La misión de los Salesianos en Mozambique: mantener viva la esperanza de los jóvenes

El Papa Francisco concluyó este lunes su visita a tres países de la costa índica de África: Mozambique, Madagascar y las Islas Mauricio. En sus declaraciones, el Papa ha hecho un llamamiento a la esperanza, la reconciliación y la paz, las tres propuestas del lema para este viaje apostólico.

En Mozambique, los Salesianos cuentan con nueve casas. El objetivo de esta presencia es «sembrar la esperanza y anunciar el Evangelio de la alegría», cuenta Francisco Pescador, un misionero salesiano español que trabaja desde hace 16 años en Maputo, la capital. Al estilo de Don Bosco, con una apuesta fuerte por la educación y en un clima juvenil y popular. Así se desarrolla la labor salesiana en el país, según explica el misionero originario de Alcorcón (Madrid).

Pregunta. ¿Cómo se ha vivido la visita del Papa Francisco a Mozambique?
Respuesta. Con mucha emoción. El carácter de los mozambiqueños es muy abierto y muy emotivo. Desde que se comenzó a trabajar en la preparación de la visita del Papa, se ha vivido con mucha sensibilidad. Los medios de comunicación y la clase política se han volcado también para crear un ambiente que inició la Iglesia católica, pero que ha contagiado a toda la sociedad mozambiqueña. Realmente están siendo unos días de comunión, de trabajar para que la visita del Papa realmente sea un momento de expresión de lo que Mozambique quiere revelar al mundo: esa unión que sueña.

P. ¿Qué expectativas hay de este viaje para el futuro del país?
R. El lema del Papa ha sido muy acertado: ‘Esperanza, reconciliación y paz’. Es el deseo de Mozambique, porque la realidad es un grito continuo de esperanza. Es tan dura, rodeada de tanta miseria, de tantos desafíos, que realmente sin esperanza sería imposible vivir aquí. Y después, la paz y la reconciliación, en un país que todavía sufre las heridas de la guerra y de unos enfrentamientos que no terminan de curarse.

P. Para la comunidad salesiana en el país, habrá sido una visita especial también. ¿Cómo se ha vivido este viaje apostólico?
R. Como en todas las comunidades cristianas. Se ha acompañado desde hace meses con la oración. Las diócesis nos han invitado una y otra vez a participar de los encuentros diocesanos, de oración, de vigilia… De alguna manera, también conociendo mejor y profundizando qué significa el Papa en la Iglesia; ha sido una catequesis para los cristianos católicos y para los que no.

P. La Casa Mateo 25, un hogar para niños y jóvenes abandonados, ha sido una de las paradas del Papa en este viaje. ¿Qué implicación tienen los Salesianos en este proyecto?
R. La Casa Mateo 25 fue un desafío puesto por la Nunciatura Apostólica, y la Conferencia de los Religiosos lo asumió como un proyecto común de todas las congregaciones. Y así empezó el proyecto. Nosotros participamos como una parroquia y una presencia religiosa más.

La casa es reciente. Con motivo de la visita del Papa, las estructuras gubernamentales, sabiendo de esta iniciativa de caridad, ofrecieron la casa para que la Iglesia llevara adelante esta iniciativa.

P. El país todavía está marcado por el sufrimiento. ¿Hay lugar para la esperanza?
R. Si bien es verdad que en todo el mundo hay grandes desafíos, aquí la pobreza absoluta que vive gran parte de la población, tiene consecuencias catastróficas para la vivencia espiritual, personal, familiar, social… En este sentido, mirar con criterios de comodidad y de bienestar la situación del país acaba desanimando a cualquiera. Ahora, si somos capaces de ver, como el Papa vio estos días, la alegría, la esperanza, la fe, la fortaleza… O como decía él, una Iglesia que se injertó en un pueblo de héroes. Creo que hace referencia a una cuestión muy evangélica. Un pueblo que, en medio de tanto sufrimiento, sigue manteniendo viva la esperanza, se sigue manteniendo en pie y sigue mirando al frente como hacen los héroes, con la convicción de que su causa vale la pena, vale la vida.

P. ¿Cuáles son los principales problemas de Mozambique?
R. El hambre y la sed. Material pero también de cultura, de formación, de vida social participada… El empleo acaba siendo el problema principal.

P. ¿Cómo afecta esto a los jóvenes?
R. La población es mayoritariamente joven. Estamos hablando de más del 60% de la población que tiene menos de 30 años, y prácticamente desempleada. Eso tiene consecuencias para todo. Jóvenes, como los del tiempo de Don Bosco, llenos de sueños, de ilusiones, de fuerza, de vitalidad, pero al mismo tiempo amputados en lo más vivo: en la esperanza, porque ven que las cosas no cambian (corrupción, inestabilidad, ambición…), y en la formación, pues no encuentran caminos para desarrollar todo su potencial.

P. Y la respuesta de los Salesianos es…
R. Ahí estamos, compartiendo esos problemas y buscando juntos soluciones. Soluciones que no se presentan fáciles para nadie, pero con esa esperanza que nace del Evangelio y de nuestra fe y con ese optimismo que Don Bosco nos enseñó a derrochar con ellos. Espero que la vivencia de esta visita para los salesianos, unidos en Don Bosco y en Cristo, realmente nos torne parte de una Iglesia más viva, más joven.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.