«El campo de refugiados de Palabek es un refugio de esperanza», Alberto López de Misiones Salesianas

¿Cuál es tu trabajo en Misiones Salesianas?

Desde hace algunos años hago los documentales. Elaboro noticias, superviso los contenidos de las redes sociales y las publicaciones periódicas.

¿Dónde ha sido tu último viaje?

He estado hace poco tiempo en Uganda, concretamente en Palabek, una de las últimas obras salesianas en medio de los refugiados.

¿Cuál ha sido tu impresión?

De todos los viajes que he hecho he conocido sobre prostitución infantil, los niños de la calle, los muchachos de la guerra, refugiados, la guerra en Siria. Entre todas estas experiencias me han marcado la Guerra en Siria y los refugiados en Palabek. Ninguna personas elige una guerra, ni ser refugiado. Estas experiencias nos sorprenden poderosamente porque nos vemos desprovistos de absolutamente todo.

Y, ¿qué sensaciones viven los refugiados?

Los refugiados viven dos sensaciones. Por un lado, la sensación de abandono de parte de una sociedad que se despreocupa totalmente de ellos y por otra, una sensación de esperanza al ver a los Salesianos que se encuentran con ellos, que están con ellos.

¿Qué apoyo dan los Salesianos?

La Procura Salesiana de España trabaja a nivel congregacional en beneficio de las personas. Constatamos el problema y apoyamos a los Salesianos para dar solución en cualquier parte del mundo. Y para nosotros es importante que nuestro trabajo y las soluciones no sean superficiales y pasajeras. Nosotros tratamos de dar solución con la educación que tiene futuro.

Misiones Salesianas ha producido varios documentales para hacer ver la realidad salesiana. ¿Nos puedes explicar sobre este trabajo?

Hemos hecho en estos últimos años muchos reportajes sobre diversos temas y en los lugares donde trabajan los Salesianos. Por ejemplo, sobre la brujería, sobre la prostitución, sobre los muchachos de la guerra; también desde una perspectiva personal, donde los mismos chicos y chicas cuenten sus experiencias, el apoyo y la esperanza que les aportan los Salesianos. Pretendemos informar sobre la situación y esto se convierte en una forma de denuncia y, a su vez, crea conciencia para cambiar estas situaciones difíciles.

¿Tienes alguna experiencia que nos puedes contar?

En este último documental que estamos realizando recuerdo a Gladys, que no parece refugiada, una mujer preciosa, demuestra una fuerza, es madre, tiene una hija en Sudán del Sur, cada semana viajaba para ver a su hija; y es la única mujer que estudia mecánica de motos en una clase en la que todos son muchachos. Se nota una mujer con vida y con ganas de ser grande y dar lo mejor a su hija.

¿Hay futuro para el trabajo salesiano?

No solo hay futuro, hay un inmenso presente en medio de tantos problemas. El salesiano está presente en medio de tantas situaciones difíciles. Es algo que distingue a los Salesianos y que no está al alcance de cualquier organización. En Palabek trabajan unas 30 organizaciones y los únicos que se quedan en el campo de refugiados son los Salesianos, viven en el campo de refugiados. Comparten sus penas, sus dolores, sus esperanzas y muchas veces no pueden resolver todos los problemas y las dudas que tienen, pero siempre caminando cerca de ellos y ofreciéndoles la esperanza de manera concreta: formación, educación, profesión técnica y a un Dios que los ama.

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