Los Salesianos alimentan la esperanza de los refugiados en Uganda

La fiesta de Don Bosco tuvo un sabor especial para los miles de refugiados sud-sudaneses que viven en Palabek, en el norte de Uganda. Ese día quedó inaugurada la presencia salesiana en este campo de refugiados, aunque la celebración oficial tendría lugar el 3 de febrero con la presencia de autoridades y de Monseñor John Baptist Odama, arzobispo de Gulu.

La Comunidad Salesiana sueña con construir escuelas primarias, secundarias y centros de formación profesional y, sobre todo, con ofrecer consuelo a todos los refugiados desde la fe y desde la esperanza. Un catequista se encontraba muy emocionado al saber de la nueva presencia de los salesianos y expresaba «que desde hacía seis años no había podido participar de una celebración Eucaristía».

El P. Lazar Arasu, SDB, pionero de la presencia entre los refugiados, presente en el campo desde hace algunos meses, preparó el inicio de la nueva presencia Salesiana en el campo y sobre todo en medio de los jóvenes refugiados. Se han iniciado las construcciones de dos capillas y de tres escuelas materno-infantiles para atender a los niños. Los cristianos agradecen la presencia de los misioneros salesianos y de manera especial la presencia del nuevo sacerdote P. Papi Reddy Gade, SDB, misionero del Assam, India.

Los católicos han realizado un gesto de generosidad donando seis grandes terrenos para las construcciones de las capillas y de las obras educativas en favor de los niños y los jóvenes. Cabe destacar que los propios refugiados construyeron la cabaña del P. Arasu y para los demás misioneros. «Es importante mencionar que los salesianos no distribuyen alimentos, son los mismos refugiados quienes apoyan a los salesianos y ofrecen un poco de alimento para los nuevos amigos y pastores», informa desde Uganda el P. Martín Lazarte, del Dicasterio de las Misiones.

En el campo de refugiados se encuentran un promedio de 42.000 personas y se sabe que cada semana llegan cerca 300 nuevos que provienen de Sudán del Sur. Los demás campos acogen cerca de 1.200.000 refugiados. La mayoría de la población está formada por mujeres, niños y jóvenes.

A las 17:00 horas, los funcionarios de las agencias humanitarias y de las ONG que ofrecen ayuda a todas las personas, dejan el campo de refugiados para descansar en sus alojamientos, en una ciudad cercana, luego de una dura jornada. Los Salesianos permanecen en el campo de los refugiados en medio de la gente.

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