Las entidades salesianas piden a los agentes sociales el compromiso por un empleo juvenil digno

Según datos de la Red de Cámaras de Comercio, el paro juvenil roza el 40 %. El porcentaje de jóvenes sin empleo, ni formación, ni capacitación ha  alcanzando el 17,3% en 2020, durante la pandemia de la COVID-19.

Ante el 1 de mayo, Día Internacional del Trabajador, los jóvenes son hoy más pesimistas con respecto a la situación del empleo que hace un año. La pandemia ha hecho mella en un colectivo de por sí ya desfavorecido.

Según el Sondeo COVID-19 llevado a cabo por el INJUVE en junio de 2020, casi 4 de cada 10 jóvenes desempleados cree poco o nada probable encontrar trabajo en el próximo año mientras que un 66% considera que, tras la pandemia, sus oportunidades laborales y económicas serán peores que las de generaciones precedentes. El reciente informe «El impacto generacional del coronavirus», basado en una encuesta llevada a cabo por la agencia demoscópica 40dB, muestra que el 60% de las personas jóvenes entre 16 y 23 años ha visto reducido su salario como consecuencia del coronavirus (frente al 51% de la población general) y el 44,7% ha visto reducida su jornada laboral (frente al 36,8% de la población general).

En este último año el porcentaje de empleabilidad ha descendido en términos generales en un 20 por ciento. Según datos de la Red de Cámaras de Comercio, el desempleo juvenil roza el 40 %. Y un dato importante que empresas, instituciones educativas y gobiernos deberían tener en cuenta es que el 63% de las empresas no encuentran jóvenes formados para los puestos de trabajo que necesitan cubrir.

Mucho más preparados que sus padres, pero con la perspectiva de empleos menos dignos. Así se desprende del informe Fedea, publicado el pasado 20 de abril en el que se advierte que los empleados de menor edad cobran hoy salarios muy inferiores a los que se pagaban en 1980.

Si pedimos opinión a los jóvenes sobre su visión del empleo las respuestas se mueven entre lo muy negativo y la implicación propia para que la situación cambie: “Es precario y lastra proyectos de vida de muchas personas”; “es un reto complicado, vivimos un momento exigente”; “un tiempo frustrante pero los jóvenes tenemos la obligación de ser constantes y no rendirnos”; “es un tiempo de incertidumbre constante”.

Incertidumbre constante

Es la situación en la que nos ha colocado la pandemia: “vivir con incertidumbre”. Y para los jóvenes, en lo que se refieren el empleo: precariedad, frustración, exigencia, constancia y retos…

Lo cierto es, que si algo están aprendiendo es a afrontar situaciones complicadas, impensables hace un año. Y a esto se añade que son una generación (en un alto porcentaje) mucho más preparada que sus padres. En el estudio “Young Busines Talent” de febrero de 2021 cerca del 77% opinan que superan en preparación a sus progenitores, pero conseguirán empleos más precarios.

Fuga de talentos

Los jóvenes, ya antes de la pandemia era uno de los colectivos desfavorecidos para el empleo. “Con una mayor temporalidad, menores sueldos, una mayor parcialidad, una mayor discontinuidad y un mayor riesgo de sobrecualificación. Una amenaza en toda regla para el futuro cuando, al mismo tiempo, se mantiene la fuga de talento de los más preparados”, explica Javier Iradiel, responsable de Formación y Calidad de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN).

Según el estudio “Young Businnes Talent”, al que hemos hecho referencia, el 82% se marcharía a trabajar fuera.

A mayor formación, menor desempleo

En este último año el porcentaje de empleabilidad ha descendido, en términos generales en un 20 por ciento. Según datos de la Red de Cámaras de Comercio, el desempleo juvenil roza el 40 %. Y un dato importante que empresas, instituciones educativas y gobiernos deberían tener en cuenta es que el 63% de las empresas no encuentran jóvenes formados para los puestos de trabajo que necesitan cubrir.

La crisis derivada de la pandemia ha acentuado un problema ya existente, provocando que en ramas profesionales con alto índice de empleabilidad empiece a haber jóvenes que no acceden a su primer trabajo y otras, con menor tasa, no vean salida profesional alguna.

Los Centros de FP salesianos cuentan con agencias de colocación y servicios de orientación y empleo destinados sobre todo a ayudar a conseguir trabajo al alumnado que termina sus estudios.

Habitualmente la colocación en FP Básica (FPB) y Grado Medio (GM) es inferior a quienes han terminado el Grado Superior (GS), porque la oferta es menor cuando menor formación se tiene.

Una línea de trabajo salesiana, tal y como afirma Isidoro Gil Redondo, director Pedagógico de Salesianos Loyola-Aranjuez es “favorecer el itinerario FPB-GM-GS, ya que la inserción laboral con una FPB es poca y de muy poca calidad y mejora con la especialización, y si hacemos hincapié en seguir estudios y terminar con una buena empleabilidad en GS”.

Diferentes oportunidades

Las ramas con mayor empleo dependen de cada Centro y destaca la posibilidad de acceder al empleo en ciudades menos pobladas. En Salesianos Pizarrales de Salamanca, según los datos recogidos entre julio y octubre de 2020: el 90 por ciento de los titulados en Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma accedieron a su primer empleo. La rama con peor porcentaje: la Asistencia a la Dirección, que rondó el 35% de colocación.

No son tan optimistas en Madrid donde el porcentaje de colocación baja de manera importante y la rama más demandada: automatización y robótica supera por poco el 60% de ocupación en 2019, según el departamento de empresa-escuela de Salesianos Atocha. O, según datos de Salesianos El Pilar en Soto del Real cuya titulación más demandada es el grado superior en Administración y Empresas con cerca de un 30% de jóvenes empleados. En cambio, en el otro extremo se encuentran los jóvenes egresados de Salesianos Urnieta en Guipúzcoa que, a día de hoy, cuentan con pleno empleo para las ramas industriales, en una comarca marcada por el cambio generacional.

Lo mismo están viviendo en Zaragoza con sectores concretos que, según Merche López Fatás directora de Salesianos Zaragoza, no se han visto afectados por el paro. “Es el caso de las Empresas del sector TIC, el sector eléctrico y mecanizado”. Y de la misma forma lo viven en Salesianos Pamplona donde se mantiene la demanda de empresas de fabricación Mecánica y Automatización y Robótica Industrial, tendencia que constatan en Salesianos Colegio Hogar Afundación de Vigo: “En los últimos años estamos en una media para todo el centro alrededor del 75% de empleabilidad. Y destacan ciclos sin paro como Mecánica, Programación de la producción en fabricación Mecánica, Soldadura y Calderería, Automatización y Robótica Industrial, Mantenimiento Electrónico”.

Iniciativas de las entidades salesianas

Las entidades salesianas (Colegios, plataformas sociales, centros juveniles), trabajan para preparar a los jóvenes para que puedan optar por trabajos dignos y colaboran con las administraciones públicas y empresas para que ese empleo digno sea real. “Empleos que construyan vidas” como afirma la Coordinadora de Plataformas Sociales Salesianas (CPSS) con motivo del día del Trabajador.

Los 52 Centros de Formación Profesional de Salesianos y Salesianas, con cerca de 15.000 alumnos y 1.200 educadores, tienen, desde hace años, agencias de colocación, bolsas de empleo y servicios de orientación para ayudar a los jóvenes a conseguir trabajo. Desempeñan un papel muy importante las relaciones con empresas y la implicación de los centros salesianos en la formación de trabajadores, los cursos para empresas y la relación con el tejido industrial del entorno. Y se han puesto en marcha iniciativas originales para situar a los jóvenes en nichos de mercado preferentes como es el caso del proyecto para despertar vocaciones STEM de Salesianos Zaragoza, o las Jornadas Talento y Futuro Profesional que acercan las empresas al Centro Formativo, o el Premio Nacional Don Bosco que abre a los jóvenes participantes la ventana para que les conozcan las empresas. O el proyecto “Somos FP Dual”, innovadora iniciativa impulsada por la Red de Cámaras de Comercio.

Las Entidades Salesianas trabajan por mejorar las oportunidades laborales de los jóvenes con agencias de colocación, servicios de orientación y empleo, programas de apoyo al empleo, proyectos de certificación de capacidades e iniciativas empresa-escuela.

Por su parte, las Plataformas Sociales Salesianas gestionan 131 proyectos de inserción social y laboral en los que se acompaña a más de 33.000 personas gracias a casi 600 trabajadores y 100 personas voluntarias. Para este 1º de mayo, estas entidades han lanzado la campaña “Experiencias sin trabajo decente” para invitar a reflexionar sobre las situaciones cotidianas que viven actualmente en nuestro país cerca de 11 millones de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social, bien por estar desempleadas o por tener un trabajo precario. Muchos de los programas que desarrollan inciden sobre la mejora de la empleabilidad, especialmente de jóvenes, mujeres y migrantes, como cursos de formación para el empleo y orientación laboral, programas de mentoring, primera experiencia profesional, acompañamiento e intermediación laboral, etc.

También desde los Centros Juveniles (99 en toda España con unos 36.000 jóvenes y 4.350 animadores) se trabaja por mejorar la empleabilidad juvenil. Así, la Confederación de Centros Juveniles Don Bosco es miembro fundador, junto con Didania y el Movimiento Scouts-ASDE, de la asociación RECONOCE, que consiste en certificar las competencias adquiridas a través del voluntariado y que a la hora de buscar empleo incrementan en un 9% la posibilidad de conseguirlo para los jóvenes.

También, en estos días se pondrán en marcha la campaña «Nuestro futuro laboral es un meme»  para denunciar la situación laboral que vive hoy la juventud, sensibilizar a la sociedad y organismos públicos de la necesidad de mejorar la situación laboral de la juventud, promover la participación juvenil y generar espacios de empoderamiento de la juventud, entre otras iniciativas.

Todo esto unido a la participación en programas Erasmus + o las ofertas salesianas de Formación para el Empleo suman iniciativas que dan calidad a la formación en un contexto en el que, según explica Javier Iradiel de CEN “también es necesario un Plan de choque por parte del Gobierno, en acuerdo con los agentes sociales y económicos, para ofrecer estímulos a las empresas para que se decanten por la contratación de jóvenes.  Además de implementar medidas que faciliten la creación de empleo en sectores emergentes como la economía digital, ecológica, creativa o del cuidado de las personas. Del mismo modo, se deberá apostar por la cualificación de estos jóvenes durante el tiempo que dure la recesión, para así tenerlos preparados cuando el mercado laboral comience a demandar profesionales”.

Desde su compromiso diario en la formación y educación de los jóvenes, para que puedan insertarse de manera activa en la sociedad, las entidades salesianas piden a los agentes sociales adoptar políticas y compromisos a favor de empleos dignos, sostenibles e inclusivos, que permita a las personas desarrollar un modelo de vida digna y participar en la construcción de la sociedad.

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