“Llamados a la santidad como Don Bosco”

Del 10 al 14 de Abril de 2018 tuvo lugar en Roma el 2º seminario internacional para la promoción de las causas de beatificación y canonización en la familia salesiana. En torno al centenar de participantes representantes de muchos de los grupos que forman la Familia Salesiana tuvieron la oportunidad de conocer y compartir el desarrollo de los diversos procesos que se llevan adelante junto con la Oficina para la Postulación General Salesiana de la causa de nuestros santos en Roma.

Este segundo seminario que sigue al primero en Abril de 2016, tiene como objetivo seguir favoreciendo caminos de santidad dentro de la Familia Salesiana, no sólo el de favorecer los procesos de beatificación y canonización. Se trató de verificar el camino realizado en estos dos años tras las indicaciones dejadas por el Rector Mayor en el primer seminario. Estos procesos sin duda confirman la riqueza de la santidad que también hoy el Espíritu Santo suscita en la Iglesia haciendo más sensibles la vivencia de la santidad en la vida particular de cada cristiano. Como repetía el Vicario del Rector Mayor, D. Cereda en el seminario: “Hacerse promotores de estas causas nos pide a su vez, comprometernos también nosotros en ser santos”. Feliz coincidencia de la publicación en el inicio del seminario de la nueva exhortación del papa Francisco sobre la santidad Gaudete et Exultate, llamada a la santidad en el mundo contemporáneo.

En este momento la Postulación General Salesiana está relacionada con 169 procesos entre Santos, Beatos, Venerables y Siervos de Dios. En concreto, trabaja directamente con 51 causas abiertas junto con 5 causas extras que también acompaña. En total tenemos en la Familia Salesiana 5 santos, 118 beatos, 16 venerables y 26 siervos de Dios.

En España la santidad salesiana está formada por 96 beatos y 1 venerable, que forman 4 causas cuyos procesos siguen abiertos: El beato José Calazanz, sacerdote y 31 compañeros mártires de Barcelona-Valencia, el beato Enrique Saiz Aparicio, sacerdote y 62 compañeros mártires de Madrid y Andalucía, la beata sor Eusebia Palomino, hija de Mª Auxiliadora y la venerable Dña. Dorotea Chopitea, laica y salesiana cooperadora en Barcelona. Como representantes de estas cuatro causas participaron los salesianos Nicolás Echave-Sustaeta (Barcelona), Iñaki Lete (Director y Párroco Salesianos Atocha) y Leonardo Sánchez (Boletín Salesiano-Madrid), Sor Felicidad Ruano (Directora Salamanca FMA y casa de Cantalpino Sor Eusebia). También participaron desde Alcoy, Peidro Gómez, salesiano y María Ferrero, laica, que forman parte de una causa extra seguida por la postulación general salesiana del venerable Casimiro Barello Morello, terciario franciscano italiano pero fallecido en Alcoy.

El grupo formado por los mártires de la Familia Salesiana en España del periodo de 1936-38 es el más numeroso entre los beatos y dan una idea de la riqueza del carisma salesiano que ha sido reconocido por la Iglesia como testigos de la fe. Del corazón de Don Bosco se abre el camino de la santidad a través de la oblación y la entrega de la vida. Es interesante saber que de este grupo de beatos y mártires encontramos un retrato de la riqueza de la Familia Salesiana con salesianos aspirantes, clérigos, coadjutores, presbíteros, salesianos cooperadores, antiguos alumnos e hijas de Mª Auxiliadora. Todos ellos dieron testimonio de la fe y entregaron sus vidas perdonando. Junto a los 95 mártires tenemos a la querida y entrañable beata sor Eusebia Palomino de profunda espiritualidad sencilla y de corazón mariano y oratoriano. Y con un gran corazón de abandono en Dios por su generosidad y apostolado tenemos a la venerable Dorotea de Chopitea que en Sarriá (Barcelona) esperamos pronto por su intercesión la confirmación del milagro que la lleve a la pronta beatificación. Todos ellos son intercesores y modelos sencillos de santidad a los que pedir su compañía, su ayuda y las gracias necesarias en la oración de cada día.

Es una santidad con muchos rostros que se debe conocer para invocarlos e imitarlos. Muestran estos testigos de la fe la riqueza y tesoro del carisma salesiano. Por tanto hay que rezar y hacer rezar a estos amigos nuestros e intercesores. En concreto, durante este segundo seminario se ha tratado la importancia de la necesidad de los milagros y una profundización teológica acerca del milagro en la vida de fe, en la comunión de los santos y en cómo realizar la oración de intercesión. No se ocultaron preguntas que reclaman una respuesta de cada miembro de la Familia Salesiana: ¿Se conocen las vidas de nuestros santos, beatos…? ¿Por qué nuestros Beatos y Venerables salesianos “no hacen milagros” y por tanto no avanzan en el camino de la santidad reconocida? ¿Invocamos a nuestros Beatos y Venerables? ¿Tenemos confianza en la comunión de los santos? ¿Creemos en la capacidad de intercesión de los santos? ¿Pensamos que es importante rezar para obtener milagros? o ¿Creemos que los milagros no pueden más venir?… Estas preguntas juntos con las dudas razonables se han tratado de responder y profundizar en el seminario.

El seminario contó con la presencia cualificada de numerosos ponentes como el cardenal Angelo Amato, sdb, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos en el Vaticano. Su exposición versó sobre la profundización teológica, cristológica y eclesial del milagro, su valor y su sentido eclesial. Junto a la fama de santidad es necesaria la fama de los signos que como decía el cardenal salesiano: “los milagros son una buena noticia comunicada por Dios a la humanidad por medio de sus santos. Los milagros son el soplo de Dios en la historia del hombre. En los milagros sentimos cercanos el corazón misericordioso de Dios creador y redentor”. Otras conferencias trataron los procedimientos y la valoración médico-legal en el estudio de casos de milagros, la dimensión eclesial de los santos como intercesores, la nueva vía abierta para el reconocimiento de la santidad a través del “ofrecimiento de vida”, la teología de los santos, las reliquias en la Iglesia: autenticidad y conservación y las especiales palabras que nos regaló el Rector Mayor que acompañó el último día del seminario con la conferencia “Acompañados por nuestros santos en el camino de la santidad”.

Como decía el beato Miguel Rua: “De ahora en adelante sea nuestro lema: La santidad de los hijos sea la prueba de la santidad del padre”. El seminario ha querido ser un impulso más a crear una cultura de la santidad, a vivir la vida salesiana en plenitud en las tareas de cada día y a dar a conocer nuestros testigos salesianos santos de la fe para regalo de toda la Iglesia: con el conocimiento de sus vidas, con la invocación de su intercesión para que el “dedo de Dios” por el milagro confirme la santidad de sus hijos. Así que el seminario ha animado por ejemplo a cosas prácticas como invocar en la oración en concreto a nuestros santos salesianos en España. Por ejemplo, pedir la intercesión con estas o parecidas palabras: (se puede realizar en la iglesia salesiana o en nuestros grupos públicamente porque son ya beatos) por la intercesión de los Beatos José Calasanz, Enrique Sáiz y 93 compañeros mártires, rogad por nosotros y nos conceda (pedir la gracia); por intercesión de la Beata sor Eusebia Palomino, ruega por nosotros y nos conceda (pedir la gracia); se hace oración privada y no pública porque solamente es venerable a la espera de confirmar el milagro: te pedimos que la Venerable Dorotea de Chopitea por su intercesión (pedir la gracia) y sirva para su pronta beatificación y canonización. Todas estas oraciones se acompañan con la vida sacramental y las obras de misericordia.

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