¿Está de moda el “digital detox”?

Muchas figuras publicas y no tan públicas lo promueven. “Me voy a salir de todas las Redes Sociales. Quiero dejar de exponerme, me lleva mucho tiempo, el móvil es una extensión de mi…”. Está de moda el concepto y quizá algunas de sus propuestas pueden resultar interesantes, no tanto por dejar de participar del mundo digital sino de hacerse conscientes del uso que hacemos de él.

De entrada, y siempre que hablamos de personas, hay diversos niveles para llegar a una propuesta de desintoxicación digital. Porque para llegar a ese punto tenemos que sentirnos intoxicados por el exceso de uso de nuestros dispositivos, nuestras redes o por el mal uso que podemos llegar a hacer de ellas.

Un artículo especializado nos dice: “Si revisas tu “Smartphone” constantemente aún cuando no recibiste una notificación, si navegas por las redes sociales de forma ilimitada, si tu forma de relacionarte con otras personas por excelencia es por medio de Internet, o si consideras que la era “Smart” te permite estar atento y en contacto con los demás, entonces, probablemente seas un tecno-adicto”.

Creo que en esta afirmación lo importante son los atributos que están dando a las acciones: revisión constante, navegación ilimitada, relaciones personales por excelencia a través de internet…Todo nos habla de exceso.

En el mismo artículo se afirma: «El “digital detox” no es una campaña en contra del uso de la tecnología, no es una alarma sobre cuánto puede perjudicarnos este tipo de conductas adictivas (aunque en algunos casos puede ayudar), sino más bien es un proceso de desintoxicación que ayuda a las personas a tomar conciencia acerca de cómo seguir conectados con nuestra vida real y aún así tener una experiencia digital».

Me gusta eso de “seguir conectados a nuestra vida real y aún así tener una experiencia digital”. Me gusta porque creo que es fundamental tener bien asentada esa vida, la real, la de tocar, la de las relaciones físicas, la vida que conformas con tu familia, tus cercanos, tus amigos, tus compañeros de trabajo y, porque no, contarla en las redes, y vivir experiencias concretas de relaciones digitales, y que…, en ese juego entre lo físico y lo digital, siempre dirija la conversación nuestra historia, ese momento que vivimos de verdad.

Lo demás es humo, es crear de cara a la galería. Es, como dice una canción de Arnau Griso: Posturear para que el mundo lo vea, poner filtros que “mejoran” nuestra realidad y puedan llegar a cambiar nuestra percepción de la misma (esto último lo digo yo), y permitir que nuestra vida se mida en “like´s”.

Si alguien necesita una desintoxicación digital…el verano es una buena época. Sin pausa, sin prisa, ser conscientes de que contamos con un lugar más para relacionarnos, para mostrar lo que queramos contar. Pero no será real, si detrás de “ese filtro” no hay una vida de verdad.

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