Reconocer, interpretar, elegir: los pasos que la Iglesia debe seguir hacia los jóvenes

“Debemos tener mucho cuidado con culpar a los jóvenes por su alejamiento de la Iglesia”; más bien es bueno que se realice una “conversión institucional en nuestra forma de vivir y trabajar juntos”. Estas son algunas ideas que ofreció el P. Rossano Sala, SDB, Secretario Especial del Sínodo de los Obispos sobre los Jóvenes durante la rueda de prensa para presentar el documento ‘Instrumentum laboris’ del Sínodo – documento de orientación para los Padres Sinodales.

La intervención del P. Sala se basó en la realidad en la que hoy la Iglesia ejerce su misión. Por ello, el primer paso propuesto es reconocer los desafíos antropológicos y culturales en el momento actual, la relación con la dimensión corporal y la afectividad, los nuevos métodos para informar y relacionarse con la verdad, los efectos del mundo digital para las personas, la desilusión hacia las instituciones tradicionales, la cultura de la indecisión, la nostalgia espiritual …

El segundo paso implica una nueva forma de interpretar la cuestión vocacional, que sale de la visión estrecha de que la Pastoral Vocacional sea pensada solamente a nivel de vocación al ministerio y a la vida consagrada. La pérdida de la cultura vocacional nos ha hecho caer en una sociedad sin historia y sin calidad”, expresó el P. Sala, agregando que solo a la vista de una búsqueda vocacional en un sentido amplio, los jóvenes podrán desarrollar una personalidad sólida y equilibrada.

Posteriormente, el P. Sala presentó la fase decisiva de la elección que es el momento más importante para que las instituciones eclesiales puedan entrar en la dinámica del acompañamiento. En primer lugar, permaneciendo diariamente cerca de los jóvenes, en un proceso de acompañamiento que se expresa en “la primacía indiscutible de la vida cotidiana para la pastoral de los jóvenes”. Por otro lado, manifestando verdaderamente la fraternidad y la comunidad, como espacios que proporcionan un buen crecimiento para un joven, con entornos de comunión en un mundo que estimula el aislamiento.

Por último, hizo hincapié en una vertiente que subyace e impregna todo el documento y que también constituye un espacio típicamente salesiano: el compromiso de dar más a los que menos tienen. Esta es una opción pastoral por los pobres y por los necesitados donde se juega la credibilidad de la Iglesia, y es a través de las propuestas del voluntariado y del servicio en medio de la gente necesitada que los jóvenes se preguntarán sobre el tema vocacional y el papel en la comunidad de los creyentes.

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