Las vocaciones florecen en el mundo y hay futuro

Según un estudio del Albert Einstein College of Medicine y de la Universidad Yeshiva (EE.UU) se acaba de demostrar que “los rasgos de la personalidad como ser extrovertido, optimista, tolerante o estar comprometido en actividades que ayudan a los demás también pueden contribuir a una mayor longevidad”. Es hermoso no solo constatar esta verdad en estudios sino a través de las experiencias de cientos de miles de hombres y mujeres que han decidido “dejar todo y seguir a Jesús” y han sido felices.

La felicidad de dos testigos

El primero es el P. José Berno Giacomazzi, misionero italiano, que cumplió 107 años. Se le puede considerar según los datos históricos de la Congregación, como el salesiano más anciano. Y muchos se han pregunta: ¿Y cuál fue el secreto de una vida longeva? Basta verlo: sonriente, optimista, alegre. Cuando joven, misionero en Venezuela, recibió la invitación del Obispo del Vicario Apostólico de la Amazonia y el Alto Orinoco: “¿Por qué no vienes conmigo a las misiones? ¡Hay mucho que hacer!”. Su respuesta no se hizo esperar y partió para trabajar entre los pobres.

“Solo Dios y María Auxiliadora –escribía uno de sus exalumnos– conocen la vida del Padre Berno, las privaciones y el sacrificio de un misionero, sobre todo cuando se trataba del primer viaje de exploración, el primer contacto con las diferentes tribus: la Guaikos, los Yanomami, el Yekuanas, la Makiritare… su vida es un testimonio de fidelidad, de entrega, de sufrimiento, pero de felicidad”.

El segundo salesiano más longevo es el P. Ladislao Klinick (en esta foto). De origen polaco. Nació en 1914 y celebró este año 75 años de Ordenación Sacerdotal. Durante la II Guerra Mundial fue prisionero en los campos de concentración nazi durante 5 años. Su sufrimiento es indescriptible. Actualmente solo confiesa y ofrece la misericordia de Dios. “Es el sacerdote exacto en las palabras, conciso en las expresiones -escribieron de este sacerdote-. Suplica a los que se acercan para confesarse que vayan por el buen camino. Derrama en el alma de los penitentes el bálsamo del perdón y de la misericordia divina”.

El futuro vocacional es esperanzador

“Una de las preguntas más recurrentes y serias, escribía el P. Giordano Cabra: ¿Nuestra congregación tiene futuro? ¿Y qué futuro? La inquietante pregunta no viene solo por el envejecimiento y la falta de vocaciones, sino por la percepción de haber llegado al final de un ciclo histórico…”.

La pregunta podría ser hecha para los salesianos. ¿Qué futuro tiene nuestra Congregación Salesiana? “Visitando el mundo –decía el P. Ángel Fernández Artime, Rector Mayor– estoy convencido que nuestra Congregación tiene más futuro que presente”. Y en una entrevista en Ecuador manifestaba: “Las vocaciones florecen en el mundo… y hay un futuro lleno de esperanza en todo el continente africano… La Congregación en el siglo XXI, sin duda, será una congregación muy llena de vida… estoy seguro que el Señor sigue y seguirá llamando a los jóvenes de todas partes del mundo para anunciar a Jesús”.

“Cuando Don Bosco observa su pasado –escribe E. Lenti– sentía que Dios y la Virgen María le habían guiado, iluminado y sostenido en sus laboriosas tareas, finalmente coronadas con el éxito”. Pero, su vida “fue un doloroso proceso de discernimiento” y de “búsqueda de la llamada de Dios”. No hay duda que existen, también en este tiempo de “crisis vocacional”, muchos jóvenes que se preguntan en la oración: Señor, ¿qué quieres que haga en mi vida? El P. G. Cabra ofrece tres elementos esenciales para una propuesta vocacional para estos tiempos: “El primer testimonio que causa estupor y conversión es la fraternidad… que descubran que la congregación es una familia…”. El segundo testimonio es el de “una congregación que lleva el Evangelio con alegría”. Y un tercer elemento es presentar la Iglesia “atractiva en su misión”.

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