Los Sínodos de Francisco

Publicamos el tema central que aparece en el Boletín Salesiano español del número de febrero de 2018. Koldo Gutiérrez, Delegado Nacional de Pastoral Juvenil Salesiana, repasa el importante tratamiento que da el papa Francisco a los Sínodos de Obispos.

El Sínodo de los obispos es una institución eclesial que tiene sus raíces en el cristianismo del primer milenio. Esta institución, después del Concilio Vaticano II, ha vuelto a encontrar protagonismo en una Iglesia que quiere acercar el reino de Dios al mundo de hoy.

La familia y los jóvenes

El próximo mes de marzo se cumplirán cinco años del inicio del pontificado del papa Francisco. En este tiempo, el santo Padre ha convocado dos asambleas sinodales: una ha tenido como tema la familia, y la otra hablará sobre los jóvenes. No olvidemos que Francisco llegó a la sede de Pedro pocos meses después de la conclusión del Sínodo sobre “la nueva evangelización para la transmisión de la fe” (octubre 2012). Con la elección de los temas sinodales que ha hecho el papa Francisco podríamos entender que el santo Padre ve a la familia y a los jóvenes como aliados naturales en la evangelización. ¿Será verdad que la familia y los jóvenes pueden ayudar a una Iglesia en su misión evangelizadora? Esta manera de ver es estimulante para la Familia Salesiana.

La reforma de la Iglesia

Hoy se habla mucho de la reforma de la Iglesia que está impulsando el papa Francisco. Ya en la exhortación postsinodal Evangelii Gaudium (EG) dejaba clara su intención: “En orden a que este impulso misionero sea cada vez más intenso, generoso y fecundo, exhorto también a cada Iglesia particular a entrar en un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma” (EG 30). El discernimiento, la purificación y la reforma van de la mano. Este tiempo será un tiempo de reforma si lo es de discernimiento y de purificación.

Está claro que uno de los instrumentos que el Papa está utilizando para la reforma de la Iglesia es el Sínodo de los obispos. ¿Hay alguna novedad en la manera de proceder del santo Padre respecto al Sínodo de los obispos? Creo que la importancia que da al pueblo Santo de Dios, teológica y pastoralmente, es de gran valor.

El pueblo Santo de Dios

Con Francisco el pueblo cristiano ha irrumpido con fuerza en la vida de la Iglesia. De hecho en más de una ocasión ha dicho que “la imagen de la Iglesia que más me gusta es la del Pueblo fiel de Dios”. Esta importancia se deja ver en el valor que da a la religiosidad popular, en la importancia que del laicado, y en la manera de organizar los Sínodos de la Familia y de los Jóvenes.

Al Papa le gusta escuchar a todos. No le gustan las ideas preconcebidas definidas con antelación. Por eso, tanto el Sínodo de la Familia como el Sínodo sobre los Jóvenes, han sido precedidos por unas encuestas que han suscitado gran participación, incluso, en el caso del Sínodo de los Jóvenes, se ha habilitado una web para que los jóvenes puedan ofrecer libremente sus reflexiones.

La importancia que Francisco da a la escucha queda clara en estas palabras con las que presentaba el documento preparatorio para el próximo Sínodo: “La Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores”.

El discernimiento

Muchos ven que el discernimiento es ya una herencia visible del magisterio pastoral del papa Francisco para la Iglesia. El discernimiento más que una metodología es una actitud. En esencia el discernimiento propone la búsqueda de la voluntad de Dios en todos los niveles, y está dirigido a elegir los mejores caminos educativos y pastorales.

¿Propone Francisco alguna metodología concreta? La “Conferencia del Episcopado Latinoamericano y el Caribe” celebrada en Aparecida ensayó una metodología que recordaba la clásica metodología de la acción católica: ver, juzgar y actuar. En Aparecida se dice: escuchar, comprender y proponer. En esta metodología se defiende que la fe entraría en todo el proceso de discernimiento desde su primer momento, en el ver o escuchar y no únicamente en el segundo del juzgar o comprender. Nosotros queremos mirar y escuchar como Dios mira y escucha. El papa Francisco ha seguido utilizando esta metodología en sus encíclicas y exhortaciones apostólicas, en las dos sesiones del Sínodo de la Familia y presumiblemente se seguirá en el próximo Sínodo de los Jóvenes.

Koldo Gutiérrez, sdb

TESTIMONIO JUVENIL

Un camino de desafíos y oportunidades, ¿te atreves?

Hoy en día vivimos en una sociedad sobrecargada de estímulos, en un mundo que cambia apresuradamente, inmersos en una cultura de “usar y tirar”. Es una sociedad que nos invita a consumir el tiempo y no a construir, donde los modelos y referentes con los que nos bombardean son muchas veces superficiales y vacíos de convicciones. Es en medio de este mundo donde los jóvenes se enfrentan al gran desafío de su vida: construir su propio proyecto, tomar las riendas y convertirse en los protagonistas de su propia vida.

Inmersos en este entorno los jóvenes necesitan momentos de silencio exterior, para poder escucharse y conocerse, releer su vida para proyectar hacia el futuro y mantener una relación profunda consigo mismos, con los demás y con Dios. Los jóvenes se enfrentan al desafío de la búsqueda de sentido, necesitan encontrar momentos de silencio y discernimiento para no dejarse llevar sin más. El reto que tienen por delante es descubrir cómo las elecciones del día a día sobre los estudios o la profesión, la gestión del dinero, la distribución de su tiempo, el compromiso, el ocio, etc., se deben transformar en pasos que los acerquen a la alegría de una vida con sentido, una vida plena.

Los jóvenes reclaman tener un futuro con garantías, en el que puedan desarrollarse tanto personalmente como profesionalmente. Son muchos los jóvenes que coleccionan títulos, pero no todos logran acceder a un puesto de trabajo acorde con su titulación. Esta situación crea desesperanza, desilusión y frustración. Ante esta difícil situación en una sociedad competitiva, en la que es fácil pisar al otro con tal de conseguir los propios objetivos, el gran reto es la coherencia.

Por otro lado, en esta sociedad de la información y la tecnología podemos encontrar numerosas oportunidades. La sensibilidad y la capacidad de compromiso en la lucha por construir un mundo mejor son algunas de las fortalezas de los jóvenes. Mediante la solidaridad, la innovación y el emprendimiento, tienen en sus manos asegurar el cuidado del medio ambiente o terminar con la pobreza y las desigualdades. En definitiva, tienen la oportunidad de edificar su futuro y mirar a la sociedad con optimismo y esperanza para construir un mundo mejor.

Celia Antolín

Profesora en Salesianos Aranjuez

Puedes consultar más artículos en la web del Boletín Salesiano de España: http://www.boletin-salesiano.com

 

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