¿ESTARÍA DON BOSCO EN EL PATIO DIGITAL?

En muchas ocasiones me han lanzado la siguiente pregunta. ¿Tú verías a Don Bosco en Twitter? ¿Crees que usaría Instagram para evangelizar?

En busca de algunas pistas para reforzar una respuesta afirmativa me agarro al mensaje de Umberto Eco. “El oratorio es la gran revolución de Don Bosco. Él inventa y luego lo exporta a la red de parroquias y a la acción católica; pero el núcleo está en el oratorio. Cuando este brillante reformador ve que la sociedad industrial requiere nuevas formas de agregación, la primera es la juventud y luego la edad adulta, inventa una máquina perfecta para cada canal de comunicación, desde los juegos hasta la música, del teatro hasta la prensa”. Estas palabras, pronunciadas con especial cariño por el escritor y filósofo gracias a su pasado como Antiguo Alumno, resumen la sensibilidad del santo salesiano y el eje desde el que desarrolló su acción. “Don Bosco no era solo un evangelizador – educador, sino también un comunicador nato”, afirmaba años más tarde don Pascual Chávez, Rector Mayor Emérito de la Congregación, para refrendar esta idea.

La llegada de Internet, tal y como lo conocemos, revolucionó el ámbito de las comunicaciones hasta el punto de colonizar todos los espacios vitales. Lo utilizamos para compartir vivencias, para comentar contenidos en directo, para buscar noticias de última hora o para hacer una compra desde el dispositivo móvil. Hoy, con un solo clic, el mundo está al alcance de la mano con una actualización permanente de contenidos. Y ahí, en esta inmensa telaraña, se mueven los “nativos digitales” a los que en la mayoría de los casos se les acompaña priorizando la restricción antes que invirtiendo en acompañamiento y sistema preventivo.

¿Cómo estaría Don Bosco en estos patios digitales? Algunos de los ingredientes que aplicaría son los mismos que utilizaba en Valdoco. Actualizando la receta de las ‘palabras al oído’, quizás se centraría en una apuesta por la comunicación online como “encuentro interpersonal”. Me gusta imaginarlo cuidando especialmente el diálogo y las formas en las que conectamos con los otros, y lo veo apostando por el intercambio de información, de contenidos e ideas evitando la desinformación. ¿Si redactó la Carta sobre la difusión de los buenos libros cómo iba a permitir la difusión de las “Fake News”? Llenaría la red de salesianidad entendiendo este “estar” en ellas como una apuesta por la transmisión de valores, de creencias y de opción por la vida. Un estilo que permitiera adaptarse al “comunicar evangelizando y el evangelizar comunicando”.

Fijándonos en la actuación del santo turinés vemos la importancia que otorgó a la comunicación tú a tú, del sabes silbar al diálogo interpersonal con los jóvenes. Hacerse presente en los foros en los que compartían sus inquietudes para dar respuestas adaptadas a sus necesidades. Ahí surgió la puesta en marcha de talleres, la búsqueda de profesores para preparar a sus jóvenes y que al formarse educaran a los otros (¿ésto no se llama hoy ser influencers?). Le preocupaba su adecuada formación religiosa y, al servicio de todo ello, potencia el juego, la música, el teatro, y desarrolla una prolífica labor editorial. Un gran ecosistema al servicio de su misión educativa y pastoral. Todo esto en una época en la que no había Youtube, Spotify, Amazon o Netflix. ¡Qué potencial tendría tanta inquietud con su talento aplicándose a algunas de las nuevas herramientas!

Imaginarlo así supone un desafío y lanza muchas otras cuestiones. ¿Sigue este modelo vigente en nuestros días en mi ambiente pastoral? ¿cuidamos los pequeños detalles en la comunicación online?¿Hacemos una apuesta real por los patios digitales desde la Iglesia? ¿soy un ejemplo desde mis perfiles personales para buscar concordia y entendimiento en tiempos de crispación? ¿Evangelizo con mi ejemplo?

La respuesta a estas preguntas harán presentes a Don Bosco en cada uno de nosotros. La suerte es que este Patio Digital siempre está abierto para continuar con la gran revolución que él comenzó.

Iremos a medias. ¿Empezamos?

Carlos Martín

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