“El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”

Pregunta: ¿Qué visión tiene el Documento final sobre los jóvenes?
Respuesta: El documento final no solo debe leerse, sino que debe estudiarse cuidadosamente, porque es un mapa actualizado con precisión y meticulosidad. En general, tiene una visión esperanzadora y positiva de los jóvenes. Considera a los jóvenes capaces de elegir, de soñar con grandes cosas, habitados por la presencia de Dios, que a veces deben ser despertados por una pastoral capaz de propuestas significativas e incisivas. Una visión que podríamos llamar “salesiana”, en el sentido de que tiene sus raíces en el optimismo antropológico de San Francisco de Sales. El documento final tiene este aspecto: no oculta las debilidades de los jóvenes, sino que ve la presencia y la acción de Dios en ellos.

P.: ¿Cuál crees que es el fruto más importante del Sínodo?
R.: El primer capítulo de la tercera parte hace la diferencia. Porque realmente va a la “sinodalidad”, que concretamente significa: “Caminemos juntos con los jóvenes”. No se trata de hacer “una opción preferencial para los jóvenes”, ¡sería muy poco! Más bien es una elección de “sinodalidad”, en la cual los jóvenes, en un todo eclesial; reúne a cada bautizado. Ellos son los protagonistas. Nadie en la Iglesia es un mero “receptor”, todos tenemos algo que dar y recibir.

¡Los jóvenes han sido la clave que ha abierto las puertas de la “sinodalidad” en la Iglesia! Este es un gran resultado, una novedad del Espíritu, que hace que todas las cosas sean nuevas.

En este sentido también hablamos de “sinodalidad misionera”: es un término nuevo, profundo y simple. Afirma que la misión de la Iglesia debe partir de la calidad relacional de sus miembros, incluidos los jóvenes. Es hermoso el n° 118 del documento final, donde clarifica esta visión. “La puesta en práctica de una Iglesia sinodal es el requisito indispensable para un nuevo impulso misionero. El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”.

P.: ¿Qué importancia tiene la elección del icono de Emaús como hilo conductor del Documento Final?
R.: Emaús ha sido señalado por la mayoría de los Padres sinodales como un referente privilegiado por ser una Iglesia importante hoy en día para los jóvenes. Las tres partes del documento final se refieren a los tres momentos del episodio. Jesús caminando con ellos, los escucha pacientemente y los deja que se expresen desde su corazón confundido. Jesús anuncia y parte el pan, redirigiendo sus vidas. Los discípulos se van nuevamente y dan testimonio del encuentro con Jesús: es la historia de la Iglesia, de cada comunidad, de cada persona, de cada joven.

El significado profundo de todo esto reside en un viaje que debemos hacer juntos con los jóvenes y con Dios, y Emaús es, por lo tanto, otra imagen de la “sinodalidad”.

P.: ¿Qué aportes nuevos podemos encontrar en el documento final y, sobre todo, en el contexto de la comunicación y de las Redes Sociales?
R.: En el Documento Final hay muchos elementos que vienen fortalecidos y muchas propuestas nuevas. Lo más importante para mí es el n° 161, donde se propone que toda realidad eclesial pueda acoger a los jóvenes durante un período determinado y los acompañe con miras al discernimiento, garantizando una vida fraterna alegre y sobria, una misión apostólica intensa y una propuesta para una espiritualidad sólida. Si tuviéramos éxito, como salesianos, asumir estas iniciativas seriamente en cada Inspectoría sería algo grandioso.

El tema de la comunicación digital es considerado por los Padres sinodales como uno de los tres desafíos cruciales, junto con los migrantes y los abusos (se pueden ver los números 21-24). Los números 145-146 exigen un impulso misionero renovado en esta área. Me gustaría señalar, además de la propuesta de establecer organismos para la evangelización digital, la propuesta de establecer sistemas para la certificación de sitios católicos: esta propuesta responde a una enorme queja, que se refiere a una fuerte falta de ética en los medios. Estamos llamados a discernir de la mejor manera de “por qué” y “cómo” estar presentes en los medios digitales.

P.: La Familia Salesiana ha participado ampliamente en el Sínodo. ¿Cuánto hay de salesiano en las conclusiones?
R.: La Familia Salesiana se ha distinguido en el Sínodo por su competencia, por su pasión y su simpatía. Muchos temas de nuestra espiritualidad se han incluido en la agenda y hemos sido tres personas las de la Familia Salesiana quienes hemos colaborado directamente en la redacción del documento final. Todo el Sínodo tiene mucho de salesiano y el Documento Final lo refleja de muchas maneras. Sustancialmente para nosotros, Hijos de Don Bosco, este Sínodo representa casi un “Capítulo General sui generis”, construido por toda la Iglesia para el bien de los jóvenes. Creo que nuestro próximo Capítulo General 28, que tendrá lugar el 2020, tendrá mucho trabajo, pero en cierto sentido, una labor ya realizada por el camino eclesial de estos últimos años. De esta manera tendremos la oportunidad de profundizar las cosas, sin tener que empezar de muy lejos.

P.: ¿Qué diría Don Bosco sobre este Sínodo?
R.: El domingo 28 de octubre, durante la celebración de clausura en la Basílica de San Pedro, miré varias veces la estatua de Don Bosco. Muchas veces me conmovió pensar en él, en su inmenso esfuerzo por ser fiel a Dios, en su pasión por todos los jóvenes, en su coraje apostólico sin fronteras y en esa capacidad para involucrar a muchos. Me imagino que Don Bosco está feliz con este Sínodo. Don Bosco debe estar feliz porque la Iglesia ha demostrado tener en su corazón a los jóvenes, la razón de ser de la vida y de la misión salesiana. Don Bosco está feliz porque algunos de sus Hijos espirituales, en nombre de todos, han contribuido a este proceso.

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