Reorganización de presencias salesianas

En 2014 se produjo uno de los momentos más significativos en la reorganización de las presencias salesianas en España. Un proceso pedido para toda la Congregación con el fin de revisar nuestros tipos de presencias, la significatividad de nuestras obras y el lugar de los salesianos en ellas. Durante varios años, todas las comunidades realizaron este tipo de análisis y los consejos inspectoriales de las seis inspectorías que hasta ese momento había en nuestro país, fueron reorientando las obras y su gestión. En el 2014 se produjo la unión de las inspectorías, quedando las dos actuales con sedes en Madrid y Sevilla. Un proceso parecido llevaron a cabo las Salesianas, que en 2017 unificaron sus cuatro provincias en una.

La realidad del descenso del número de vocaciones y la avanzada edad media de los religiosos no permitía seguir atendiendo las diferentes obras como en tiempos pasados. Un proceso similar que están llevando a cabo casi todas las congregaciones religiosas y muchas diócesis. Una reorganización estructural que implica, en nuestro caso, la de las presencias locales, buscando nuevas formas de gestión y de animación, con o sin presencia de una comunidad religiosa, para garantizar la significatividad salesiana de todas nuestras obras y continuar y fortalecer el servicio educativo-pastoral prestado a los jóvenes y sus familias. Pues esto es lo importante.

Carisma compartido

En estos últimos años –y en este pasado curso especialmente–, se ha decidido suspender la presencia de comunidades salesianas en algunas obras, que continuarán su tarea acompañadas por los salesianos de otra manera. Os lo contamos en este número del Boletín Salesiano. Pero en estos años, también, han aumentado los proyectos de atención a jóvenes en situación de riesgo de exclusión social, se han multiplicado las iniciativas pastorales y se ha diversificado aún más la oferta educativa y ha crecido el número de alumnos en nuestros centros, por ejemplo. ¡Seguimos caminando!

Algo que no sería posible sin otra preciosa realidad de este momento y es la implicación de miles de seglares no solo en tareas educativo-pastorales, algo que ya era habitual, sino en puestos directivos en tantas de nuestras obras. Como Familia Salesiana siempre hemos promovido la presencia de seglares como educadores, animadores, responsables a diferentes niveles. Está en nuestros orígenes. Don Bosco consiguió movilizar e involucrar a personas de todo tipo y diferentes vocaciones a favor de sus muchachos.

Compartir carisma y misión es el reto que tenemos planteado para responder a las necesidades de los jóvenes en este momento de la Historia. Aquí y ahora, con las circunstancias que nos toca vivir. La identidad salesiana de los educadores, su formación carismática o la colaboración entre los grupos de la Familia Salesiana, entre otros, son elementos que nos ayudan a seguir “adelante, siempre adelante, con la ayuda del Señor”, como decía Don Bosco.

Fuente: Boletín Salesiano

 

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