Carta a Willy Toledo

Amigo Willy:

No sé si en alguna ocasión podrás leer esta carta. La leerán, eso sí, personas que andan estos días siguiendo noticias de tu vida por el tema de las famosas blasfemias escritas en una red social y repetidas hasta la saciedad en varios medios de comunicación. Esas blasfemias te han traído y llevado por juzgados e incluso te han hecho pasar una noche en un calabozo. El motivo de mi carta es, precisamente, hacerte partícipe de mi reflexión sobre esas blasfemias en las que tú menosprecias a Dios y a la Virgen del Pilar de una manera muy estridente.

Te escribo como cinéfilo, como cristiano y como educador.

Como cinéfilo quiero decirte que conocí tu talento en “El otro lado de la cama”. ¡Cómo me hizo reír la comedia de Emilio Martínez Lázaro! Me pareció sensacional. Junto con tus amigos Ernesto Alterio y Alberto Sanjuan hicisteis una película simpática que provocó en mí una empatía con tu capacidad para hacer reír.

Años después te vi en “Diamantes negros” y me impresionó tu excelente actuación con un registro dramático en el que, bajo la batuta de Miguel Alcantud, hicisteis una película en la que denunciabais la explotación que el mundo del fútbol lleva a cabo con menores africanos.

Así que, como actor, tienes de verdad mi admiración.

Como cristiano, tus blasfemias me resultan llamativas, sorprendentes. Por una parte, los cristianos pensamos que a Dios no se le ofende insultándole, la gran ofensa a Dios es el maltrato de los seres humanos, que en la cultura judeocristiana creemos que somos su imagen. Es cierto, el maltrato a los hombres y mujeres, la explotación, la guerra, el hambre, la injusticia, la pobreza… son la gran ofensa a Dios. Cuando se ha explotado al pobre en su nombre, se produce una auténtica perversión; cuando se ha explotado en nombre del ateísmo, se da también una indecencia brutal.

Se ha tomado muchas veces el nombre de Dios en vano, para matar en su nombre y para matar en contra de su nombre. Por eso creo que los muros, la existencia de la pobreza, el hambre, la opresión de los países pobres son una auténtica blasfemia, mucho más que tus palabras.

Cristianos, judíos, musulmanes y no creyentes podemos trabajar juntos (y de hecho lo hacemos en muchas partes) para defender la dignidad humana y para luchar contra la injusticia. Es la opresión del pobre, no la blasfemia verbal, lo que de verdad va en contra de Dios.

Sobre el dogma de la virginidad de María poco tengo que decirte; es una cuestión teológica, que no física que, supongo, no entenderás y no entraré en ello. Hay en la Biblia, en el Corán, en los Vedas, en esos libros extraordinarios de la literatura universal, nacimientos en circunstancias extrañas, vírgenes embarazadas, mujeres estériles que dan a luz… pero todo eso es un lenguaje que hay que conocer y estudiar para poderlo entender, y dudo que tú lo hayas estudiado.

Creo, eso sí, que esas expresiones de las que tú blasonas son reflejo de fanatismo antirreligioso; y el fanatismo siempre es malo porque menosprecia al ser humano y lo instrumentaliza. Durante el pasado siglo en Europa el nazismo y el comunismo tenían en común el ateísmo radical… y ese fanatismo ya ves a qué llevó… entre otras cosas, a que surgieran dictaduras católicas. En la actualidad el fanatismo islamista (que no el islam) ataca sin piedad en nombre de Dios al mundo capitalista (curiosamente al que tú también dices odiar). A Jesús de Nazaret, sin ir más lejos, le mataron, precisamente en nombre de Dios, fanáticos religiosos y, ya ves tú, romanos y judíos –enemigos acérrimos- se pusieron de acuerdo para quitárselo de en medio porque sus palabras y sus actos incomodaban a todos los poderosos.

Así que tengo que decirte que a mi fe cristiana tus blasfemias le traen sin cuidado.

Finalmente quiero hablarte como educador y ahí sí que tengo mucho que decir. Tus reiteradas blasfemias en medios de comunicación y tus exabruptos permanentes sobre Dios y María de Nazaret, lejos de parecerme un ejercicio de libertad de expresión, me parecen de una falta de respeto de libro.

Nadie te dice en qué tienes que creer o dejar de creer. Cuando cualquier religión impone una determinada forma de pensar deja de tener autoridad moral, es cierto; pero en un régimen de libertades, donde nadie te obliga a creer en nada, burlarse de las convicciones de unas personas, cagarse en tales creencias y hacer burla sistemática de las mismas, es, ciertamente, un perverso ejercicio de intolerancia.

Tienes derecho a ser ateo, tienes derecho a defender tu ateísmo en público, a razonarlo, a manifestarlo cómo y dónde quieras, pero, así como nadie tiene derecho a cagarse en tu ateísmo y en tus convicciones, tú no lo tienes para hacerlo en la fe de millones de personas.

Quiero recordarte que esa expresión supone un menosprecio a hombres y mujeres que han entregado su vida a la causa de los pobres en nombre de sus convicciones religiosas. Tus expresiones no ofenden a aquellos poderosos o fanáticos que usan el nombre de Dios para oprimir y dominar, tus expresiones ofenden a los pobres que son creyentes en cualquier religión y a aquellos que comparten su vida con ellos. ¿Te imaginas blasfemando a voz en grito en una cola de gente que acude a las iglesias a recibir comida y ayuda?, ¿te imaginas hacer esto en el Tercer Mundo en donde tantos misioneros cristianos se dejan la piel por la causa de los oprimidos?, ¿te imaginas hacerlo delante de jóvenes voluntarios que dedican su tiempo a la solidaridad inspirados por su fe?, ¿te imaginas blasfemar en presencias religiosas que, casi al margen de la ley, acogen a inmigrantes y refugiados de todos los credos?

Ateísmo no es blasfemar, Willy, eso es menosprecio de las personas. Los ateos de verdad expresan con respeto sus opiniones, colaboran con otras personas, creyentes o no, que luchan por un mundo mejor; buscan con sinceridad la verdad y caminan al lado de aquellos que hacen lo mismo desde otras perspectivas ideológicas.

En todos los países creyentes y no creyentes trabajan juntos por la erradicación de la pobreza, por el restablecimiento de la justicia en donde se ha hurtado. ¿Sabes cuántos voluntarios ateos hay en Caritas, por ejemplo?, ¿sabes cuántos no creyentes hay en organizaciones de la Iglesia echando un cable y desviviéndose?, ¿sabes cuántos cristianos hay en ONGs no religiosas?, ¿sabes en cuántas organizaciones de nuestro país colaboran juntos cristianos, musulmanes y ateos para acoger a los pobres?

Como educador me esfuerzo cada día en transmitir la tolerancia y el respeto a los jóvenes, por eso tus palabras me parezcan lastimosas. Tus blasfemias son un demoledor ejemplo de intransigencia que ofenden a religiosos y ateos que creen en la tolerancia y en el respeto profundo a las creencias.

Los artistas estáis llamados a ser críticos, a modelar la belleza, a transformar el mundo y a hacerlo más humano; tus blasfemias son una contradicción extraordinaria con tu profesión además de un ejercicio de cobardía al ofender los sentimientos de personas que, a lo sumo, te denunciarán.

Al salir de la audiencia el otro día comenzaste gritando “Viva la URSS”. No sé si era un gesto cómico o una bufonada extraña. Se me ocurrió pensar en qué te hubiera pasado en la antigua URSS si hubieras gritado contra el estado, la judicatura y las fuerzas de seguridad, como hiciste al salir del calabozo ante los micros. De lo que sí estoy seguro es que si algún día estás en necesidad, podrás acudir a un centro de la Iglesia… seguro que te acogerán con afecto y profesionalidad, sin preguntarte tus ideales, ni tus militancias.    

Amigo Willy, te aseguro que yo no me cago ni en tu ateísmo, ni en tus convicciones, ni en tus sentimientos… pero creo sinceramente que tus palabras son un ejemplo diáfano de lo que no es la libertad de expresión.

No sé si a los jóvenes con los que comparto la vida les tendré que hablar alguna vez de ti. Si lo hago me veré obligado a decir que, así como creo que eres un buen actor, eres un maleducado y un intolerante. Creo, Willy, que en mis clases de Ciudadanía tendría que suspenderte.

Un abrazo.

Josan Montull

21 opiniones en “Carta a Willy Toledo”

  1. Estoy totalmente de acuerdo con lo arriba escrito. Hace una reflexión muy buena respetando todo el abanici humano, dando su lugar a cada uno sin necesidad de demoler a los demás. Me parece una bajeza humana lo de Willy…ser persona integral es respetar a los demás…

  2. Me ha parecido en general muy acertada tu carta pero si me lo permites te diré que insultar a Dios es también la ofensa verbal, no le quites hierro ni lo suavices para llegar al final de tu argumentación. También te diría que no puedes comparar la Encarnación y la Virginidad de María con los Vedas, el Corán o con relatos más o menos mágicos de otras culturas. Hacerlo genera confusión. En cualquier caso suscribo el resto de tus palabras, Gracias por tu respuesta.

    1. Este comentario también es intolerante y menosprecia, eso por un lado.
      Por otro, la ofensa verbal a ‘Dios’ no deben ser juzgada en un juzgado, dado que no es una ofensa a ninguna persona, y en caso que te lo parezca, te diré que más ofensa es la negación de la evolución, el considerar una edad del planeta basada en la biblia, considerar que dios es el creador, etc, aseveraciones que menosprecian fuertemente a todos los científicos que trabajan para conocer el cómo y el por qué de las cosas (se que lo anterior debe considerarse metafórico, pero no todos lo consideran de dicha manera)

    2. Nunca una persona atea puede ofender a Dios, diga lo que diga, para las personas no creyentes Dios no existe. No se puefe ofender a quien estas convencido de que no existe, le falta al respeto a las personas creyentes y se define él solito como individuo, un intolerante sin valores, ni educación

  3. Me parece muy bien las palabras de Josan Montull…hay qué respetar creencias ,idealismos… todos unidos seamos de la religión qué seamos ,haremos un mundo más humano y solidario. Gracias por mostrar tu carta!! De Willy Toledo, no se merece ninguna opinión!!

  4. Me parece un alegato extraordinario y ejemplarizante. Espero que mueva a la reflexión de cara a erradicar el segregacionismo y por otro lado evitar estrategias ofensivas, viscerales o con su apariencia, que nos alejan de un mundo civilizado.

  5. Totalmente de acuerdo con todo lo expuesto por Josan. Aunque le matizaría algo que no es baladí: la mala educación y el mal gusto (en este y en algunos otros casos) se condenan no desde la ética, sino con penas de prisión. Pienso que, en un estado aconfesional pero con profundas raíces cristianas, eso también debería ofendernos. Saludos y enhorabuena por el texto.

  6. Cuando la libertad de expresión sólo se entiende en un sentido deja de ser libertad de expresión. Por otra parte, no todo es esta libertad. Por encima está el respeto a las personas. Yo si me sentí ofendido con las manifestaciones de este señor y creo que debiera pedir perdón públicamente, ahora que está tan de moda. 1oo% de acuerdo contigo, Josan.

  7. Impresionante y fantástica respuesta a tan deleznable personaje. Lo que realmente me duele, es que esta lección de humanidad no va a ser leída por su destinatario. Yo creo que si lo hiciera se le removería y dolería el alma.
    Felicidades Joan, por tu apabullante y maravillosa reflexión.

  8. Me parece sorprendente la claridad y facilidad de explicar a un ingrato ateo, lo que son las convicciones ya sean religiosas o humanas, pero al igual que el autor del excelente texto creo que el desdichado Willy no sabrá leer en profundidad el mensaje que esas letras llevan explícitas. Es más no sé si sabrá leer, además de ladrar.

  9. Discrepo en muchas cosas.
    Entiendo tu postura y el tratar de suavizar es encomiable, pero para mí este señor con sus palabras soeces y procaces no intenta ya blasfemar a Dios, él lo hace reiteradamente, para ofender al creyente.

  10. Me parece una carta muy respetuosa, en la que explica su posición cristiana y me parece un ejemplo de seriedad, serenidad, y si se me permite, de buen gusto. En lo que no estoy de acuerdo es en el párrafo que usted dice: “Durante el pasado siglo en Europa el nazismo y el comunismo tenían en común el ateísmo radical… y ese fanatismo ya ves a qué llevó… entre otras cosas, a que surgieran dictaduras católicas”. Dictadura católica, no parecen dos palabras totalmente opuestas?. Creo que todas las dictaduras son malas.

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