¿Será la lucha por el Trabajo Decente una prioridad de la campaña electoral?

La jornada
Ya van 5 años desde que distintas entidades católicas españolas, se unieron para celebrar la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Cáritas, CONFER, la HOAC, Justicia y Paz, la JEC y la JOC tratan de hacer más visible el mensaje de la Doctrina Social de la Iglesia en la sociedad a través de jornadas como esta que tanto a propiciado el papa Francisco en muchos de sus gestos o intervenciones.

Los retos sociales de todo lo que implica el mundo del trabajo humano son una cuestión pendiente en las sociedades, tomando unas características de crueldad en sociedades como la nuestra que reclaman conceptos como el del “trabajo decente” para rescatar el imaginario ético que debe acompañar a la reflexión y la regulación de todo lo laboral. Pero, el compromiso por el trabajo decente no solo implica a legisladores, entidades sindicales o grandes empresarios, requiere compromisos concretos que deben inspirar cualquier relación laboral más allá del salario digno.

Los convocantes de esta jornada reivindicativa en España recuerdan también otro aniversario, porque la lucha laboral viene de lejos. El pasado mes de junio se celebró el centenario de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y en Ginebra se convocó la 108ª Conferencia General. Entonces todos parecían estar de acuerdo en la urgente “necesidad de orientar todos los esfuerzos a asegurar una transición justa a un futuro del trabajo que contribuya al desarrollo sostenible en sus dimensiones económica, social y ambiental”. Y esto debe hacerse en sintonía con el progreso tecnológico y los avances que nos ofrece la sociedad actual, también para crecen en conciencia de decencia laboral en beneficio de todos.

El manifiesto
Una frase encabeza el manifiesto de este año con el que “van a dar la chapa”: “Frente a la indecente precariedad, trabajo decente como Dios quiere”. Y es que sigue siendo necesario que la sociedad se haga algunas preguntas: “¿En qué se ha transformado hoy la dignidad del trabajo? ¿Qué precariedad laboral es la que sufrimos las hijas e hijos de Dios?”

Y es que una mirada a la realidad nos muestra que “el trabajo está lejos de ser un derecho que garantice la dignidad de la persona, mientras sigue aumentado el número de trabajadores y trabajadoras pobre”. Por ello, en el manifiesto se trae el testimonio de Alberto, un joven, que trabaja 16 horas semanales por 560 euros. Ante las demanas del trabajador ante el jefe, él constata que “hay otras personas que insinúan que quizás es que no te esfuerzas lo suficiente, que no has trabajado todo lo que deberías, que tu trabajo no lo es todo para ti y eso lo nota el jefe, que tu currículum no es lo suficientemente amplio, vamos, que la culpa es tuya”.

Fieles a las propuestas eclesiales del papa Francisco, pasado del testimonio a las reivindicaciones, las instituciones piden que “todos los poderes públicos se comprometan de forma activa en la construcción de un sistema económico, social y laboral justo, fraterno y sostenible que sitúe a la persona en el centro”. Algo que pasa por empezar “por las personas más descartadas y excluidas” y proponiendo “nuevos planteamientos de políticas sociales, de género y educativas en igualdad entre mujeres y hombres, sin olvidar el derecho a una conciliación real de la vida familiar y laboral”.
“Como Iglesia viva insertada en el mundo donde bulle la vida, las entidades que formamos la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente acompañamos esta dura realidad social y sus efectos deshumanizadores”, se reivindica finalmente.

El paro
Mientras, los políticos en España hacen cálculos electorales de cara al 10 de noviembre, una campaña en la que entrarán los datos del paro que se conozcan a comienzos de noviembre. Para el PP, esperan que esta sea una baza electoral que haga de contrapeso a la iniciativa electoralista del gobierno de Sánchez que mejore o sustituya los ‘viernes sociales’ del Consejo de Ministros.

Ahora bien, los datos nos los encontramos cada mes y siempre podemos acudir a los anteriores para fijarnos en el panorama. Los datos se septiembre hablan de 3.079.711 personas en el paro, un 0,45% más que en agosto – que en números totales supone 13.907 desempleados más–. Es verdad que están lejos los más de 5 millones que se alcanzaron a comienzos de 2013 –año en el que se dio el peor mes de septiembre según el Ministerio de Empleo y Seguridad Social con 4.724.355 parados–.

Unido a esto están los datos de la Seguridad Social que implican a la forma de vida sobre todo de los trabajadores más precarios. Según los últimos datos, el sistema ha perdido 212.984 afiliados, dato que ha rebasado –a la baja– el de agosto de 2008 que era hasta ahora de los peores. Mientras, en Estados Unidos el para ha bajado al mínimo histórico alcanzado hace 50 años.

Pero estos datos están llamados a ser algo más que materia arrojadiza en campaña electoral. El Trabajo Decente invita a mirar a la calidad de esta trabajo que tiene que ver más con la humanización que con la sociedad del bienestar. A ver si cuando se arregle lo de Franco o los pactos internos de las derechas o las izquierda hay tiempo para esto.

En el Blog  «Me lo pregunto» de Mateo González en Vida Nueva Digital

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