Palestina – Las actividades de los salesianos en Tierra Santa: el Horno de Belén y la Bodega de Cremisán

Entre las actividades de los salesianos en Tierra Santa con más visibilidad en los últimos años y que le permitieron a los salesianos auto-financiarse en Tierra Santa, figura el Horno de Belén y la Bodega de Cremisán.

“Yo trabajo aquí – explica Ibrahim, que coordina la actividad del horno – desde hace más de 20 años . En este lugar trabajamos cinco personas y producimos 15 tipos de pan a rotación durante la semana. Vendemos el pan solamente a los clientes locales, no trabajamos para otros negocios y hay un centenar de familias necesitadas que vienen a buscar el pan para todo el mes sin pagar, gracias a un sistema de carnets y sellos. En total distribuimos unos 3 mil panes cada día, utilizando harina de alta calidad para productos tradicionales, algunos de los cuales son producidos en esta zona desde hace más de un siglo: utilizamos solamente harina, agua, sal y levadura, sin añadir otros ingredientes”.

La actividad fue fundada hace más de un siglo, inicialmente para servir a más de cien huérfanos y religiosos que vivían en la casa salesiana y desde entonces se fue abriendo al territorio. “Nuestro horno – señala Ibrahim – es el primero en Belén; fue el único que quedó abierto durante el estado de queda de la Intifada y para garantizar el servicio, el personal tuvo que dormir dentro de la panadería. Nuestros precios son los más bajos respecto al valor medio de la zona y lo hacemos para ayudar a todas las familias”.

En cambio la Bodega de Cremisán, se encuentra a pocos kilómetros de distancia de Belén y se remonta a 1885, o sea antes de la llegada de los salesianos, que la obtuvieron al inicio para producir vino de misa. Hasta el año 2000 fue una de las cuatro bodegas presentes en todo el territorio de Israel: desde aquel momento en adelante fue una de las cuatro actividades de este tipo que quedaron en Palestina, mientras nacieron unas cien en Israel.

“Desde el año 2000 al 2010, la cantina vivió un momento crítico – explica el padre Alejandro – a causa del que el mercado mundial cambió con el aumento de la producción masiva y bajos costos en escala internacional. Pero desde 2010 hemos invertido y relanzado esta actividad, involucrando también a enólogos de fama mundial, sea en la producción de la uva que en la elaboración del vino y en el marketing. Después de las constantes experimentaciones iniciadas hace diez años, hoy producimos cuatro variedades de vinos top, dos blancos y cuatro de base. Además de la crema de limoncello, brandy y una variante dulce, el Port, además de algunas ediciones especiales.

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