Cuando las malas notas esconden un problema de salud mental

Un 20% de adolescentes y jóvenes entre los 10 y los 19 años sufrían problemas de salud mental en 2019, según el informe Estado Mundial de la Infancia 2021, elaborado por Unicef. El porcentaje supera a la media europea (16’3%) y a la media mundial (13’2%). Estos datos se encrudecen si se tienen en cuenta dos realidades más: los efectos psicológicos provocados por la crisis de la pandemia (en 2019 aún no había estallado) y la vivencia silenciosa de estos problemas (apenas dos de cada diez jóvenes valencianos buscarían ayuda profesional en caso de sufrir ansiedad, según los primeros datos del estudio sobre salud mental y juventud del Consell Valencià de la Joventut). Y falta un dato sobrecogedor: en 2019, el suicidio se convirtió en la primera causa de muerte en este sector de la población, según la Fundación Española para la Prevención del Suicidio.

De esta preocupante situación dan fe en el Colegio Domingo Savio de Madrid. Un rendimiento académico bajo cada vez más generalizado disparó las primeras alarmas en el Departamento de Orientación del centro salesiano antes de la crisis de la COVID-19: “Nos dimos cuenta de que, en bastantes casos, el origen de las malas notas era emocional”, explica Diana Fernández, orientadora en la etapa de Formación Profesional. En aquel momento, el colegio organizó un taller sobre la ansiedad, especialmente a la hora de afrontar los exámenes.

La crisis sanitaria provocó una nueva vuelta de tuerca. Los problemas emocionales de algunos alumnos derivaron en adicciones, sobre todo a nuevas tecnologías y a drogas, según confirmó el centro a través de un estudio encargado a la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR). “Empecé a derivarlos a la atención psicológica gratuita que ofrece el seguro escolar, pero me di cuenta de que no les llamaban. Estaban colapsados y no podían atenderlos”, cuenta Fernández.

El Departamento de Orientación ha tenido que reforzar su atención para “sostener” a estos estudiantes hasta que les den cita en los servicios públicos de psicología. A través de una encuesta, la orientadora de FP pudo detectar los problemas concretos que estaban afectando a una parte del alumnado de los ciclos formativos: ansiedad, depresión, adicciones…

Con esta información sobre la mesa, el centro ha organizado talleres trimestrales para mejorar el bienestar emocional de los alumnos de Formación Profesional. El pasado viernes 10 de diciembre, invitaron al colegio a la Asociación internacional de estudios de bomberos y psicología de emergencias para impartir una charla sobre factores que influyen en la salud mental. “No quería que esto les asustara, sino que normalizaran el hecho de que hay aspectos en la vida que a veces se desequilibran y pueden ocasionar un problema de salud mental. Y es importante pedir ayuda”, expone Diana Fernández, quien adelanta que el segundo taller permitirá a los alumnos con problemas de ansiedad conocer técnicas de relajación.

Los efectos de la pandemia

El estallido de la pandemia ha tenido consecuencias diversas en la salud mental de las personas. En el caso de muchos jóvenes, “lo que tienen ahora más es miedo, incertidumbre por el futuro. Pensaban que estaba todo en su mano, pero lo cierto es que no pueden controlarlo”, puntualiza la orientadora de FP del Colegio Domingo Savio. La información contradictoria, el aislamiento social y una excesiva exposición a las nuevas tecnologías son algunos de los factores que más han afectado a este sector de la población durante los últimos meses.

Momento de aunar fuerzas

Mantener el círculo de amigos, hacer un buen uso de las nuevas tecnologías o practicar ejercicio son algunos de los factores que pueden ayudar a encontrar el equilibro emocional a los jóvenes, tal como recuerda Diana Fernández. La psicóloga insiste en la necesidad de actuar para que no se encuentren solos quienes sufren problemas de salud mental.

Un pilar fundamental es la familia. No obstante, a veces los padres están tan desbordados con sus propios problemas emocionales que son incapaces de ayudar a sus hijos, según le han reconocido algunos de ellos a Fernández. Por eso, la ayuda externa desempeña un papel cada vez más crucial. Los colapsos de los servicios públicos obligan a buscar soluciones alternativas. El equipo de orientación de la Inspectoría está al tanto de la necesidad de ofrecer un servicio complementario de atención psicológica para el alumnado de los centros salesianos.

Entre tanto, el Gobierno de España anunció el pasado mes de octubre la puesta en marcha del Plan de Acción 2021-2024 Salud Mental y COVID-19. Las medidas ya no pueden hacerse esperar más, especialmente para los jóvenes.

Unas malas notas pueden ser el primer indicio de un problema de salud mental. Los centros salesianos tienen en el Sistema Preventivo una poderosa herramienta para conseguir aquello que quería Don Bosco: que los jóvenes sean felices aquí y en la eternidad.

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