“Nunca nadie se arrepintió de ser valiente”

Hace algún tiempo escuché la frase “nunca nadie se arrepintió de ser valiente”, me gustó, me la guardé y desde entonces la utilizo en más de una ocasión.

Siempre he sido extremadamente vergonzosa. Fui una niña tímida y durante mucho tiempo asumí que seguiría siendo así el resto de mi vida. Me equivoqué, la timidez también se puede vencer. El miedo a lo desconocido, a los cambios me siguen produciendo cierta inseguridad, pero con los años aprendí que, si conseguimos cruzar esa línea, si caminamos con paso firme y con determinación, el suelo se vuelve más estable, es la voluntad la que nos hace conseguirlo.

Me di cuenta que dándole una oportunidad a lo desconocido abría puertas a experiencias en la mayoría de los casos gratificantes, nuevas, intensas, divertidas… y desde entonces me repito ¿y por qué no? Nadie se arrepintió de ser valiente. Claro, entiéndase la valentía como desafío, coraje, no como temeridad.

¿Cuántas veces surgen situaciones en nuestra vida que aunque nos gustaría intentar no nos atrevemos a aceptar?

Ser valiente nunca es fácil, aunque personalmente creo que es lo más acertado. Pero ser valiente no es decir siempre sí, ser valiente es decir en muchas ocasiones NO. Ser valiente es elegir el tramo en apariencia más difícil pero que resulta más enriquecedor, es ser fiel a nuestras creencias, a nuestra ideología, es dar la cara, o poner las dos mejillas. Es aceptar los errores, es pedir perdón.

El miedo es un mecanismo de defensa. Pero a veces esos riesgos que corremos al saltar son necesarios. La vida se hace más intensa y emocionante ¡qué gratificante es conseguir vencer ese temor! También aprendí que no puede haber un aliciente más fuerte que el AMOR para ser valientes, ni ingrediente más poderoso para salir victorioso. Es el amor el que nos empuja, el que nos da la determinación para seguir adelante a pesar de las dificultades. ¿Qué no seríamos capaces de hacer por amor? Por amor daríamos nuestra propia vida, por amor lo damos todo. ¿Cómo no vamos a ser valientes por amor?

Y si el amor es la determinación que necesitamos para vencer los miedos, la FE es la seguridad de estar haciendo lo correcto, es la confianza ciega,  dejarse caer con los ojos cerrados teniendo la certeza de que no nos soltarán.

Esta aventura que es la vida no es un camino llano como ya sabemos, ni regular ni siempre seguro, pero nos hicieron libres para decidir la forma de recorrerlo, si cogemos un atajo o tomamos el tramo más largo. Si nos conformamos o nos aventuramos.

No puede haber amor sin valentía ni valentía sin amor y la fe… la fe es la determinación, la que nos despliega, nos da alas y nos hace libres. Amor + Fe= Valentía.  Inexorables.

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