Profesión perpetua de Alphonse y Santiago: un fruto de la misión en África

El 15 de febrero, un grupo de terroristas asesinó al misionero salesiano Antonio César Fernández cerca de la frontera sur de Burkina Faso, cuando regresaba desde Togo a su comunidad junto a dos compañeros. Dos meses después, el 17 de mayo, el misionero salesiano Fernando Hernández murió asesinado a manos de un ex empleado de la obra salesiana de Bobo Dioulasso, también en Burkina Faso. Entre medias, el misionero salesiano Filiberto González, quien fuera Superior de la Visitaduría de los Salesianos en Angola, falleció a los 76 años edad en el país africano. Tres muertes. Tres vidas entregadas hasta el final por la educación y la evangelización de los jóvenes en el continente africano.

Los frutos de estas vidas entregadas son abundantes. Uno de ellos son las vocaciones nativas, como las de Alphonse Mbeng, de Camerún, y Santiago Ela Nve Bindang, de Guinea Eucatorial. Procedentes de la Inspectoría salesiana ATE (África Tropical Ecuatorial) pero formados en el Teologado de Madrid, ambos hicieron su profesión perpetua como salesianos el pasado sábado, 1 de junio, en la Cripta de Salesianos Atocha. Allí se sumaron a la celebración, entre otros, las tres comunidades salesianas de Atocha y un grupo de jóvenes procedentes de las casas madrileñas de Paseo de Extremadura y Ciudad de los Muchachos, en las que Santi y Alphonse, respectivamente, desarrollan su pastoral durante los fines de semana y los periodos vacacionales. El coro del Centro Juvenil Atocha acompañó la Eucaristía con su música.

El provincial de la Inspectoría salesiana ATE, Alphonse Owoudou, presidió la ceremonia. La homilía fue pronunciada por Samuel Segura, vicario provincial de Salesianos Santiago el Mayor. «Hoy es un día de fiesta, de testimonio, de comunidad y de acción de gracias a Dios», expresó al inicio de su intervención. Apoyado en las lecturas escogidas para la ocasión, Segura exhortó a ambos a crecer «en la sabiduría de Dios, porque ella os pedirá estar cerca de los jóvenes, conocerles y, solo así, ayudarles en su maduración personal, con Cristo, Señor de vuestras vidas, como modelo». Un modelo de vida que muestra cómo «estar» entre los jóvenes en la parábola del Buen Pastor. «Como salesianos, dentro de unos minutos profesos perpetuos, no olvidéis que Dios os salvará a través de los jóvenes», añadió.

«Cuando dais la vida por los demás, lo estáis dando todo. (…) Y todo ello, totalmente y durante toda la vida. Eso significa hacer la profesión perpetua como salesiano», les explicó el vicario. Y les puso ejemplos concretos: «Tenéis muchos hermanos en la Congregación que viven con totalidad y radicalidad su profesión religiosa salesiana. No podemos dejar de recordar en este momento a César y a Fernando, que entregaron su vida a los jóvenes hasta el derramamiento de su sangre. O a Filiberto, que quiso vivir y morir junto a los jóvenes africanos».

Con estas palabras alentadoras, Alphonse Mbengy Santiago Ela Nve Bindang dieron su ‘sí’ al Señor a través del carisma de Don Bosco y la misión salesiana. Un día para celebrar por los frutos vocacionales encarnados en la respuesta generosa de estos dos jóvenes africanos.

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