¿Hay una visión pesimista de los jóvenes?: “¡Yo no la tengo!”

Los jóvenes de hoy

El paso de una cultura impresa a una cultura audiovisual en poco tiempo, ha sido parte esencial de los jóvenes, pero no por ello se les debe catalogar de “materialistas”, “mimados”, “que no profundizan nada”, “superficiales”, “carentes de interés”, “egoístas y egocéntricos”. Lamentablemente esta es una visión desde los adultos, como describía J. Boschma. Pero, esos no son los jóvenes que conocemos.

Es un hecho que las nuevas generaciones han nacido y han crecido en lo que se denomina “la cultura del espectáculo”, como describe Ferrés, y como resultado “hacen que estén en otra frecuencia de onda preceptiva, mental y actitudinal”. Sí, definitivamente en otra onda. No es la onda de los adultos, y muchas veces, no es la onda de los padres ni de los educadores, ni mucho menos de la Iglesia y eso es una lástima. Pues si esa es la realidad, hemos dejado de ser referentes de orientación y de formación.

Personalmente creo lo que afirma el famoso estudio “Generación Einstein”: Los jóvenes “leen las noticias como periodistas. Miran películas como directores. Ven los anuncios como publicistas”. Sin duda, dueños de sus vidas y dueños del cambio. Esos son los verdaderos jóvenes de hoy, o al menos los que he conocido.

Los jóvenes necesitan que los acompañemos

Dos acontecimientos nos orientan el 2018. El Aguinaldo del Rector Mayor que pide que “cultivemos el arte de escuchar y de acompañar”. Una tarea de por sí exigente y esencial en la vida de salesianos, de los laicos, de los miles de educadores. Un segundo acontecimiento será el sínodo: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

Algunos manifiestan: “que está claro que una Iglesia sin jóvenes es una Iglesia sin futuro”. Por eso el papa Francisco quiere analizar a fondo los por qués de la indiferencia y las claudicaciones de muchos jóvenes en relación con la Iglesia. ¿Cómo engancharnos y conectarnos con ellos? ¿Cómo mantenerles con ilusión en nuestra Iglesia actual?

Yo creo lo que afirmó el Rector Mayor: que hay muchos jóvenes con una gran capacidad de compromiso, servicio y donación.

Es verdad la descripción de E. Prado y J. Amaya que: “No nos enfrentamos a una generación de jóvenes más difíciles, sino a una generación que tiene ante sus ojos un mundo más complejo y con pocos recursos para enfrentarlos”. ¿Y quién le ofrece los recursos para que puedan ser diferentes? ¿Quién acompaña a los jóvenes? En el mundo salesiano, acompañamos a los jóvenes.

Senegal: Acompañando a los jovenes migrantes.

Una voluntaria se pregunta: “¿Qué hubiese hecho yo a los veinte años, sin trabajo, sin electricidad, sin agua?”. Cientos de jóvenes viajan a Senegal con el objetivo de crear alternativas para la migración irregular.

Etiopía: Entre animales peligrosos acompañamos a los más necesitados

El P. Filippo Perin, SDB, narra las peripecias misioneras. A veces peligrosas. Se han topado con leones hambrientos, con serpientes venenosas, o quizá algún cocodrilo. “Lo más hermoso de la misión es el encuentro con la gente… sobre todo en la catequesis y en la oración. Se trata de revivir la fe y de estar con ellos”.

Benín: Las niñas “Vidomegon” acompañadas por las salesianas

Se llaman “Vidomegon” y son parte de una costumbre colonial. Vidomegon en lengua Fon, significa ‘chica al lado de alguien’. Es sinónimo de niñas explotadas, vendidas por sus padres para ser pequeñas esclavas. Las Hijas de María Auxiliadora trabajan sin descanso para reintegrarlas a la sociedad y a sus familias de origen.

Alepo: Cuando es importante acompañar durante la guerra

El Oratorio Salesiano de Alepo estuvo en medio de la guerra. Entre bombardeos, muerte y destrucción, siempre estuvo abierto para los jóvenes. Fue punto de referencia para todos durante todos los años de la guerra. El Oratorio y los salesianos fueron “compañeros” de camino en medio de la destrucción y desolación.

ORACIÓN/REFLEXIÓN

En una famosa entrevista al Rector Mayor, don Ángel Fernández Artime, le preguntan: “Hay una visión, al menos en España y no quiero generalizar, de que los jóvenes no se implican, no participan, son apáticos, salvo en lo que realmente les interesan, ¿esta es una visión real?” La respuesta del Superior fue contundente: “¡Yo no la tengo!”. Y continuó: “Yo añadiría que si los jóvenes encuentran algún motivo para entusiasmarse, para poner las mejores energías se motivan, se encantan, se asocian, dedican su tiempo. Yo creo que hay muchos jóvenes con una gran capacidad de compromiso y de entender la vida como servicio y como donación”.

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