Como me mira ella

Estos días, será por la Navidad, pienso mucho más en mi madre. Debido a una enfermedad crónica no puede salir mucho de casa. Noto, en mis conversaciones con ella, que cada vez está más presente el pasado, las historias que recuerda de jovencita, nuestra infancia, y habla menos del presente. Sabe sacar enseñanzas de todo lo que le ha acontecido en su vida y lo hace con agradecimiento. Su actitud choca bastante con una frase que hace poco me decía una amiga:

–¿Sabes?, yo no le debo nada a nadie.

Me sorprendió tanto esta afirmación que tardé en reaccionar. No era la primera vez que la oía, claro está, pero eso no es lo que me enseñó mi madre y me entristeció que pensara así.
Ella siempre me decía que “si no fuera por todos nadie sería nada” y con esa convicción he crecido. Al menos yo le debo mucho a numerosas personas y soy lo que soy (con mis luces y sombras) por todo lo que han sembrado en mí. En las palabras de mi amiga había una especie de oda al ser humano que se cree capaz de todo con la ayuda de sus solas fuerzas. Nada más lejos de lo que he visto hacer siempre a mi madre, pendiente en muchas ocasiones de la providencia y confiada en quien sabe lo que realmente necesitamos. Con seis hijos no había para muchos dispendios en Navidad, pero ella conseguía que no faltara nada. Nunca se declaró experta en nada, no posee títulos ni diplomas oficiales, pero yo le otorgué siempre el de experta en humanidad, especialmente practicando la solidaridad con las vecinas, callada y sin artificios, que no cobra los favores ni sabe de escalar puestos en la sociedad. ¿Quién puede decir, de corazón, que no le debe nada a nadie?

La foto que comparto en este rincón especial está hecha en la presentación de mi primera novela. Mi madre está de pie, junto a mí, como lo ha estado siempre, con esa mirada… Os invito a ponerle adjetivos. Yo quiero heredar esa mirada de madre porque con esa mirada uno puede conseguir lo que se proponga y tener fuerza para cualquier cosa. Por eso Don Bosco pudo hacer todo lo que hizo porque Mamá Margarita lo miraba así, estoy segura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.