¿Cómo se comportan objetos con pretensiones artísticas, pero sin serlo, en un museo?

¿Pueden tener valores artísticos los objetos encontrados a los que alguien les otorga esa categoría o son sólo representantes de un testimonio cultural-antropológico determinado?

¿Cómo se comportan los objetos con pretensiones artísticas, pero no explícitamente artísticos, cuando se les presenta la oportunidad de introducirse en un Museo en el que se han recogido artefactos similares?¿Puede establecerse un diálogo intercultural realmente fructífero entre los propios y los ajenos, es más, entre las mismas culturas que han originado a unos y a otros?¿Podemos trasladar esas reflexiones a los visitantes puntuales, a los que organizan una visita desde los ámbitos escolares (sean cuales sean las etapas educativas?¿Y al entorno social del propio Museo que acoge la muestra?¿Pueden influir en las sociedades las críticas vertidas desde la reflexión acerca de los propios objetos que éstas generan?

Estas preguntas son sólo algunas de las que nos surgen cuando introducimos en las vitrinas de un museo antropológico, el Museo de las Misiones Salesianas de Madrid (Lisboa, 4),  unos objetos realizados por estudiantes de la asignatura del Grado de Magisterio de Educación Infantil del CES Don Bosco, Adscrito a la Universidad Complutense de Madrid; y cuando intentamos que, desde la mentalidad de los futuros maestros y maestras, se reflexione acerca del compromiso social que el Arte puede tener en nuestras vidas, tanto desde la educación formal de niños y niñas en las primeras etapas obligatorias, como en lo que conocemos como educación de adultos o educación no reglada.

En la experiencia se han emparejado objetos realizados por el alumnado de Magisterio (en los que, mediante la técnica del objeto poético-surrealista se ha criticado, denunciado o simplemente reflexionado sobre un aspecto del mundo en el que ellos/as viven), con otros del Museo Misionero procedentes de los cinco continentes, con los que mantienen alguna relación (de semejanza, contraposición, paralelismo, Etc.).

Así, por ejemplo, podemos ver cómo en una misma estantería conviven una hucha que recoge los “likes” con los que nos gusta enmascarar nuestra persona, ocultándola en una especie de máscara, precisamente con una máscara ritual de Oceanía. O una crítica realizada por una alumna al trasporte público madrileño (una “lata de sardinas” en la que viajan unos muñequitos), que se muestra en paralelo con una escultura africana que reproduce un camión atestado de pasajeros. En todos los casos, en unas fichas, figuran la explicación de la autora acerca de su propia creación, la del responsable del Museo sobre el objeto cultural en cuestión y la del coordinador del proyecto acerca del por qué se han emparejado a cada dúo.

Los responsables de la muestra han sido Mariano García Borreguero, por parte del Museo de Misiones Salesianas, y Juanjo García Arnao, profesor del CES Don Bosco.

La exposición, que durante el mes de febrero ocupó la sede del Museo Misionero, se trasladó en el mes de marzo al CES Don Bosco, mostrándose a los visitantes en su Jornada de Puertas Abiertas, así como a los asistentes a las Jornadas de Metodología e Innovación docente Universitaria “Formando Educadores Cristianas” que, organizadas por la Conferencia Episcopal, aglutinó en nuestro centro a todas las facultades de educación y Universidades católicas de nuestro país.

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