La Familia Salesiana sigue contrarrestando los efectos del coronavirus en el mundo

La pandemia por el coronavirus continúa en todo el mundo. En la actualidad, hay países que estuvieron muy afectados por la enfermedad en los meses de febrero, marzo y abril, y ahora empiezan a ver la luz al final del túnel, reduciendo el número de ingresados en estado grave o el número de contagiados. Otros países se encuentran en la situación inversa, con problemas serios para contener el avance de este virus, del que poco se sabe.

Desde que comenzara este capítulo de la vida que nos está tocando superar, la Familia Salesiana no se ha quedado atrás a la hora de coordinador la ayuda necesaria para atender a aquellas personas que peor lo están pasando, ya sean infectados, sin recursos económicos o alimentarios, o que necesiten la ayuda espiritual en una situación muy compleja y difícil.

En las últimas semanas, el mundo salesiano sigue trabajando para paliar los efectos adversos de la pandemia. A continuación, traemos a estas líneas varios ejemplos de salesianidad en el trabajo y solidaridad diaria.

Salesianos Cooperadores, solidarios a escala mundial

El Consejo Mundial de Salesianos Cooperadores, haciéndose eco del llamamiento que el papa Francisco hizo para ayudar a las personas más pobres en esta crisis del coronavirus, decidió, a principios del mes de mayo, que los recursos previstos para el “Proyecto Rosario Maiorano 2020”, se destinaran a las necesidades derivadas por la pandemia en cada región de los Salesianos Cooperadores en el mundo. Esto significa que las aportaciones económicas que cada zona realiza anualmente al Consejo Mundial para este proyecto, se destinan en 2020 a las necesidades prioritarias de ayuda en cada zona.

El “Proyecto Rosario Maiorano”, de carácter eminentemente solidario, es una iniciativa lanzada en 2019 por el Consejo Mundial de Salesianos Cooperadores para recordar la figura de Rosario Maiorano, Coordinador Mundial de la Asociación entre 2001 y 2012, fallecido en 2017. Gracias a esta iniciativa, el año pasado, más de 300 niños de la calle en Kenia recibieron una educación de calidad y se permitió que unos 150 jóvenes completaran sus estudios. En 2020, el fin será otro, pero también solidario.

La Familia Salesiana unida en Tailandia

En los países asiáticos, la lucha contra el coronavirus está resultando muy exitosa (aunque en las últimas horas hayamos tenido noticias de nuevos repuntes de contagios en China o Corea del Sur). Es el caso de Tailandia. El número de personas infectadas disminuye y las estadísticas hasta el 10 de mayo, indicaban que había algo más de 3.000 casos confirmados de COVID-19 y 56 víctimas en total. Para conseguir estos datos, las autoridades gubernamentales siguen un estricto protocolo anti-contagio. La Familia Salesiana está ayudando a los más pobres.

Ocho grupos de la Familia Salesiana (Salesianos, Salesianas, Salesianos Cooperadores, Antiguos Alumnos de Don Bosco, Hermanas Siervas del Inmaculado Corazón de María, Hermanas de la Realeza de María e Hijas de la Realeza de María Inmaculada) se han unido para unificar esfuerzos en el reparto de alimentos a personas y familias con gran necesidad en estos momentos, como desempleados o inmigrantes.

“Quiero expresar nuestra gratitud a todos por haber contribuido a aliviar el sufrimiento de la gente, en línea con las indicaciones del Papa y del Rector Mayor que nos invitan a todos a ayudar a las personas afectadas por esta pandemia”, expresó el Inspector de Tailandia, John Bosco Dheparat Pitisant.

Las personas mayores, las más vulnerables

América del Sur también está siendo golpeada por el coronavirus. Países como Brasil, Ecuador, Perú o Argentina, están viendo como el número de infectados y fallecidos aumenta cada día.

Los Salesianos del colegio Ramos Mejía de Buenos Aires (Argentina), centro educativo en el que se educó cuando era niño el papa Francisco durante un tiempo, ha habilitado el centro, por si fuera necesario, para la acogida de personas mayores infectadas de la COVID-19. En total, son 250 camas puestas a disposición de las autoridades. Si el número de contagios aumenta, el Centro irá acogiendo a pacientes. El representante gubernamental, Fernando Espinoza, agradeció esta labor solidaria de los Salesianos de Ramos Mejía, “una casa donde se da una enseñanza de los valores y tiene un nivel educativo de excelencia. Hoy, una vez más, aporta a nuestra comunidad la cesión de sus instalaciones para generar un gran lugar de aislamiento en este momento de crisis”.

También en Buenos Aires, en la Obra Salesiana León XIII del barrio de Palermo, sus docentes, alumnos y exalumnos están fabricando pantallas protectoras utilizando sus impresos 3D. A 4 de mayo, llevaban entregadas más de 900 pantallas a distintos centros de salud de Buenos Aires.

En muchos países latinoamericanos, al igual que en España, existe un confinamiento en las casas para evitar nuevos contagios. En Guatemala, por ejemplo, los Salesianos presentes en el país llevaron en camioneta el Santísimo Sacramento. Durante una mañana completa, el vehículo transitó por las calles de San Benito Petén para dar la bendición del Señor a todas las personas que no podían asistir a la iglesia por las restricciones impuestas. En muchas de las casas por las que pasó el Santísimo Sacramento, las familias residentes prepararon un pequeño altar con imágenes sagradas, flores y crucifijos.

La situación en África es muy tensa

Los esfuerzos de Salesianos y de Familia Salesiana presentes en África se concentran en el reparto de alimentos y en la atención de los niños, adolescentes y jóvenes que viven en la calle. Países como Angola, temen que el número de contagios aumente de forma alarmante en los próximos meses.

El proyecto “Vamos juntos”, coordinado por las Hijas de María Auxiliadora y los Salesianos, a través de la ONGD ‘Voluntariado Internacional para el Desarrollo’ (VIS), y apoyado por la Unión Europea y otros benefactores, abrió un centro de emergencia o “Casa Refugio” en ‘Sao Domingos Savio’ de los Salesianos y otra casa de acogida de las Salesianas, llamada ‘María Mazzarello’.

En estos dos centros, los niños y niñas reciben protección, alimentos, productos de higiene y, sobre todo, la atención de muchos educadores sociales y voluntarios que se dedican a ellos, ayudándoles a organizar su vida cotidiana, a aprender y respetar las normas de higiene y prevención, y a responsabilizarlos. Además, se les orienta para que, en un futuro no muy lejano, puedan volver a reinsertarse en sus familias de origen.

Algo similar sucede en Costa de Marfil, donde Salesianos e Hijas de María Auxiliadora trabajan con los chicos de la calle. Los proyectos habilitados se ven muy afectados por la interrupción de las cuotas en muchos de sus centros educativos, dedicados a las clases más populares. Pero la Casa de Acogida de las niñas de la calle en Abiyán, conocida como “Foyer del Village Marie Dominique”, que acoge a una treintena de menores, necesita de forma urgente alimentos, material de higiene para prevenir contagios y apoyo médico.

Un nuevo estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que, si la pandemia no se controla en África, entre 83.000 y 190.000 personas están en riesgo de morir por el coronavirus y hasta 44 millones podrían infectarse. ¿Por qué? Porque tienen uno de los sistemas de salud más frágiles del mundo. África soporta una cuarta parte de la carga global de enfermedad y cuenta tan solo con el 3% de los trabajadores sanitarios a nivel mundial. En cuanto a inversiones tangibles, la mayor parte del presupuesto de salud en los países africanos es destinado a productos médicos. El gasto en personal es del 14% y en infraestructuras, del 7%. Estas cifras están lejos de las de regiones con sistemas de salud más avanzados, donde la inversión es mayor tanto en la fuerza laboral (40%) como en infraestructuras (33%).

La situación en África puede ser muy grave en los próximos meses. Lo constata la Familia Salesiana en países como Angola o Costa de Marfil.
El Santísimo Sacramento recorre las calles de San Benito Petén en Guatemala en un 4×4. Iniciativa de los Salesianos del país.
Camas disponibles para personas mayores en el colegio salesiano Ramos Mejía de Buenos Aires.

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