María Auxiliadora de Salesianos Pamplona se traslada a su nueva casa

La imagen, de tres metros de altura y cuatro toneladas, fue bajada desde lo alto de la torre de Salesianos Pamplona, unos 12 metros, para llevarla al nuevo Centro en Sarriguren en el Valle de Egües (Navarra).

Tras varias horas de trabajo, ayer, 30 de septiembre, a media tarde una grúa bajaba desde lo alto de la torre de la iglesia de los Salesianos, en la calle Aralar de Pamplona, la imagen de María Auxiliadora, que ahora será trasladada y recolocada en un jardín del nuevo centro educativo construido en Sarriguren.

La imagen de María Auxiliadora (1959) tiene más de tres metros de altura y está realizada en piedra por Aureo Rebolé Egüaras, natural de Aibar (Navarra) a quien llamaban en su tierra natal “el imaginero del siglo XX”. Especialista en esculturas de gran tamaño, imágenes religiosas en lugares públicos, cultivaba otras artes escultóricas y pictóricas.

Autor, entre otras muchas de la escultura del monumento a San Ignacio de Loyola muy conocida en la capital navarra y de una figura de San Francisco Javier instalada, en 1952, en la Mesa de los Tres Reyes de Navarra (la más alta de las cimas navarras). A raíz de estas creaciones comenzó a tener muchos encargos de imaginería religiosa. Rebolé (1936-1994) era un experto trabajando la piedra. Al fallecer uno de sus grandes amigos publicaba este comentario en las cartas al Director del Diario de Navarra: “llamaba la atención, sin proponérselo, porque tenía la grandeza de la modestia con aquel aire bohemio, desvaído, como su capa y chalina que quedó en el baúl de los recuerdos. Un poco encogido como su voz, sencillo y nada engolado”.

Quizá la personalidad del autor esté presente en la escultura que ayer bajaba desde una altura de unos 12 metros hasta el suelo. Después de 60 años contemplando los tejados de la ciudad, la expresión de la imagen de María Auxiliadora se mantenía intacta, así como la del niño Jesús.

La imagen fue bendecida y entronizada el 31 de mayo de 1959, en un acto presidido por el arzobispo y por los padrinos de la escultura, Modesto Liquiniano, por entonces alcalde de Narvarte, y su esposa Elena Arrechea. Para el acto, al que asistieron numerosas personas, cuentan las gentes del lugar que se instaló incluso una tribuna en la calle Teobaldos para los invitados y se había anunciado la presencia de una avioneta que arrojaría flores desde lo alto.

Cuando la imagen de la virgen fue bajada hasta la calzada de la calle Aralar, algunos miembros de la Familia Salesiana, junto con los Salesianos y también ciudadanos aprovecharon para fotografiarse con ella y comprobar su altura.

Durante todo el día los trabajadores estuvieron acompañados por diferentes personas de la Familia Salesiana, por antiguos alumnos que se acercaron para compartir los recuerdos, los vecinos asomados en los balcones siguieron los trabajos e incluso algunos desde lejos: “he seguido como la desmontaban desde mi casa con los catalejos, decía la presidenta de Cruz Roja Pamplona, me da mucha pena porque era la imagen que yo veía todas las mañanas desde mi ventana”.

A pie llano
Al finalizar el día, los trabajadores se llevaban la imagen para restaurarla. También se bajó la campana de la Iglesia que junto con otras dos donadas por el arzobispado sonarán en el nuevo campanario de la Iglesia de María Auxiliadora en Sarriguren.

El destino de la imagen es un jardín cerca de la iglesia, seguiremos mirándola levantando la vista al cielo, pero esta vez ella nos mirará de más cerca.

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