Los vampiros. Las personas tóxicas

Un vampiro es, según el folclore de algunos países, una criatura que se alimenta de la esencia vital de otros seres vivos para así mantenerse activo. Es decir, según determinadas leyendas, la persona vampiro, se alimenta de los demás chupando su sangre.

Seguramente habrás vivido la experiencia en tus relaciones con determinadas personas, más o menos cercanas, que después de un encuentro con ellas, parece como si te hubieran chupado la sangre positiva de tu psique, toda tu energía. “Todo es negativo, todo está mal, no hay nada ni nadie que merezca la pena…, no valgo para nada…” Son aguafiestas y amargan la vida de los demás siempre que pueden, quizá porque la suya es pura amargura.

¿Cómo detectarlas? Los psicólogos hablan de una serie de características que nos pueden ayudar a distinguirlas. No obstante lo primero que tenemos que aprender a diferenciar es si son conflictos normales, propios de cualquier relación, o estamos ante una persona vampiro, una persona tóxica. Parece que entre los rasgos de una persona vampiro, o tóxica, está un tremendo egocentrismo o egoísmo, lo que hace que sea incapaz de empatizar con los demás, pues lo importante es satisfacer sus necesidades. Es tremendamente manipulador, desde un rol de victima permanente. Critica, de forma nada constructiva, todo lo que va en contra de sus ideas o planes. Nos hace sentir mal de forma constante y genera mucha tensión y negatividad en nuestra vida. En fin, que la negatividad será la constante de las situaciones que vivas con esa persona.

Las consecuencias para la persona que tiene que sufrir a estas personas tóxicas serán el desarrollo de emociones negativas, baja autoestima y una sensación de pérdida de control sobre la propia vida y las propias decisiones. Puede llegar el momento que te conformes y normalices el comportamiento del vampiro, haciéndote creer que tú eres el culpable de todo lo que sucede a tu alrededor.

¿Qué podemos hacer? Lo primero sería identificar a esa persona como vampiro o tóxica. Lo mejor, la huida de esa persona o minimizar los contactos con ella. Si no puede ser, tenemos que protegernos a toda costa porque la relación con una persona tóxica es devastadora. Aprender a poner límites, saber decir “no”, rechazar la manipulación o ganar en autoestima.

Todos nos merecemos tener una vida feliz y tranquila y no debemos permitir que nadie nos la intoxique y menos en la fiestas navideñas.

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