«¿Reyes? Ni en los cuentos»

Vivimos las más de las veces en una campiña sin nieve para la huella de nuestros pasos.
Pero en medio de ese alijo de tormentas que recorren cualquier vida, Javier, retumba la extrañeza de una entrevista casual.
El 6 de diciembre de uno cualquiera de estos últimos años salía de la iglesia de las Calatravas, en la calle Alcalá de Madrid, acompañado por tres sacerdotes, compañeros de nuestros años en la Gregoriana.
A mi alrededor parecía caerse la vida a pedazos.
Alzo la vista y perpendicular a mi lugar transcurre una manifestación a favor de la República, el día precisamente de la Constitución de 1978.
Unas cuatrocientas personas chillaban mortificantes:
– ¡Viva la República!
– ¡Abajo la Constitución!
Extranjeros de sí mismos blandían una pancarta monumental:
– “¡Reyes, ni en los cuentos!”.
Una vaharada animal de voces me empezó a reblandecer los huesos.
– Este es el incienso del proletariado –dijo uno de mis amigos-. ¿A qué lo notas, Pacorro?
Pues claro que lo noté. El vaho de la sorpresa prendió en mis sentidos como hiedra, me picó en los ojos y los cerré con prisa.
Al abrirlos me encuentro frente a dos jóvenes, chica y chico, que me preguntan:
– ¿Qué piensa Vd. de la campaña a favor de la República?
– ¿Campaña?
– Sí, la que lleva nuestro partido.
Por fuera parecían unos pijos inofensivos y guapos, pero por dentro –pensé- eran chicos de emociones mutiladas por su propia educación.
Me dirigí a la chica, pues el muchacho se situó rezagado más alejado.
– Por cierto, ¿sabes que vas envuelta en la bandera de la IIª República?
– ¿De la segunda? Y mira tú por donde yo soy de la Primera.
– Entonces, ¿ha habido dos?
– Pues claro, niña, en el 1873, sabes…
– Jorge, aquí tenemos un enterao, ¿le podemos grabar?
El pollopera bien de cualquier familia del barrio de Salamanca se disponía a hacerlo.
– Eh, ni se os ocurra, ¿entendido?
Me sentí pegado al momento, como si estuviera ante un muro de silencio, pero no lo estaba, porque eran ruido y chillidos los que nos rodeaban.
– ¡Reyes, ni en los cuentos!
– Pero tú sabes, bonita, lo que a los españoles nos ha costado llegar hasta aquí.
Estas manifestaciones ya se hacían en los años treinta, pero los manifestantes iban en alpargatas, sin duda no tenían que comer, medio vestidos… tú y tu Jorge vais comiendo bocata de calamares y coca-cola, jeans Liberto, zapatos Martinelli, camisolas Mirto y sin duda con buenas cuentas corrientes.
Me salió mi lado bestia, al que le retumbaban las páginas de la historia de España y los últimos años de bienestar en las paredes del cráneo.
– ¿Quién es usted?
– No importa, bonita. Si fueras tan inteligente como guapa seguirías apostando por esta monarquía parlamentaria del 78, posiblemente la mejor república parlamentaria que hemos tenido, ¿cómo te llamas?
– Eva y soy de Alcalá y Jorge italiano.
– Francés, tía.
– Eso, Francia o Italia da lo mismo. Feliz día y que aprovechen los calamares.
La fiesta estaba en marcha hacia la Puerta del Sol. La pequeña banda de tambores hacía del mediodía un zoológico con arcoíris. Dios quiera que cuando Eva y Jorge dejen el tinglado de las aulas universitarias sepan que hubo dos Repúblicas, que Francia-Italia-España no dan lo mismo y que cuando marchen a Londres a hacerse el sitio se den cuenta que el mejor era el que ocupaban el 6 de diciembre en la calle Alcalá.
Mis tres curas colegas de la Gregoriana ya almorzaban en el VIPS de Metro Sevilla. Aquí queda una pequeña acera con nieve para la huella de mis pasos. O sea.

7 opiniones en “«¿Reyes? Ni en los cuentos»”

  1. Magnifico articulo que, a través de la anécdota, te mete en el meollo de lo que se quiere decir y expresar como denuncia profética de aquello que anda «descavalao» por la ignorancia, el adoctrinamiento, la insensatez…

  2. «La Monarquía del 78, la mejor república parlamentaria que hemos tenido». Cierto. A lo largo de su amplia obra académica, Paco Rodríguez de Coro ha demostrado que nuestros siglos XIX y XX fueron muy complicados. En contraste, la Transición Española es hoy objeto de estudio (y modelo practico) en los países árabes. Lo fue asimismo en su momento en la Europa del Este.

  3. Gracias una vez más por este gran artículo, y son muchos, en el que denuncias la ignorancia y el adoctrinamiento universitario de estos pijos-progres.
    «Pero tú sabes, bonita, lo que a los españoles nos ha costado llegar hasta aquí.» Estoy seguro que no lo saben.

  4. ¡ En la diana! La formación, la buena, genera criterio propio y por tanto libertad. Libertad siempre unida al concepto de responsabilidad. La responsabilidad también necesita educación.

    Si la educación es irresponsable y se ciñe a «LA» memoria histórica, no hay espacios para la valoración histórica, formarse criterios propios y ser responsable y libres. Libres y responsables.

  5. ¡Sublime y excelente relato de caminantes!. Curiosa vivencia de cómo, impecablemente, la verdad ontológica se ha impuesto a la verdad gnosológica. «El mejor escritor del mundo», permítidme esta familiaridad aunque sea subjetiva, ha sabido relatar la realidad de una determinada juventud, estructurada artificiosamente, alejada de la realidad y sumida en el más profundo relativismo.
    ¡Pero no pasa nada!. Seguro que tienen un master en Historia de España.
    ¿Hasta cuándo seguirá la asomatognosia universitaria?.
    Ánimo; siga caminando, relatando y describiendo la realidad misma y las cosas como realmente son fuera de nuestras mentes.
    Como dijo San Juan Bosco: «….obrar bien y dejar a la gente que hable». Esa es la verdad ontológica.
    Un fuerte abrazo, prosélito profesor y amigo D. Paco

  6. Ser Historiador, investigador de la Historia, te dota de una habilidad extraordinaria para interpretar lo que ocurre en el día a día del momento presente, de los hechos sociales y económicos que configurarán los temas de estudio y análisis de los historiadores del futuro….
    Como demuestran tus finos comentarios en tu blog (siempre al día, para comunicarte con los jóvenes en su lenguaje y a través de sus medios, como te enseñó Don Bosco) esa sigue siendo hoy, como ha sido siempre, tu contribución.
    Esa es la diferencia entre Ser Historiador y ser historietista….
    Felicidades y no dejes de ilustrarnos con tu acertada interpretación de la realidad que nos toca vivir hoy. Los Historiadores de mañana la usarán en sus investigaciones.
    Un abrazo!

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