Familia Salesiana, aprender a trabajar juntos

La Familia Salesiana, heredera universal del carisma de Don Bosco, tiene planteados «importantes retos» en este momento de su historia. Esta ha sido la firme convicción de los participantes en el Encuentro de delegados inspectoriales de Familia Salesiana de la Región Mediterránea reunidos en Genzano di Roma durante los días 9 al 12 del pasado noviembre.

En efecto, las 31 ramas reconocidas de nuestra Familia Salesiana compartimos carisma, misión, espiritualidad. Y tenemos una carta magna común, que es la Carta de Identidad Carismática de la Familia Salesiana (2012). En este importante documento se reconoce a la Familia Salesiana como «un conjunto de cristianos y de consagrados que, con la originalidad de su carisma y de su espíritu, se ponen al servicio de la misión de la Iglesia, especialmente en el ancho mundo de la juventud, de los ambientes populares, de los pobres y de los pueblos aún no evangelizados». Y es ahí, en el texto que nos identifica, donde anidan los importantes retos de la Familia Salesiana hoy.

Veamos los más serios: El reto de asumir como nuestro el programa de la Iglesia marcado para todos los cristianos en la Evangelii Gaudium (2013). El de garantizar el cuidado y el acompañamiento de la familia al que nos compromete la Amoris laetitia (2016). El de buscar juntos «cómo acompañar a los jóvenes para que reconozcan y acojan la llamada al amor y a la vida en plenitud».

Junto a estos grandes retos comunes, cada grupo de la Familia Salesiana se propone afrontar los que reconocen como propios. Los Antiguos Alumnos de Don Bosco, por ejemplo, al conmemorar el centenario de su Confederación, han querido afrontar el apasionante desafío de renovar el modelo de sus asociaciones recuperando la lozanía de la misión apostólica y el voluntariado social de sus orígenes. Los Salesianos Cooperadores, a su vez, han trabajado en su II Encuentro Regional sobre la misión compartida. Los Hogares Don Bosco revisan en estos momentos su Ideario para darle mayor vitalidad apostólica y presencia eclesial a su Movimiento de Pastoral Familiar. Las Voluntarias de Don Bosco afrontan con nuevo vigor cómo conjugar hoy una profunda vida interior con un dinamismo apostólico incansable vivido en la secularidad.

Pero entiendo que el mayor desafío de nuestra Familia Salesiana ahora es el de aprender a trabajar juntos. No se trata solo de trabajar, es necesario trabajar juntos, compartiendo un proyecto, respetando la diversidad de los planteamientos y favoreciendo las convergencias. Ello requiere inexcusablemente aprender a trabajar juntos. Iniciarse pacientemente en la metodología de la colaboración, en la lógica de la coordinación y en la responsabilidad compartida.

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