Contemplando a Don Bosco en este mes: El bastón de Don Bosco

Llega enero y con él, el mes dedicado a San Juan Bosco. Durante este mes, se desarrollarán en las Casas Salesianas diversas actividades con motivo de su festividad. Mi propuesta es acercarnos a su figura desde un objeto relacionado directamente con Don Bosco.

A la muerte de Don Bosco, ocurrida en enero de 1888, una parte de los objetos que utilizó se distribuyeron entre los distintos lugares vinculados con la Sociedad que él fundó. A los salesianos de Madrid llegó uno de sus bastones. Se trata del bastón en el que Don Bosco se apoyó en sus últimos años. Un objeto extraordinario que se conserva en el Aula de Salesianidad de Carabanchel.

El bastón es de madera, de avellano probablemente. Su valor es relativo, pero merece en todo caso reverencia y respeto; y es un modo de percibir, desde nuestra condición corporal, la cercanía de nuestro Padre Don Bosco. Se conserva dentro de una caja de madera con un cristal frontal para su contemplación. En este sencillo relicario, junto al bastón hay un texto que dice así:

El bastón de Don Bosco

Es de todos conocido que Don Bosco no empleo jamás el «bastón» en la educación de sus muchachos: lo quería muy lejos de sus Casas y prefería servirse, en su lugar, de la «religión». así lo entendió el famoso ministro inglés que visitó el Oratorio de Valdocco en tiempos de Don Bosco, cuando, al final, exclamó, a modo de eslogan pedagógico: «O bastón o religión en la educación de la juventud».

Y, sin embargo, en una familia irlandesa se conserva un bastón de Don Bosco y se lo considera como una reliquia del santo porque fue enviado por él mismo a la familia Redahan. El hecho sucedió así: un joven irlandés, Bernard Redahan, había ido a Turín para hacerse salesiano. Después de la ordenación sacerdotal estaba para regresar a su patria para celebrar su primera misa, cuando le llegó una triste noticia: su padre había sufrido un accidente y no podía caminar, por lo cual no podía estar presente la primera misa de su hijo.

Don Bosco acompañó al neosacerdote a la estación y, antes de despedirse, dijo al joven salesiano después de unos instantes de reflexión:
— Escucha, Bernardo: llévate este bastón y dárselo a tu padre; ya verás cómo podrá asistir a tu primera misa. Y así fue, todos quedaron sorprendidos cuando vieron llegar a la misa del nobel sacerdote a su propio padre, a quien suponía imposibilitado y paralítico.

Desde entonces, el señor Redahan pudo caminar con la ayuda del bastón de Don Bosco, durante los restantes años de su vida.

Don Bernardo, qué marchó América, solía recomendar a su familia que conservarán religiosamente el bastón milagroso, porque algún día habrían de ser estimado como una preciosa reliquia.

El señor Redahan, antes de morir, confío el bastón de Don Bosco a su hijo mayor, quien lo conserva como uno de los más preciados tesoros de familia. La gente lo llama «el bastón lleno de esterlinas de oro», por la cantidad de favores que ya se le atribuyen.
* * *
También nosotros poseemos un bastón que fue de Don Bosco y que le ayudó a moverse y a dar los primeros pasos después de su larga enfermedad en 1872, en Varazze. a su regreso de Albisola tuvo unas fiebres altas y el médico, para aliviar, le practicó una sangría, según los métodos de entonces, con el resultado de una debilitación que le agravó considerablemente. Era el mes de enero. Pudo levantarse a mediados de febrero y regresar a Turín a mitad de marzo; pero se vio obligado, en aquel mes de convalecencia, a usar el bastón que tenemos ahora nosotros.

Don Farina, director de la Casa Salesiana de Piossasco, se hizo con él. Antes lo había poseído la familia de don Pedro Squarzon, que había fallecido el 24 de septiembre de 1959 en Piossasco. Este buen sacerdote lo usó porque no era capaz de caminar sin él; y lo usaba esperando tener alivio para su mal.

De Don Farina el bastón pasó al templo de Don Bosco, en el Colle Don Bosco, lugar donde nació el santo. Don Miguel Molineris lo entregó a la Casa Madre Salesiana, en 1972, dónde ha estado expuesto en las habitaciones de Don Bosco, hasta el 31 de enero de 1975, en que el Rmo. Rector Mayor, Don Luis Ricceri lo regaló a la Inspectoría de Madrid, con estas palabras:
«Turín-Valdocco. Fiesta de Don Bosco. 1975. Querido don Rico: te mando el «bastón de Don Bosco». Un objeto que tiene un solo significado: también vosotros comprometeos a sostener a Don Bosco que se realiza hoy en la congregación. Te abraza: Don Ricceri.

Este bastón es el protagonista del Aula de Salesianidad en Salesianos-Carabanchel, uno de los objetos más significativos contenidos allí por el significado simbólico que tiene, ya que nos evoca los caminos que recorrió Don Bosco en su vida andariega que tuvo. No tiene nada de especial, si no es representar una persona en un momento de fragilidad, achacosa, pero al mismo tiempo con la fortaleza para ponerse en camino. Espero que nos estimule, nos impulse a todos por el camino que acerca más a Don Bosco: leerlo, comprenderlo, no quedarnos en lo que dicen de él; sino acercarnos a sus escritos, que tienen mucha riqueza.

Contemplar este bastón supone un gran honor, la posibilidad de conocer realmente cómo era el apoyo físico de nuestro Padre Don Bosco que nos remite directamente a su gran apoyo espiritual, Jesucristo, y la posibilidad de fortalecer el espíritu salesiano en el mundo entero.

Las puertas de nuestra casa en Carabanchel están siempre abiertas a toda la Familia Salesiana con el fin de facilitar un encuentro íntimo con esta significativa reliquia de Don Bosco.

¡¡Feliz Fiesta de Don Bosco!!

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