“Juega con responsabilidad…”

Ya hace algunos años escribí una carta abierta a un servicio municipal de la ciudad en que vivía entonces, -y donde ejercía voluntariado- para interesarme de los proyectos que el ayuntamiento pudiera tener previsto desarrollar con la recaudación por impuestos a los numerosos centros de juego y apuestas que se iban estableciendo en aquella ciudad.

El voluntariado en que colaboraba entonces estaba en relación con las adicciones de cualquier tipo. Por eso consideraba yo adecuado que el dinero generado para las arcas municipales por los impuestos aplicados a esas instalaciones fuera destinado, al menos en parte, a poner en marcha y financiar el funcionamiento de centros y programas destinados a rehabilitar a las personas que acabarían quedando “enganchadas” a esos juegos y apuestas.

La respuesta que recibió mi escrito –eso sí, con mucha presteza- fue clara: “eso no es competencia municipal, sino autonómica. Puede dirigirse usted al organismo correspondiente”, del cual me daba los datos… Quedé estupefacto: ¿puede un ayuntamiento que ve cómo crece el fenómeno de la adicción entre su población joven lavarse las manos con tan poca diplomacia? ¿Hasta qué punto tiene responsabilidad –propia o delegada- un ayuntamiento de intervenir para evitar que la parte más frágil de su población llegue a ser ‘carne de cañón’ para esas empresas que manejan el mundo del juego y las apuestas…?

No sigo por este camino: para criticar a los políticos ya tenemos en numerosos medios gran cantidad de periodistas, tertulianos y opinadores que parecen justificar su existencia con esa crítica.

Me parece más adecuado centrarme en reflexionar sobre el nivel de responsabilidad personal de cada cual en este tema, en insistir en la importancia de poner en marcha pequeñas acciones con que intervenir, en motivar actitudes proactivas… Además, me parece una efectiva actualización de la política del Padrenuestro que, por ser tan característica de Don Bosco, también lo debería ser de quienes nos movemos en la familia salesiana.

Lo primero que se me ocurre sugerir es una adecuada comprensión de la situación. La adicción no es un vicio: el adicto de cualquier tipo no es un vicioso, sino un enfermo. En la génesis de su enfermedad hay múltiples factores y causas, entre las cuales hay que poner en lugar primordial la gestión que la persona sepa hacer de sus emociones (habilidad que debe ser educada…)

También ha de ser tenida en cuenta la presión que sobre una persona pueda ejercer la ‘industria del juego’. Se trata de cantidades con muchos ceros las que se mueven -y no siempre de modo estrictamente legal- alrededor del juego. Y, para que la rueda siga girando y la máquina no se pare, no puede faltar el apoyo de una publicidad avasalladora, que utilice cualquier recurso capaz de manipular a la persona, mostrando u ocultando información a conveniencia (la famosa letra pequeña), o utilizando cualquier recurso capaz de poner en marcha los mecanismos más primarios de la persona.

Tampoco habríamos de olvidar que las actitudes que prevengan la aparición en el futuro de adicciones deberían estar incorporadas al proceso educativo. Y con mayor urgencia si las sugestiones para jugar están máximamente presentes en ámbitos, como los deportes, con gran capacidad de influir en la población joven. Esa actitud preventiva debería estar incorporada en proyectos educativos específicos: asertividad, autoestima, valores éticos…

“Juega con responsabilidad” se dice en anuncios cuyo interés es, por encima de todo, conseguir que juegues.

¿Quién debería ejercer esa responsabilidad? No es previsible la ejerzan las empresas del juego: su responsabilidad es ganar dinero. En todo caso, serán las autoridades quienes hayan de cuidar que lo hagan de manera legal, cumpliendo todos los requisitos… La experiencia nos dice que su ejercicio de responsabilidad no suele llegar a mayores compromisos.

La sociedad sí debería asumir su cuota de responsabilidad. De hecho, no faltan ejemplos de cómo se ha implicado ante la proliferación de salones de juego, o ante su cercanía a centros escolares… No deberíamos dejar de ejercer esta presión para no perder los avances logrados.

La familia, y la educación formal, habrían de estar atentos, en la medida en que el futuro de la sociedad está, en proporción importante, en sus manos. Porque la adicción no suele aparecer sin antes ir presentando síntomas. Descubrirlos a tiempo permite actuar con más garantías de acierto.

¿Qué sociedad nos espera, si el número de apostantes, digitales o presenciales sigue creciendo como hasta ahora? Algo habremos de hacer para cambiar esa dinámica, ¿no?

1 opinión en ““Juega con responsabilidad…””

  1. «Si ves en una provincia al pobre oprimido, el derecho y la justicia violados, no te sorprendas: por encima de una autoridad hay un escalón superior, y por encima de éste, otros más elevados. Qoélet, 5,7.

    Ya ves, Vicente: «Nada nuevo bajo el sol».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.