Los dos jóvenes de la Familia Salesiana que el Papa propone como testimonio de santidad a la juventud

Esta semana el Papa Francisco ha firmado la Exhortación Apostólica Postsinodal ‘Christus Vivit’, fruto del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes celebrado a finales del pasado año en El Vaticano. En el capítulo segundo, titulado ‘Jesucristo siempre joven’, Francisco recuerda la historia de 12 jóvenes santos, “que entregaron su vida por Cristo, muchos de ellos hasta el martirio. Ellos fueron preciosos reflejos de Cristo joven que brillan para estimularnos y para sacarnos de la modorra”.

En la selección figuran santos populares como San Sebastián, San Francisco de Asís, Santa Juana de Arco o Santa Teresa del Niño Jesús, pero también otras figuras menos conocidas, como el Beato Andrés Phû Yên, Santa Catalina Tekakwhita, el Beato Isidoro Bakanja, el Beato Pier Giorgio Frassati, Beato Marcel Callo o la Beata Chiara Badano. Ejemplos de santidad de diferentes épocas y lugares, entre los que el Papa también ha querido incluir a dos jóvenes de la Familia Salesiana: Domingo Savio y Ceferino Namuncurá. Esto es lo que se dice de ellos en la Exhotación:

Santo Domingo Savio
Santo Domingo Savio le ofrecía a María todos sus sufrimientos. Cuando san Juan Bosco le enseñó que la santidad supone estar siempre alegres, abrió su corazón a una alegría contagiosa. Procuraba estar cerca de sus compañeros más marginados y enfermos. Murió en 1857 a los catorce años, diciendo: “¡Qué maravilla estoy viendo!”.

Beato Ceferino Namuncurá
El beato Ceferino Namuncurá era un joven argentino, hijo de un destacado cacique de los pueblos originarios. Llegó a ser seminarista salesiano, lleno de deseos de volver a su tribu para llevar a Jesucristo. Murió en 1905.

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