Ejercicios espirituales de los Consejos Inspectoriales de la Región Mediterránea

Del 18 al 23 de noviembre, los Consejos Inspectoriales de la Región Mediterránea, convocados por el Regional, Juan Carlos Pérez Godoy, participaron en unos ejercicios espirituales en Valdocco-Turín.

La experiencia de los ejercicios de este año hizo que los Superiores de cada Inspectoría se dedicaran unos días a rezar, reflexionar, compartir determinados temas y realizar diferentes meditaciones día a día, todos inmersos por completo en los lugares de Don Bosco y acompañados y guiados por el Rector Mayor, don Ángel Fernández Artime.

Cada día estuvo marcado por una meditación matutina específica vinculada a cuestiones relativas a los aspectos carismáticos relativos a los Inspectores y sus Consejos, que destacaron elementos de la relación con Don Bosco, insistiendo en el aspecto motivacional de los consagrados y salesianos, a la luz de la palabra de Dios.

El momento central de cada día fue el diálogo y el debate directo con el guía espiritual, el Rector Mayor. Finalmente, cada velada terminó con las “buenas noches salesianas”, animadas por cada uno de los Inspectores de la Región Mediterránea.

Los tiempos dedicados a la oración y la fraternidad vividos juntos en los lugares salesianos fueron muy intensos. Por otro lado, los momentos de comunidad y visitas a la Casa Museo Don Bosco y la participación en el “Festival Mundial de Cine Juvenil Don Bosco” fueron conmovedores y evocadores.

Estos Ejercicios Espirituales representaron una ocasión importante de intensidad espiritual, para estar todos unidos en Don Bosco y dispuestos a vivir la unidad carismática salesiana en torno al X Sucesor del fundador de los Salesianos.

Momentos de reflexión

Fernando García, Provincial de la Inspectoría Santiago el Mayor (SSM), recordó en sus redes sociales lo importante de esos días de convivencia en Valdocco:

Valdocco nos habla de una presencia de Dios que sigue acompañando al carisma y a la familia salesiana. Don Bosco nos pide no dejar de confiar en Dios en un mundo que cada vez habla menos de Él. Nos recuerda lo que la providencia hizo en este lugar, que es para nosotros fuente de inspiración y criterio de fidelidad.

Aquí se forjó una escuela de santidad; aquí se tejió un espíritu de familia cuidando los detalles concretos con los que se expresa un cariño compartido. Aquí nació la congregación y se desarrolló la familia salesiana, porque los corderos empezaron a convertirse en pastores.

Aquí, la presencia de María era tan real en el ambiente, como la fuente del patio o las máquinas de la tipografía de esa incipiente Formación Profesional.

Pido a Don Bosco que sigamos haciendo para tantos jóvenes que lo necesitan, de cada una de nuestras casas, un Valdocco.

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