Los jóvenes nos educan

En los últimos años de su vida Don Bosco era muy conocido no solo en Italia sino también en otros lugares del mundo. En ocasiones era invitado a dar conferencias sobre el tema de los jóvenes y la educación. Es recordada una Conferencia que pronunció en París en el año 1884. Lo que prometía ser una conferencia ordenada se convirtió en una comunicación muy personal. Nuestro santo abrió su corazón y ofreció dos mensajes sencillos. El primero podría resumirse de esta manera: “lo que sé de educación se lo debo a mi madre”. El segundo podría decirse así: “¿Queréis hacer una cosa buena? Educar a la juventud”. Estos dos mensajes dejan su grandeza.

Aprovecho esta confesión de Don Bosco para hablar sobre nuestra apuesta por el cuidado de la Casa Común. En estas semanas de diciembre se está celebrando en Madrid la cumbre mundial del clima. Se está hablando sobre la lucha contra la contaminación, el cambio climático, el cuidado de la Casa común, la ecología integral. Gracias al magisterio del papa Francisco hay que reconocer que la Iglesia está en la vanguardia de esta causa. También los salesianos de Don Bosco queremos aportar nuestro granito de arena. Y lo hacemos desde el lugar que mejor conocemos: la educación. La ecología integral se teje con muchos hilos: política, economía, ciencia, ética, educación, espiritualidad. Reconociendo el valor de todos estos hilos lo que nosotros podemos ofrecer mejor es una palabra ética, de educación y espiritualidad.

Hoy los pedagogos abren una perspectiva interesante cuando dicen que “nadie educa a nadie sino que nos educamos juntos”. Los educadores podríamos decir que los jóvenes nos educan. El protagonismo de los jóvenes está muy claro en la causa de la ecología. Las nuevas generaciones traen las preguntas nuevas y los jóvenes son especialmente sensibles al tema de la ecología. Hay que reconocer que ellos nos educan. Para un educador es una alegría ver este protagonismo juvenil en la causa ecológica. Hay que recordar que Don Bosco fue un educador de jóvenes, pero hay que decir que a él también le educaron los jóvenes del Oratorio. Ellos hicieron de aquel sacerdote un educador con visión y un santo dedicado a la misión juvenil. Don Bosco nunca dijo que ‘la educación puede cambiar el mundo’, o que ‘la educación es un tesoro’, pero dijo cosas parecidas: “la educación es cosa del corazón”. La relación educativa deja profundas huellas en el educador no solo en el educando. Los jóvenes hoy nos están educando y nos proponen cuidar la Casa común.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.