Lo último que se pierde

Dice la mitología que los dioses le regalaron una caja a Pandora, con las instrucciones de no abrirla bajo ningún concepto. Total que, como Pandora era muy curiosa la abrió, “solo un momento para echar un ojo”. Pero nada, eso ya fue suficiente para liarla parda. Al abrirla se escaparon todos los males de la humanidad: la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, la tristeza, el crimen y la vejez. Cuando Pandora se dio cuenta de la que había liado, la cerró corriendo, pero nada, lo único que quedó allí fue la esperanza, que es lo único que les quedó a los hombres para soportar tantas catástrofes y desdichas. De ahí la frase de que la esperanza es lo último que se pierde.

Vivimos tiempos recios con la pandemia de Covid19. Un minúsculo virus ha puesto patas arriba la sociedad mundial, haciendo desparecer muchas seguridades y valores que no eran lo que parecían. A nivel personal, mucha gente, yo diría que todos, en mayor o menor grado hemos pasado momentos complicados y difíciles, en los que no han faltado, miedo, dolor, inseguridad, lágrimas, perdidas, desesperanza… Y, precisamente ahí, en esos momentos de sufrimiento y dolor, es cuando debe aparecer la esperanza y su vivencia es la que puede dar un vuelco al color negro de nuestra existencia.

El Rector Mayor de los Salesianos, nos ha dado un eslogan para este año que va en esta dirección: “Nos mueve la esperanza”. Pero, ¿qué es la esperanza?, ¿de qué hablamos al decir esperanza, ¿de qué tipo de esperanza hablamos?. Podemos hablar, dice él, de una actitud humana, aguardar, esperar… o de entreabrirse a una aspiración de plenitud. No es un mero deseo, y que el deseo tienda a algo concreto y determinado, tampoco se reduce al mero optimismo, que tiene su meta en los cálculos, la esperanza concierne de lleno a la persona y tiene que ver con la entrega y la confianza.

La esperanza cristiana, centrada y apoyada en Cristo resucitado, es un dinamismo que nos lleva a vivir la Vida, a hacer lo que sea mejor, a centrarnos en el amor y el servicio a los demás. “Y cuando se vive movido por la esperanza se va haciendo experiencia de que el amor, el servicio, el corazón lleno de humanidad tiene pleno sentido en un mundo tan deshumanizado como el nuestro” “El amor todo lo espera”, dice san Pablo.

También Don Fernando, nuestro obispo de Zamora, con motivo del año jubilar diocesano, ha lanzado unas jornadas diocesanas con el tema: “Mirar con esperanza”, tanto por ser un eje fundamental del jubileo que estamos celebrando como por ser una de las grandes necesidades de este momento histórico que estamos viviendo: “Mirar con el corazón”

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