación y por eso se llaman “Salesianos”. Además de ser patrón de los periodistas. Por lo que doble motivo para dedicarle un espacio de nuestro “Rincón”.
Con motivo del tercer centenario de su muerte, el papa Pío XI escribió la encíclica Rerum omnium perturbationem, del 26 de enero de 1923, donde le nombró oficialmente patrón de los escritores y pidió a los periodistas y escritores católicos que se fijasen en la moderación y la caridad de san Francisco de Sales para realizar su trabajo. Esa misma moderación y dulzura es la que había hecho a Don Bosco elegirlo patrón de su Congregación.
Y no sólo eso por eso, la espiritualidad salesiana ha sido descrita como una espiritualidad del sentido común y realista. Sirven para hacer que lo ordinario se viva de una manera extraordinaria, reconociendo las oportunidades que cada día ofrece para servir a Dios y a los demás. Tan sencillo y que tanto complicamos en ocasiones.
Dejarse llevar, pero no solo fluir (como está de moda decir ahora). Mirar el mundo y dejar que Dios nos acompañe en esa mirada. Él está sólo hay que mirar bien: Con sencillez, desde lo cotidiano. Con sentido común desde el propio entorno. Para ser “Protagonistas de la historia”. Creo que Mamá Margarita es un claro ejemplo de esta espiritualidad. San Francisco de Sales es un gran modelo en el que mirarnos. Don Bosco, también, junto con su madre. ¿Tenemos cerca otros modelos en los que mirarnos y con los que acompasar nuestro paso en esa historia que merece la pena vivir?














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