El salesiano Vladimir Fekete, primer obispo de la Iglesia de Azerbaiyán

La ceremonia de consagración de Mons. Vladimir Fekete, celebrada en la iglesia de la Inmaculada Concepción de Bakú, fue presidida por Mons. Paul Richard Gallagher, Secretario de Relaciones con los Estados. Estuvieron presentes en la Ceremonia Mons. Savio Hon Tai-Fai, SDB y Nuncio Apostólico en Grecia; Mons. Enrico dal Covolo, SDB, Rector de la Pontificia Universidad Lateranense; Mons. Alois Kothgasser, SDB, Arzobispo emérito de Salzburgo; Mons. Ludwig Schwarz, SDB, obispo emérito de Linz; Mons. Paolo Pezzi, Arzobispo de Moscú; Mons. Giuseppe Pasotto, Administrador Apostólico del Cáucaso de los Latinos; el P. Tadeusz Rozmus, Consejero para la Región de Europa Centro y Norte; el P. Josef Ižold, Superior de la Inspectoría de Eslovaquia, del que forma parte la comunidad salesiana de Azerbaiyán, y varios representantes de la Iglesia Ortodoxa y otras comunidades cristianas que operan en Azerbaiyán.

“Con esta decisión, el Papa quiere que la Iglesia en Azerbaiyán progrese bajo la guía paterna del obispo”, manifestó Mons. Gallagher. “La vida de Mons. Fekete representa la aventura de la fe. Cuando descubrió su vocación, en su tierra natal, Eslovaquia, no podía vivir en libertad y pasó los primeros años del sacerdocio escondido. Este hombre ha demostrado un gran coraje, que se traduce en un verdadero espíritu de servicio, como un auténtico Hijo de Don Bosco, agregó Mons. Gallagher sobre Mons. Fekete, muy comprometido siempre con la paz y el diálogo en Azerbaiyán.

Después de la celebración Mons. Fekete se dirigió a los miembros de la pequeña Iglesia de Azerbaiyán y les expresó que su “corazón, fuerza, tiempo” y todo lo que tiene, “les pertenece. Gracias por su apoyo y su cooperación”, declaró.

También se dirigió a numerosas personalidades eclesiásticas y les agradeció el trato recibido en sus años como Prefecto Apostólico: “Ustedes han sido muy cercanos a mi persona en los últimos años del servicio sacerdotal. Realmente aprecio vuestra presencia el día de hoy. Lo mismo les digo a ustedes, queridos hermanos sacerdotes, a mis parientes, a los fieles de mi ciudad natal, y en particular a todos los hermanos y hermanas de la Familia Salesiana”.

Mons. Fekete, primer obispo de la Iglesia de Azerbaiyán, eligió como lema de su episcopado el texto salesiano ‘Da mihi animas’, como un recordatorio para trabajar por la salvación de las almas confiada a su servicio pastoral.

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