La asignatura de Religión aprueba con nota

En un momento convulso para la libertad de educación, con la llamada Ley Celaá sobre la mesa, un estudio de la Fundación SM ha arrojado unas conclusiones muy positivas para la asignatura de Religión en las escuelas. Cerca de 19.000 personas con relación con esta materia (profesores, alumnos, antiguos alumnos y familias) han sido encuestadas para desarrollar el estudio. Un informe que fue presentado ayer en el espacio O_LUMEN de Madrid por Mayte Mayte Ortiz, directora de la Fundación SM, y Carlos Esteban, director del Observatorio de la Religión en la Escuela y autor del estudio.

Conclusiones generales
El informe muestra que en torno al 70% de los alumnos considera que la asignatura de Religión le ayuda a ser mejores personas, a ser más tolerantes y a conocer otras culturas, en la línea con el reciente Informe PISA de competencia global. Además, los profesores de esta materia reciben una valoración por encima de la media incluso en los centros públicos. Esta satisfacción con la asignatura también la comparten los antiguos alumnos de la misma, quienes, en una amplia mayoría, la volverían a elegir, la recomendarían a las generaciones actuales y la pedirían para sus hijos. De hecho, las familias aprecian las bondades de la asignatura de Religión, como muestra el estudio de la Fundación SM.

Profesores “creyentes”
Una amplia mayoría de los profesores de Religión considera que la asignatura tiene grandes beneficios para el alumnado: ayudar a comprender las culturas (86%), contribuir educativamente a construir la diversidad social y religiosa en las sociedades actuales (85%), educar la interioridad (84%) y apoyar la formación ética y la ciudadanía global (84%), entre otras conclusiones. No obstante, casi la mitad de los docentes se muestra crítico con el actual sistema educativo.

Alumnos motivados
La percepción del alumnado sobre la asignatura de Religión también es positiva. Más del 70% de los alumnos reconoce que le ayuda a ser mejores personas, más tolerantes y a separar el bien del mal. Un 65% considera que la materia le proporciona una mayor cultura. Una de las conclusiones más reveladoras es que los alumnos valoran a sus profesores de Religión por encima que a los de otras asignaturas, siendo esta percepción mejor en centros públicos que en los concertados.

Antiguos alumnos marcados por la Religión
El estudio también recoge la satisfacción de los antiguos alumnos de Religión con la asignatura. Un 80’5% reconoce alguna influencia de aquella formación en su actual desarrollo personal. El desarrollo de la capacidad crítica, una mayor sensibilidad hacia las personas que sufren o la adquisición de valores forman parte de la herencia que la asignatura ha dejado en la mayoría de sus antiguos alumnos.

Familias contentas
Las familias del alumnado de Religión reconocen las bondades de la asignatura. Un 83% valora esta clase por los valores que propone. Un 81% considera que aumenta la cultura general. La mayoría también aprecia que la asignatura hace más responsables a sus hijos y contribuye a que tengan un espíritu crítico.

Estereotipos derribados
Tal como recoge el estudio y expresó ayer en la presentación su autor, Carlos Esteban, “tras las conclusiones de este informe no parecen sostenibles ya algunos estereotipos sobre la enseñanza religiosa que perviven en algún imaginario y que castigan injustamente la realidad de la enseñanza de la religión hoy. No parece que se pueda seguir describiéndola como adoctrinamiento y privilegios de otro tiempo”.

Imagen: Fundación SM

Enlace al informe

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