EvAU 2020: Una Selectividad tardía, pero menos temida

Primeros de junio. Entre los ‘trending topic’ de Twitter emergen ‘Marx’ y ‘Guerra Civil’. Uno se pregunta qué declaraciones habrá hecho el político de turno para que amanezca el día así en las redes sociales. Sin embargo, entre el resto de tendencias del momento, hay una que arroja más luz: ‘EvAU’ (o ‘EBAU’, todo sea dicho). Todo encaja: la Selectividad ya está en marcha.

La anécdota probablemente se repetirá en estos días. Sí, hablamos en futuro, porque la convocatoria ordinaria de la EvAU (Evaluación para el Acceso a la Universidad) se celebra este curso entre finales de junio y principios de julio. Las fechas originales fueron modificadas tras la declaración del estado de alarma por la pandemia de la COVID-19. La incertidumbre despertada por esta situación extraordinaria ha marcado el final de 2º de Bachillerato, un curso clave para miles de alumnos a las puertas de escoger una formación para su desarrollo profesional. Desde los centros salesianos, se trabaja con gran dedicación para que los estudiantes lleguen preparados a esta Selectividad tardía.

De la sorpresa a la incertidumbre
La suspensión de las clases presenciales en los colegios, en la primera quincena de marzo, “nos pilló por sorpresa. Nos quedamos a cuadros. La mayoría de profes, también. Un profe decía que no habían cancelado las clases desde la Guerra Civil. Algún otro se lo esperaba y ya había empezado a grabar algún vídeo”, señala Enrique García, alumno de 2º de Bachillerato de Salesianos Atocha (Madrid). “Los alumnos lo han pasado mal por la información de cara al final de curso. Hemos intentado tranquilizarlos sobre el futuro de la Selectividad, los grados superiores y la universidad”, comenta Álvaro Sáenz de Cabezón, profesor de matemáticas y tutor de 2.º de Bachillerato en Salesianos Pamplona. “La primera duda que les surgía era cómo se les iba a evaluar. Como las indicaciones no eran claras al principio, no les podíamos dar mucha información”, añade.

Una situación desconocida
Alumnos y profesores se enfrentaron a una nueva realidad: la enseñanza a distancia. Con la última evaluación del curso ya empezada, “ha resultado un poco complicado, porque había conocimientos importantes que dar de cara a la Selectividad. Hemos estado trabajando con distintas plataformas para dar algunos conocimientos nuevos, para que luego en Selectividad tengan más posibilidades de poder elegir entre un ejercicio u otro”, indica Sáenz de Cabezón. Beatriz Colmena, orientadora de Bachillerato de Salesianos Triana (Sevilla), resalta que “los profesores han hecho una labor titánica para digitalizar las clases; y todo ha sido de una manera exprés, es decir, cada profesor de manera autodidacta ha buscado mediante las tecnologías y recursos que tenia a su alcance la forma más adecuada para poder desarrollar sus clases de una manera efectiva, sin horarios, adaptándose a los alumnos y sus circunstancias”. Una labor secundada por “los tutores, en plena coordinación con jefatura de estudios y el departamento de orientación diariamente, para poder dar respuesta a las múltiples incógnitas que se han planteado”.

Del aula a la pantalla
A la hora de dar clases online, los colegios salesianos han contado con la ventaja de llevar años inmersos en la implementación de las TIC dentro y fuera del aula. Es el caso de Salesianos Trinidad (Sevilla): “Fue en 2014 cuando desde la Casa se comenzó a preparar a toda la comunidad educativa para la enseñanza a distancia y el uso de las TIC con la cesión de dispositivos y la formación al profesorado en plataformas de enseñanza online, como Google Suite for Education, convirtiéndonos en centro homologado por ellos. En nuestras casas, todos hemos convertido nuestros pequeños rincones o despachos en auténticas aulas digitalizadas, tirando de ingenio, positivismo y alegría”, cuenta Ezequiel García, profesor de Inglés en el colegio. «Gracias a la implantación de un ordenador por alumno que llevamos haciendo hace unos años, los alumnos han podido seguir las clases e ir trabajando desde casa adaptándose a las circunstancias perfectamente», explica Jorge Alquézar, profesor de Bachillerato en el colegio salesiano Santo Domingo Savio de Monzón (Huesca).  Con este tipo de medidas, se ha paliado la temida brecha digital en la enseñanza a distancia.

La importancia de la rutina
Los alumnos han tenido ante sí el reto de organizar el tiempo de una forma efectiva durante el confinamiento. “Estábamos acostumbrados a otra rutina y en clase, de vez en cuando, desconectabas; en el recreo y en los intercambios de clase, te aireabas. Ahora, desconectar para la mayoría es coger el móvil”, lamenta Sonia Patón, alumna de 2º de Bachillerato en Salesianos San Juan Bosco (Valencia). “Pecar con distracciones es más fácil en casa que en un aula”, apuntilla Paula Martínez, alumna del mismo colegio. “Pero estos meses me han servido para establecer un horario y saber diferenciar entre mi tiempo y lugar de estudio del de ocio”, aclara.

En este proceso adaptativo, los alumnos valoran mucho el trabajo de sus profesores: “Se han involucrado mucho en esta extraordinaria situación y cabe destacar el esfuerzo ejercido al corregir cada una de las tareas de manera individual”, señala Martínez. “Siempre que he mandado algún correo, solían responder rápido, así que no me puedo quejar. También han hecho videollamadas para resolver dudas”, asegura Enrique García, quien destaca la capacidad de los docentes de compatibilizar su labor profesional con su vida personal. En el colegio San Miguel Arcángel-Salesianos Paseo de Extremadura (Madrid), los tutores se ofrecieron a acompañar a un grupo de alumnos que, por iniciativa propia, querían avanzar en el estudio. Necesitaban «calma, apoyo y seriedad, porque, pese a la situación, había que seguir siendo constante», aclara Beatriz Castaño, orientadora de Bachillerato del centro madrileño. “Hemos tenido flexibilidad para entender ciertas situaciones, pero el nivel de exigencia lo tienes que mantener, para que sean capaces de hacer la Selectividad bien”, sentencia Álvaro Sáenz de Cabezón.

Cercanía en la distancia
En los primeros compases del confinamiento, la conversión digital de las clases parecía el principal desafío para los profesores. Sin embargo, su mayor preocupación ha sido mantener la cercanía a los alumnos en la distancia, en unos momentos tan delicados. Como recuerda Beatriz Colmena, “segundo de bachillerato conlleva una tensión expresa marcada por sentimientos encontrados de finalización de etapa, de prisas, de falta de tiempo, de despedida del centro, de los últimos momentos compartidos juntos…”. Tensión a la que se ha unido la incertidumbre sobre el final del curso 2019/2020. “El problema de perder el tú a tú es que no sabemos cómo ha sido la evolución de cada uno en el estudio. Cuando estás trabajando día a día con los chavales, estás viendo sus necesidades”, explica Álvaro Sáenz de Cabezón, quien asegura que ha sacado ratos al final de sus clases de matemáticas para atender mejor a sus alumnos. Así, los docentes han desempeñado, quizá más que nunca, un papel fundamental para mantener la motivación de los estudiantes durante estas semanas.

Los orientadores de los colegios también se han empleado a fondo: “Se ha acompañado de una manera especial en este periodo tanto a tutores de segundo curso como a alumnos y familias, ofreciendo recursos para poder sobrellevar la situación derivada del confinamiento: ansiedad, estrés, falta de concentración, planificación de tareas, organización personal, etc. También manteniendo entrevistas personales con todos los alumnos de segundo para poder dialogar sobre las dificultades existentes, sus miedos, sus expectativas y objetivos a corto y largo plazo”, expone Beatriz Colmena.

Esperanza en un buen resultado
Las fechas de la EvAU 2020 quedaron supeditadas a la evolución de la crisis sanitaria que vivía el país desde marzo. Finalmente, la convocatoria ordinaria quedó fijada en la primera quincena de julio en la mayoría de comunidades autónomas. En el caso de Navarra, las pruebas se han celebrado esta semana, por lo que los alumnos de Salesianos Pamplona ya están a la espera de sus calificaciones. Su tutor, Álvaro Sáenz de Cabezón, reconoce que la experiencia provocada por el confinamiento “ha sido dura”, aunque “al final te quedas con lo positivo”.

En estas últimas semanas previas a la Selectividad, los alumnos de 2.º de Bachillerato han tenido la oportunidad de acudir a sus respectivos colegios para dar un repaso final a las asignaturas antes de enfrentarse a las pruebas del selectivo. “El hecho de llevar tanto tiempo sin hacer exámenes nos va a perjudicar. En simulacros y parciales aprendemos a gestionar la tensión; en julio llevaremos tres meses sin hacer un examen ‘real’. Hemos hecho algunos, pero nos jugábamos mucho menos”, expresa con preocupación Sonia Patón.

Sin embargo, este año habrá más facilidades en los exámenes de Selectividad: “Han intentado que no tengas que hacer un ejercicio que no hayas visto en clase”, puntualiza Enrique García. En la misma línea, Carla Castillo, alumna de Salesianos San Juan Bosco de Valencia, subraya: “Tenemos más opciones de escoger aquello que mejor sabemos y aquello donde podemos ‘lucirnos’. A todo esto se le suma la mayor cantidad de tiempo libre, tiempo que, si sabemos organizar y administrar de forma adecuada, nos beneficia muchísimo, ya que disponemos de un mes más para preparar el selectivo”.

Más allá de los resultados, los alumnos de 2º de Bachillerato ya anhelan un merecido descanso de este intenso curso: “Se ha alargado más de lo normal y se nota”, expresa Sonia Patón. “¡Me quejo de que nos han quitado vacaciones!”, bromea Enrique García.

Beatriz Colmena, orientadora en Salesianos Triana, cree que “aquellos alumnos que han seguido trabajando y luchando día a día por conseguir su meta, sin duda alguna alcanzarán los objetivos que se propongan ahora y a largo de su vida”. Un mensaje esperanzador que complementa con una moraleja: “Este confinamiento nos ha hecho volver a los que realmente es importante en nuestras vidas; hemos podido ser conscientes de lo fuertes que somos y de que con la ayuda de Dios en nuestras vidas podemos hacer frente a cualquier dificultad. Ánimo a todos porque este año nos hemos demostrado que SOMOS UNO, que somos una familia que crece a los pies de nuestra Madre Auxiliadora”.

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