La Ternura

Hemos vivido la Navidad, tiempo en que los cristianos celebramos uno de los mayores actos de ternura que se hayan dado en la historia de la Humanidad. Dios nos quiere tanto que se hizo como uno de nosotros, naciendo de mujer. Esta fiesta precisamente me sugería este tema…

José Mª Alimbau en uno de sus libros dedica un capítulo a la Ternura: “Vive mejor tu vida con ternura”. Allí dice: “Un total de diez mil suizos firmaron una petición de referéndum en favor del restablecimiento de la ternura en las relaciones humanas. La razón de tal petición era porque al mundo le falta ternura y es hora de reaccionar. Con motivo de esa Navidad se organizó una gran “fiesta de la ternura” que clausuró la campaña que tuvo por finalidad: adoptar más calor alrededor de los seres humanos y ayudarlos a recuperar los valores esenciales de la vida.”

Pero, ¿qué es la ternura o cómo se manifiesta? Alex Rovira, en un artículo titulado “el valor de la ternura”, la describe magníficamente así: “Es el respeto, el reconocimiento y el cariño expresado en la caricia, en el detalle sutil, en el regalo inesperado, en la mirada cómplice o en el abrazo entregado y sincero. Gracias a la ternura, las relaciones afectivas crean y profundizan las raíces del vínculo, del respeto, de la consideración y del verdadero amor”. Se da en momentos de encuentro profundo con un ser humano, un momento de intimidad cargado de significado: palabras de gratitud, caricias, miradas, un gracias, un perdón, un te quiero… Se manifiesta en pequeños detalles: la escucha atenta, el gesto amable, la demostración de interés por el otro sin contrapartidas ni pase de factura.

Mucha gente le tiene miedo a la ternura y/o la desprecian porque piensan que es de personas débiles y cobardes. Pero, paradójicamente, la ternura no es blanda, sino fuerte, firme y audaz, porque se muestra sin barreras, sin miedo. Solamente las personas que tienen confianza y seguridad en sí mismas son capaces de ser tiernas. La ternura da calidad a una relación, hace fuerte el amor, hace a las personas fuertes en los momentos difíciles de la vida y la relación con los otros se hace más profunda y duradera. Expresar el afecto, saber escuchar, hacerse cargo de los problemas del otro, comprender, acariciar, cultivar el detalle, son actos cargados de un gran y profundo significado. Y es que en el amor no hay nada pequeño. No tenemos que esperar las grandes ocasiones para expresar la ternura, esto nos lleva a perder las mejores oportunidades que nos brida la vida de cada día para hacerle saber a la persona que queremos lo importante que es para nosotros su existencia, su presencia, su compañía. ¡Espero que hayáis tenido unas Felices y tiernas Navidades y 2019!

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