
Irune López
Me tocaba esta semana escribir un post ¡y resulta que es la semana del 1 de abril! El día “que hicieron santo” a Don Bosco. Y he empezado a darle vueltas a esto de ser Santo. ¿Es fácil “hacerse” santo? ¿Podría serlo yo? ¿Qué habría que hacer?
Y me he dicho: voy a preguntárselo a CHATGPT, que es lo que se hace ahora. A ver por dónde me sale. Me ha dicho lo siguiente:
“Ser santo significa vivir en plenitud el amor de Dios y reflejarlo en la vida cotidiana a través de acciones, pensamientos y actitudes que buscan la verdad, la justicia y el bien de los demás. La santidad no es un estado inalcanzable reservado para unos pocos, sino un llamado universal a todos los cristianos.
En términos cristianos, la santidad implica:
- Unión con Dios: Vivir en gracia, en comunión con Él, mediante la oración, los sacramentos y la vida en el Espíritu.
- Testimonio de vida: Ser reflejo del amor de Dios en el mundo a través de la entrega, el servicio y la coherencia de vida.
- Amor radical: Seguir el mandamiento del amor a Dios y al prójimo, especialmente a los más necesitados.
- Lucha contra el pecado: Reconocer las propias fragilidades y esforzarse por superarlas con la ayuda de Dios.
Bueno, bueno… Unión con Dios, testimonio, amor radical, lucha contra el pecado (el propio sobre todo, parece)… Ni tan mal. Poquitas cosas y bastante claras (Fáciles, ya es otra cosa)
Pero, como que me faltaba algo. Y he pensado: Voy a preguntarle cómo ser santo al estilo salesiano. Esto es lo que me ha respondido:
Características de la santidad salesiana:
- Alegría y optimismo – La santidad no es tristeza ni rigidez, sino vivir con entusiasmo y confianza en Dios. Don Bosco decía: “La santidad consiste en estar siempre alegres”.
- Vida cotidiana “santificada” – No se trata de hacer cosas extraordinarias, sino de hacer con amor las cosas ordinarias: estudio, trabajo, amistad, servicio.
- Amor a Dios y a los jóvenes – Ser santos salesianos implica entregarse con pasión a la educación y evangelización de los jóvenes, especialmente los más necesitados.
- Oración y sacramentos – Alimentar la vida con la oración, la Eucaristía y la devoción a María Auxiliadora.
- Trabajo y templanza – Como decía Don Bosco: “Descansaremos en el Paraíso”, es decir, el esfuerzo y la dedicación forman parte del camino a la santidad.
La santidad salesiana tiene modelos como Santo Domingo Savio, San Juan Bosco, Madre Mazzarello y tantos otros, pero la esencia es que cualquier persona puede ser santa en su estado de vida, siguiendo el camino de la bondad, la entrega y la alegría. Para Don Bosco, la santidad no era algo reservado a unos pocos, sino un llamado para todos, especialmente los jóvenes. Como decía: “Dios nos quiere santos y nos quiere felices”.
Alegría y optimismo, vida cotidiana a tope, amor, los jóvenes, esfuerzo y trabajo… Vaya. Algunas cositas más; pero, claro, muy nuestras.
Y ya me he venido arriba y he ido a la cabeza, nuestros Santos Padres. He seguido preguntando: ¿Y para Juan Pablo II? Me ha repetido algunas: Unión con Cristo, amor con radicalidad, testimonio valiente… y ha añadido alguna más:
Compromiso con la sociedad – La santidad no es huir del mundo, sino transformar la realidad con el Evangelio en la familia, el trabajo y la cultura.
María como modelo – La Virgen María es el ejemplo perfecto de santidad: humilde, obediente a Dios y entregada al servicio.
En la Novo Millennio Ineunte, Juan Pablo II resumió su visión con una frase desafiante: “¡No tengáis miedo de ser santos!” Porque la santidad no es para unos pocos, sino un llamado universal, accesible para todos, sin importar edad, vocación o estado de vida. En su exhortación apostólica Christifideles Laici y en otros escritos, insistió en que todos estamos llamados a la santidad, no solo sacerdotes o religiosos, sino también laicos, familias, trabajadores y jóvenes.
Si os dais cuenta, dale que te pego. Todos insisten en que lo de ser santos es para todos. ¡Vamos, que no nos libramos!
Y entonces me he dicho, vamos a ver si el papa Francisco, que tiene fama de más campechano y esas cosas, nos deja un resquicio. ¿Qué me ha respondido CHATGPT?:
Para el Papa Francisco, la santidad es un camino accesible para todos, vivido en lo cotidiano, con amor y sencillez. En su exhortación apostólica Gaudete et Exsultate (2018), nos recuerda que la santidad no es solo para los canonizados, sino para la gente común, aquellos que viven el Evangelio en lo ordinario de cada día.
La primera en la frente.
Y luego nos ofrece algunas claves que nos aclaran por dónde hay que ir en la práctica:
- Santidad en lo cotidiano – No se trata de hacer cosas extraordinarias, sino de vivir el amor en lo simple: en la familia, en el trabajo, en el servicio a los demás.
- Santidad en comunidad – No se camina solo hacia la santidad, sino en comunidad, en la Iglesia, compartiendo con los demás.
- Las Bienaventuranzas como camino – Francisco insiste en que el mejor manual de santidad es el sermón de las Bienaventuranzas, donde Jesús nos enseña a ser humildes, misericordiosos y pacificadores.
- Lucha contra el mal y las ideologías – La santidad implica estar atentos a las tentaciones del mundo moderno, como el individualismo, el consumismo y la superficialidad.
Los santos “de la puerta de al lado” – Hay personas santas en nuestra vida diaria: padres que se sacrifican por sus hijos, trabajadores honestos, personas que ayudan en el silencio. La santidad no es fama, sino amor entregado.
Llegado a este punto, he decidido no ahondar más porque está visto que no, no nos libramos. Hay que ser santos.
Así que, no sé bien en qué orden, pero: voy a hacer una lista con todas estas cositas que nos han dicho que hay que cumplir, a mandar energía positiva a todo los niños y jóvenes con los que me cruce, a grabarme a fuego las bienaventuranzas, y a tocar el timbre a mi vecina a ver cómo me ve. Igual así voy sumando puntos.
Y ya puestos, también quiero compartir con vosotros una cosa que según Chatgpt ha dicho el Papa Francisco, por si os anima. A mí, al menos, sí: “No tengas miedo de la santidad. No te quitará fuerzas, vida o alegría” Porque la verdadera santidad nos hace más humanos y más felices. (Gaudete et Exsultate, 32). ¡Hale! A por nuestro 1 de abril.
Me encanta!.
Gracias Irune.