Hasta dar su propia vida… joven mártir de hoy

Akash Bashir, exalumno salesiano en Lahore (Pakistán), impidió con su vida que un terrorista cometiera una masacre en la iglesia de su barrio en 2015.

Os saludo cordialmente en el inicio de este nuevo año académico, que deseamos esté lleno de esperanza, nuevos proyectos, rico ambiente en las familias, y ganas de vivir con intensidad incluso sirviendo a los demás.

Me agrada contar hechos de vida que han tocado mi corazón. Hoy quiero contaros la historia de un joven, igual a tantos jóvenes de nuestras casas, plazas, grupos; jóvenes voluntarios o del servicio civil; o animadores de los oratorios y centros juveniles.

Este joven es un exalumno salesiano de Pakistán que, sencillamente, se inmoló como mártir para salvar decenas de vidas. Los jóvenes son capaces de todo, incluso de las mayores heroicidades.

La historia de Akash Bashir

La vida de Akash Bashir es sorprendentemente ordinaria. Un exalumno salesiano, un joven católico nacido en el seno de una familia humilde, pero con una fe profunda y sincera. Estudió en una de nuestras instituciones salesianas de Pakistán, en la ciudad de Lahore, en el barrio cristiano de Youhanabad.

Su vida transcurre con normalidad entre familia, amigos, escuela, trabajo, deporte, oración… En un país como Pakistán, de fe musulmana conservadora, ser un joven católico no es poca cosa, la fe no es sólo un título o tradición familiar, es una identidad. El hilo conductor que hizo diferente su existencia fue el servicio. Cada momento de la vida de Akash fue un acto de servicio. Murió sirviendo a la comunidad en su barrio dando su propia vida.

El 15 de marzo del 2015, mientras se celebraba la Santa Misa en la Parroquia de San Juan, en Youhanabad, el equipo de seguridad compuesto por jóvenes voluntarios, al cual pertenecía Bashir, cuidaba el acceso.

Algo inusual sucedió ese día, Akash se percató que una persona con explosivos bajo su ropa pretendía inmolarse dentro de la Iglesia; él lo retuvo, le habló y le impidió seguir, pero al darse cuenta de que no podría detenerle, le dijo “no te dejaré pasar incluso si tengo que perder mi vida”.

En ese momento, Akash lo abrazó con fuerza para contener con su cuerpo la explosión. Y así fue, el kamikaze hizo explotar la carga para inmolarse y el joven exalumno ofreció su vida, y murió, salvando la vida de los cientos de personas que rezaban en ese momento dentro de la Iglesia. Akash tenía 20 años.

Este hecho nos dejó impresionados como salesianos y Familia Salesiana. No podemos ni queremos perder la memoria de este joven. Su vida sencilla y normal fue un ejemplo muy significativo, importante y de gran trascendencia para los jóvenes cristianos en Lahore, en Pakistán y en nuestro mundo salesiano.

El valor del servicio

Quizá nosotros, los cristianos, hemos olvidado que el mandamiento del amor de Dios también implica amor y servicio a nuestro prójimo. Akash lo entendió muy bien y lo encarnó en su joven existencia. Siendo fiel a las pequeñas cosas, fue fiel en las grandes. A través de la donación de su vida, permitió que cientos de familias salvaran las suyas. La muerte de Akash Bashir refleja el amor de Jesús en la Cruz por la salvación de muchos.

Esta vida de servicio, oración profunda y sencilla, amor al prójimo, es el signo carismático más evidente del sistema educativo salesiano. Cada estudiante en nuestro instituto sabe que, para alcanzar la santidad, sólo es necesario ser feliz amando profundamente a Dios y al prójimo; cuidar y atender a quienes casi ni conocemos; ser responsable en los deberes ordinarios, servir y orar.

Pero de una manera particular, Akash representa a los jóvenes cristianos paquistaníes, a las minorías religiosas; es bandera, signo, voz de tantos cristianos que son atacados, perseguidos, humillados y martirizados en países no católicos. Akash es la voz de tantos jóvenes valientes que son capaces de dar sus vidas por la fe a pesar de las dificultades de la vida, pobreza, extremismo religioso, indiferencia, desigualdad social o discriminación.

Cito a algunos de estos jóvenes santos o beatos: Santo Domingo Savio, Santa María Goretti, Beato Pier Giorgo Frassati, el joven santo José Sánchez del Río o el joven recientemente beatificado Carlo Acutis.

Al igual que ellos, y siendo quizá un ‘santo anónimo’, la vida y martirio de Akash Bashir en el mundo de hoy es la luz de la fe que brota de la oscuridad del odio.

Su vida es la fuerte evidencia de la Iglesia Católica de hoy que nos recuerda a las primeras comunidades cristianas del pasado, que vivían inmersas en culturas y filosofías opuestas a la fe de Jesús. Esas comunidades de los Hechos de los Apóstoles también eran minoría, pero con una fe en Dios incalculable. La vida y el martirio de este joven paquistaní de 20 años, nos hace reconocer el poder del Espíritu Santo de Dios, vivo, presente en los humildes, perseguidos, jóvenes, en los lugares menos esperados.

Os deseo un hermoso inicio del curso académico y lo mejor en las familias, comunidades e instituciones.

Fuente: Boletín Salesiano

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